Hay nombres que llevan consigo una historia y fechas que parecen elegidas para recordar un compromiso. La Demajagua reúne ambas cosas. Este 10 de octubre de 2026, el periódico de la provincia de Granma celebra su aniversario 49, una trayectoria que comenzó en 1977 y que ha acompañado durante casi medio siglo la vida de generaciones de granmenses.
Su nacimiento estuvo estrechamente relacionado con la nueva división político-administrativa de Cuba, establecida en 1976. La recién creada provincia de Granma necesitaba un periódico que contara sus acontecimientos, recogiera las inquietudes de su población y acompañara las transformaciones económicas, sociales y culturales del territorio.
El nombre, propuesto por el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, fue también una declaración de identidad. La Demajagua remite al histórico ingenio donde Carlos Manuel de Céspedes inició, el 10 de octubre de 1868, la primera guerra por la independencia de Cuba. Una coincidencia de fechas que enlaza el nacimiento del periódico con uno de los acontecimientos fundacionales de la nación.
El primer número circuló el 10 de octubre de 1977. Detrás de aquellas páginas había un colectivo de trabajadores procedentes de diversos oficios, muchos de ellos corresponsales voluntarios que aprendieron el periodismo mientras asumían la tarea de contar la realidad de una provincia que también comenzaba su historia institucional.
Desde entonces, La Demajagua ha sido testigo de la vida cotidiana de Granma. Sus páginas han recogido acontecimientos históricos, resultados económicos, expresiones culturales, hazañas deportivas y experiencias de comunidades que, desde las ciudades hasta las montañas de la Sierra Maestra, forman parte de la identidad del territorio.
También ha debido reinventarse. Durante el Período Especial, las dificultades económicas transformaron la circulación de la prensa cubana y La Demajagua pasó de diario a semanario. Décadas después, los cambios tecnológicos y las limitaciones materiales impulsaron nuevas formas de distribución de sus contenidos, incluidos los formatos digitales.
En ese tránsito, sus periodistas, fotógrafos, diseñadores, editores y demás trabajadores han mantenido una labor que trasciende la publicación de noticias. Un periódico provincial es también un archivo de la memoria colectiva, un espacio para reconocer a quienes sostienen la vida de sus comunidades y un vehículo para visibilizar problemas que necesitan respuestas.
La celebración de este aniversario llega en un momento especialmente complejo para el periodismo cubano. Las dificultades materiales, las transformaciones de los hábitos de consumo informativo y las exigencias de la comunicación digital obligan a renovar constantemente las formas de trabajar. Escuchar a las audiencias, investigar con rigor y contar historias cercanas a la vida de las personas son desafíos imprescindibles para mantener la relevancia de un medio con tanta tradición.
Cumplir 49 años significa, además, reconocer a quienes hicieron posible esta historia. A sus fundadores, a los profesionales que dejaron una huella en sus redacciones y a las nuevas generaciones que hoy mantienen vivo el periódico desde las páginas impresas, las plataformas digitales y las redes sociales.
El aniversario es también una ocasión para recordar a quienes ya no están, como la periodista fundadora Ramona Boza Reyes, fallecida recientemente, cuya trayectoria forma parte del patrimonio humano de La Demajagua.
Desde aquella primera edición de 1977 hasta las publicaciones que hoy llegan a las pantallas, han cambiado las tecnologías, las rutinas y las maneras de contar. Permanece, sin embargo, la importancia de un periodismo que conozca a su pueblo, que se interese por sus preocupaciones y que contribuya a preservar su historia.
A las puertas de su medio siglo, La Demajagua tiene por delante el desafío de continuar renovándose sin perder el vínculo con la provincia que le dio origen.

