“Sentimos respeto, agradecimiento y amor infinito por nuestra prensa”, dijo este jueves Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas, en un encuentro dedicado a las reporteras del país como parte de la jornada por el Día Nacional de la Prensa Cubana, que se celebrará exactamente el 14 de marzo próximo.
La también integrante del Consejo de Estado afirmó que las periodistas hacen lo mismo que el resto de las mujeres: luchar permanentemente por encontrar alternativas para avanzar en medio de las severas dificultades que atraviesa la nación. Por ello, Amarelle Boué llamó a los medios de prensa a reflejar, más aún, la capacidad de transformación de las cubanas dondequiera que estén.
La dirigente asistió a la Casa de la Prensa central, donde se desarrolló el panel “Periodistas cubanas contra la asfixia”, que contó entre otros con la participación de Ricardo Ronquillo, presidente nacional de la UPEC; Belkis Pérez Cruz, vicepresidenta del Instituto de Información y Comunicación Social, y varias mujeres destacadas del gremio, cuatro de ellas ganadoras del Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida.
Bolivia Tamara Cruz, vice presidenta primera de la UPEC, presentó el panel que, moderado por la joven Gabriela Milena Padrón, subdirectora de la revista Mujeres, contó además con los aportes de Lisandra Pérez Coto, de la Editorial de la Mujer, y Dailene Dovale, profesora universitaria y periodista.
Gabriela explicó, desde el nombre, la esencia del panel: alude a un contexto de falta de aire, de limitaciones y hasta parálisis, pero que por otro lado obliga a pensar nuevas formas de hacer. Esa es la crónica más fiel de las periodistas cubanas.
Al explicar la asfixia estructural, Dailene Dovale comentó las dificultades no solo para llegar a las redacciones, sino también para vencer otra distancia no menos aguda: la de la conectividad. “Sufrimos —dijo— un sinfín de dificultades constantes que, sumadas, se vuelven un desafío”. Esa conectividad imposible o intermitente provoca, como refirió Gabriela, que los trabajos lleguen a destiempo.
Lisandra apuntó a otro asunto: por la crisis energética, en horarios de la madrugada en que la corriente falta menos nuestras reporteras no solo tienen que cocinar, sino que tienen que trabajar. Ello entraña un reto constante para equilibrar la misión social con la defensa de los tiempos y atenciones familiares, más difícil para las colegas porque aún en Cuba las mayores cargas domésticas recaen en las mujeres.
Son tan grandes nuestras compañeras que —como contó Dailene— cuentan las propias historias que viven, basando su periodismo no solo en cuanto aprendieron en academias; también en cuanto les dicta el palpitar social cotidiano. ¿Por qué, a menudo, esto no se publica? Lisandra tuvo una respuesta: porque la crisis obliga a la prensa, como a otros sectores, a atender lo urgente y relegar los temas “colaterales”.
La vice presidenta primera de la UPEC reconoció en el panel a colectivos, proyectos y líderes del gremio con signo femenino: la audaz Casa Violeta, con una red nacional de colaboradoras, las periodistas que encabezan la organización en varias provincias, las jubiladas que continúan aportando, las ganadoras de premios, comenzando por el José Martí, las que siguen el sendero de reivindicación de Isabel Moya, las muchas que continuarán en el próximo palpitar… como noticias de Radio Reloj.
De Lisandra a Dailene conectaron una idea profunda: mientras la primera hablaba de la importancia de transformar las estructuras precisas para lograr que los avances de la mujer sean sostenibles, la segunda compartía el ejemplo de El Caimán Barbudo, donde las reporteras han ubicado, en textos sobre cultura, la punta del hilo de fenómenos más profundos cuya atención define grandes esencias sociales vitales para la mujer.
Ante una pregunta del auditorio, interesante y retadora, las panelistas señalaron que abordar estos temas en la prensa requiere primero entender qué es el feminismo y qué, la perspectiva de género, sin lo cual no puede hacerse una cobertura correcta en torno al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.
Lo importante, dijeron, no es presentar alrededor de esa fecha a supermujeres, sino hablar de mujeres de carne y hueso, de manera sostenida, a lo largo del tiempo, lo cual requiere de una capacitación —de ellas, de ellos y de los directivos de los medios— también ralentizada por las carencias de hoy. En todo caso, el 8 de marzo es, como dijo Dailene, “… una oportunidad para reivindicar el legado de vida y lucha de múltiples compañeras”, también de la prensa.
Sobre esto último, Francisco Rodríguez, vicepresidente de la UPEC, propuso a la Editorial de la Mujer que considere un proyecto de libro sobre la marca extraordinaria de varias periodistas, con el Premio Nacional José Martí o sin él, pero protagonistas de historias que merecen publicarse.
Juana Carrasco —una de ellas, de las del Premio…— comentó que actualmente la prensa cubana vive su “segundo gran golpe” de supresión de ediciones impresas, pero afirmó que, como la otra vez, volveremos a sortearlo: “¡Ya lo estamos haciendo, pasando de periódicos tradicionales a multimedios, siendo más creativos, integrándonos más, aprovechando un espacio infinito…! ¡Lo que vivimos no es asfixia, sino garrote vil, pero venceremos!”.
Pese a que mujeres con virtud para hacerlo, como la colega Katiuska Blanco, reconocen que hemos visto en nuestra prensa enfoques facilistas y poco cuestionadores sobre estos temas, también advierten que crece en los medios la visión crítica del universo femenino como evidencia primera de mejor preparación.
Al cierre del panel, el presidente nacional de la UPEC recordó una vez más cuánto bebió de la obra de Isabel Moya para entender estos temas y relacionar la lucha por la reivindicación de las cubanas con la batalla por la dignidad de toda la nación. “La mujer cubana no es solo liberada; es además liberadora”, afirmó ante las presentes.
En torno a la situación actual, Ricardo Ronquillo señaló que desde fuera nos quieren hacer arrepentir de la obra emancipadora de la Revolución en múltiples ámbitos, incluidos los de la mujer y la prensa. “Quieren —dijo— que los cubanos nos traicionemos a nosotros mismos”.
Ronquillo refirió que la agenda mediática contra el país incluye muchos tópicos relacionados con la mujer y añadió que desde la prensa podemos ayudar sobremanera a liberarla a ella, que es liberar a Cuba y liberar a la especie humana.
Imagen de portada: Teresa Amarelle Boué: “Sentimos respeto, agradecimiento y amor infinito por nuestra prensa”. Foto: Enrique Milanés León.




