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¿Qué publicaciones existían en Cuba antes de 1959?

Dos siglos de periodismo en Cuba, de Juan Marrero, publicado por la Editorial Pablo de la Torriente en 2018, responde con amplitud a la pregunta ¿Qué publicaciones existían en Cuba antes de 1959?

En correspondencia con dicha investigación, dos años antes del triunfo de la Revolución circulaban en La Habana  veintiún periódicos, doce noticieros de radio y veintiocho revistas, mientras que en las provincias habían treinta y seis, dieciséis y treinta y tres, respectivamente, además de tres noticieros de televisión. Se sumaban a los medios de comunicación de aquellos años tres noticieros cinematográficos.

En 1957, la tirada de los periódicos en la capital era de doscientos veinte mil ejemplares por día. En el resto del país la cifra fue siempre muy inferior a la señalada en La Habana. El número de periodistas en plantilla llegó a 1 234.

Los periódicos con mayor número de profesionales (incluidos colaboradores)  eran El País-Excelsior, bajo la dirección de Guillermo Martínez Márquez y Manuel Braña; Información, de José Fernández de Villalta Rodríguez, y Diario de la Marina dirigido por José Ignacio Rivero Hernández.

Sobre el Diario de la Marina, el destacado periodista Elio Constantín, escribió en 1985 en la revista de la Upec:

Diario de la Marina era el decano, el más viejo, el más cargado en años… y de ignominias.  Había sido vocero del colonialismo español, había festejado la muerte de Martí y la de Maceo, había colaborado con Weyler y sus asesinos, y después del fin del colonialismo español y la introducción del imperialismo norteamericano, se sumó siempre a las peores campañas contra nuestro pueblo, a las más odiosas –como, por ejemplo, cuando la lucha del pueblo español contra el franquismo y su famosa Falange española-. Vocero del comercio mayorista, defensor del clericalismo más que de las doctrinas cristianas o católica, testigo neutral cuando la lucha del pueblo arreciaba contra Menocal o Machado, contra Batista o sus matarifes, del “Diario” llegó a decir que era el único que había durado más de cien años, en contradicción con la conocida máxima o adagio que habla de lo opuesto.

No es preciso hacer un listado de todas las publicaciones, aunque sí es válido mencionar a las dos revistas más importantes que existían en La Habana: Bohemia y  Carteles, ambas de Miguel Ángel Quevedo Lastra. También, a algunas de las que existieron en el oriente, centro y occidente del país; por ejemplo, en Santiago de Cuba circulaban los periódicos Diario de Cuba y Oriente; Norte, en Holguín; La voz del Pueblo, en Guantánamo; El Camagüeyano y El Sol de Cuba, en Camagüey; El Comercio y La Correspondencia,  en Cienfuegos; El Pueblo, La región y El Justiciero, en Ciego de Ávila; El Sol y La Voz, en Morón; El Fénix, en Sancti Spíritus; El Villareño y El Pueblo, en Santa Clara; Adelante, El Imparcial y El Republicano,  en Matanzas;  Vocero Occidental, en Pinar del Río.

Además fueron editados tres diarios dirigidos a la comunidad china, controlados por elementos de la llamada China Nacionalista: Hou Men Kong Po; Man Sen Yat Po y Wah Man Sion Po. Los tres tuvieron imprentas propias. Al respecto, el periodista Alfredo Núñez Pascual refirió en el  periódico El Mundo que los redactores de estos medios utilizaban un papel de china como cuartillas y un pincel que mojaban en tinta para dibujar los caracteres, pues no disponían de máquinas de escribir para este idioma.

Con frecuencia semanal se publicaba el humorista Zig Zag, creado en 1938 y ubicado en Campanario No. 366, esquina a San Rafael, La Habana.  Asimismo existían revistas dirigidas a la familia, en especial a la mujer; entre otras, Ellas, Romances y Vanidades.

Figuraron como principales noticieros de la radio: CMQ; RHC; Radio Progreso; Radio Reloj; Unión Radio y COCO. Los más importantes de la televisión fueron CMQ-TV (Canal 6); CMBF-TV (Canal 4), y El Mundo en TV (Canal2).

Los tres noticieros cinematográficos de aquel período se nombraron América-El País; Cineperiódico, y Noticiero de Las Villas.

En el libro Dos siglos de periodismo en Cuba, Juan Marrero dedica un extenso párrafo a nombrar a periodistas que ejercieron la profesión con dignidad y que nunca cayeron en deshonestidades, por sentirse comprometidos con los anhelos del pueblo y la lucha revolucionaria que se libraba en la clandestinidad.

También refiere a la prensa clandestina, que se convirtió en una alternativa informativa para el pueblo en esos años, como Radio Rebelde “la voz de la verdad desde la gloriosa Sierra Maestra, a partir del 24 de febrero de 1958.A pesar de escucharse en onda corta, cada noche, acaparó la audiencia del pueblo”.

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