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COLUMNISTAS

Por qué estábamos allí

Razones: con una era suficiente. Estábamos firmando por Cuba, por nuestro proyecto, por el compromiso ético que tenemos como periodistas cubanos de estar al lado de la verdad, del amor, de la paz.

En la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), la misma que desde su creación me acogió en su seno, asistí a un acto muy especial: un “sí a la Revolución” y un “no al bloqueo y la guerra”. Entre los presentes, un joven alto y muy dispuesto, me saludó y preguntó: “¿por qué usted está aquí?”. Antes de contestarle me explicó que era estudiante de Periodismo y que estaba haciendo práctica en la Agencia Cubana de Noticias (ACN).

Mientras se preparaba para anotar en su móvil mi respuesta, conversamos sobre motivaciones y compromisos que caracterizan al periodismo cubano, ligado indisolublemente al proyecto de país que construimos. El miraba su móvil y movía con agilidad los dedos para no perder nada del relato. Rebobiné en mi memoria y volví en mí, cuando me di cuenta de que esta es otra época y el celular es parte inseparable de la vida de ese estudiante, aspirante a periodista.

El presidente de la Upec me explicó que lo había invitado para que hablara al comienzo del acto, que dijera por qué estaba allí, donde todos firmaríamos el compromiso del sí por nuestra Patria. Ronquillo, que dijo algunas palabras a los presentes, fue, como siempre, seguro y convincente: “imaginémonos al enemigo bombardeando nuestras viviendas, allí donde están nuestros hijos, la familia, los vecinos. “La guerra no puede ser una opción”, enfatizó.

Y medité en cuánta razón contenía su breve reflexión. Trasladé mi imaginario periodístico a las noticias que había leído bien temprano en la mañana y que describían la dantesca situación que vive un país como el Líbano, bombardeado cada día por la metralla israelí. Pensé en los cuatro periodistas muertos, víctimas de esas bombas en la última semana.

Pensé en Gaza y en los miles de muertos, la mayoría niños, en el bochorno que representa que en el Consejo de Seguridad de la ONU, cuando se reúne para pedir que al menos se exija detener el crimen por parte de Israel, una sola mano levantada en contra —la de Estados Unidos— tiene más valor que todas las demás, y la propuesta de Resolución no se aprueba.

De Gaza, ese enclave palestino convertido en escombros, recuerdo cuan presente están las varias decenas de trabajadores de la prensa asesinados por el régimen sionista.

Concluí entonces que la comunidad internacional lo menos que puede hacer, es luchar y exigir que el genocidio en Gaza, no quede en el ostracismo mediático, en este ambiente de guerras o, mejor dicho, de otras agresiones, en la propia región del Oriente Medio.

En el encuentro, en la entrada de la UPEC, se recordó cómo unos más jóvenes y otros menos jóvenes, en nuestro habitual desempeño profesional, hemos sido unos privilegiados de conocer y escribir— crónicas, entrevistas y hasta libros— sobre esa acción de amor y de vida que realizan nuestros médicos, enfermeras y demás profesionales de la salud, vanguardias de la solidaridad y escudos de una Patria que los formó y los quiere.

Los que escribimos en nuestros medios, la artillería revolucionaria a la que se refirió Fidel, firmamos por la Patria y a la vez hicimos el compromiso de ejercer la profesión como pilares de la verdad, no como apologistas de logros, sino como oídos del sentir popular, escudriñando allí donde se puedan ocultar mentiras o justificaciones.

Firmamos por la Patria y nos sentimos parte de ella. Firmamos y firmaremos, más hoy que la nación está en peligro y necesita que sus hijos nos juntemos para defenderla, en cada frente de batalla que se nos convoque.

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Elson Concepción Pérez
Periodista cubano y analista de temas internacionales. Forma parte de la redacción del diario Granma.

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