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Cuba y su economía en 2019: Un año de avances en medio de dificultades (III)

III

En las dos primeras partes de este artículo se hicieron evidentes las negativas condiciones externas que debió enfrentar la economía cubana durante el 2019. No obstante, la verdadera magnitud de los impactos se aprecia claramente al examinar los resultados de los diferentes sectores de la economía nacional.

Si se pasa revista a la información disponible hasta este momento de la producción agropecuaria[1] en el 2019, se observa que aumentaron los terrenos de mala calidad en el total de la tierra agrícola del país, ya que de un 67% años atrás ahora la superficie muy poco productiva o poco productiva cubre el 78% del total. Al respecto se señaló que existen 3 millones de hectáreas de suelo agrícola –el 47% del total- afectada por factores limitantes, que demandarán 175 millones de pesos por quinquenio para reducir o eliminar esos factores.

En cuanto a la disponibilidad de insumos y otros aseguramientos indispensables para el sector, se informó que se contó con fertilizantes para cubrir entre el 15 y el 45% de las áreas sembradas, asegurándose en 100% solo en los casos de la papa y el tabaco; se pudo regar solo el 7,4% del área agrícola y se recibió únicamente el 71% del combustible diésel aprobado.

Los resultados de la producción, que durante el primer semestre del año registraron cumplimientos aceptables de entre el 90 y el 99% del plan o lo sobrecumplieron, mostraron una caída de casi 20 000 TM en la producción de carne de cerdo y una fuerte caída en los cítricos, con afectaciones serias en el arroz, el café, los frijoles, el plátano y el tomate. 

Por su parte, el plan de entrega de 30 libras mensuales por habitante de viandas y hortalizas solo alcanzó 19 libras.

Las exportaciones de productos agrícolas computaron 355 millones de dólares, las que se concentran en tabaco, café, carbón vegetal, miel de abeja y producciones apícolas.

Por su parte, las ventas de productos agropecuarios totales entre enero y septiembre del 2019 crecieron un 2,9%, pero con diferente comportamiento según el tipo de mercado.[2] De tal modo, en los mercados agropecuarios estatales las ventas totales permanecieron al mismo nivel, mientras que las ventas en términos físicos de productos agrícolas aumentaron un 18,2%, pero los cárnicos bajaron un 26,7%. Mientras en los llamados mercados de oferta y demanda las ventas totales descendieron un 14,6%, con una reducción en términos físicos de los productos agrícolas del 0,9% y los cárnicos del 3,7%. De este modo, ya en los primeros 9 meses del año se apreciaba la caída en los productos cárnicos, centrados en la carne de cerdo.

También cabe presumir que se haya producido un descenso de los rendimientos dada la carencia de insumos que se registró en el año.

Por último, las perspectivas para el 2020 no muestran mejorías sustanciales, ya que se dio a conocer que solo se asegura el fertilizante para el 28% de los sembrados totales, aunque se cubre al 100% la siembra de arroz, papa, tomate -para uso industrial-, así como para las casas de cultivo y las semillas. 

No obstante, en el presente año 2020 se espera ampliar la inversión extranjera directa en el sector agropecuario, donde ya se cuenta ya con 5 empresas mixtas: 3 en el tabaco, 1 en el arroz y 1 en cítricos, frutas y vegetales, lo cual debe mejorar las condiciones de funcionamiento del sector.

La producción industrial en el pasado año resultó muy afectada por las restricciones energéticas y por la insuficiencia financiera para la compra de materias primas y materiales, lo que provocó la paralización de un grupo de producciones y la reducción del ritmo de fabricación en otras.

Fueron particularmente sensibles la reducción en la producción de petróleo que se estima cayó de 3,5 a 3 millones de toneladas en el año; la producción de medicamentos, que registraba un faltante de 47 renglones del Cuadro Básico de estos productos en el último trimestre del 2019; así como la reducción de un grupo de surtidos en la industria alimentaria. Estos faltantes tuvieron que ser cubiertos con importaciones para asegurar la vitalidad de la actividad económica y social del país.

A pesar de las dificultades enfrentadas, fue posible asegurar el consumo de electricidad para la población, que no sufrió de los molestos “apagones” y aumentó la generación eléctrica en el año; la industria de materiales de construcción pudo asegurar un importante nivel de inversiones; la producción de azúcar creció un 20,6%; y la producción de níquel se estima mantuvo el nivel de producción del año anterior.

El sector de la construcción debe haber alcanzado un ritmo de crecimiento significativo dado el componente constructivo de las inversiones se estima alcanzaron un valor estimado en 10 200 millones de pesos, lo que representa un 9,7% más que en el 2018. En este conjunto de actividades se aprecia un notable desempeño de la construcción de viviendas, que cerró el año en 43 700 unidades para un sobrecumplimiento de la cifra planificada del 32,8% y del 49,5% en relación al año 2018. También se logró la terminación de 3 900 habitaciones para el turismo internacional y se avanzó en la infraestructura hidráulica, con la conclusión de 636 KM de redes y conductoras, así como 181 KM de obras de drenaje.

De igual modo, se puso en funcionamiento un nivel significativo de medios de transporte ferroviario y se incrementaron las inversiones para el desarrollo de la informatización de la sociedad y la telefonía celular.

 Por último, cabe destacar la sincronización de 63 parques fotovoltáicos para la generación eléctrica, alcanzando la producción de electricidad a partir de fuentes renovables un 5% del total, lo cual ahorró unas 178 mil toneladas de petróleo hasta octubre del 2019.

También es necesario recalcar que los servicios básicos a la población en los sectores de la salud, la educación, la seguridad y asistencia social, las telecomunicaciones, así como las actividades culturales y deportivas, lograron materializarse sin afectaciones sensibles. En este punto vale la pena destacar que el 90% de los pensionados recibieron un incremento de las prestaciones hasta 500 pesos, aumentando la pensión media a 382 pesos mensuales, de acuerdo a datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

(Continuará).

Bibliografía

-Granma (2019) “La seguridad alimentaria en Cuba es una voluntad política” Diciembre 19 del 2019 en www.granma.cu

-Granma (2019a) “En vivo: En La Habana sesión plenaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular” Diciembre 19 del 2019 en www.granma.cu

-ONEI (2019) “Ventas de productos agropecuarios. Indicadores seleccionados. Enero-Septiembre 2019” en www.onei.cu

[1] Salvo que se indique otra cosa, los datos de este sector se encuentran en Granma (2019 y 2019a).

[2] Ver ONEI (2019)

José Luis Rodríguez
José Luis Rodríguez
Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). Fue Ministro de Economía de Cuba.

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