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María Sao y el impulso de un pincel tunero

Por estos días, las jornadas de María Caridad Sao Rodríguez acumulan disensos y consensos en torno a la obra de unos 150 caricaturistas cubanos y del mundo. Las notificaciones en el grupo de WhatsApp del jurado de la XXII Bienal Internacional de Humorismo Gráfico cubana, que integra junto a otros seis colegas, no se detienen. Los evaluadores tienen la responsabilidad de elegir, de entre las 223 obras en concurso, los premios y menciones de esta edición del evento.

Obra “Contra vientos y maridos”.

Si fuéramos a hablar de María, algunos de los elementos que integrarían su currículum serían los siguientes: dibujante, caricaturista, licenciada en Estudios Socioculturales, Máster en Desarrollo Cultural Comunitario, presidenta del Círculo de Humoristas e Historietas de Las Tunas y profesora de la universidad territorial, escritora, madre de una oveja negra, investigadora, sencilla y sensible, entusiasta… 

Respecto a la tarea asumida en esta vigésimo segunda Bienal, María considera que “más que una responsabilidad es respeto al Comité Organizador por su invitación; respeto a todas las personas que en las redes me han felicitado. Es, un compromiso con los colegas de ser justa; y también con mi compañero de vida, un artista gráfico que esta vez no compite por ética”.

Al interrogarla acerca de qué debería tener una obra para resultar ganadora en la cita, responde concisa que en el impacto con que logre contar una historia, un suceso o acercarse a un tópico.

“En el humor gráfico siempre me ha parecido curioso cómo se repiten las ideas. Referente a los temas, aunque sean universales, impacta el tratamiento que les da el artista, su forma genial de decir lo que todos dicen, de una manera creativa, única. A veces no tiene ni que ser el mejor dibujo.

“Para mí, el humor gráfico resume construcciones comunicativas en las que intervienen una creación conceptual o verbal y una gráfica. Juega un papel importante el contexto social porque visualiza el quehacer cultural. A través de él se valoran aspectos de lo cotidiano con visión crítica, en defensa de lo autóctono, de lo justo y de lo actual”.

-¿Cuál cree María es el aporte de la Bienal al movimiento humorismo gráfico nacional?

“Es el evento que expone en el área nacional, y también internacional, el quehacer de creadoras y creadores y saca a la luz a los jóvenes. La obra gráfica es la prueba de cómo va el alma creadora que la acompaña. La Bienal es la única oportunidad que tenemos para ver y tocar obras de todas las latitudes, y que son referentes en ese momento. Es compartir con quiénes nunca faltan al encuentro: Ares, Boligán, Julieta, Odette, Tamayo, Miriam…”.

¿A qué subvaloraciones aún se enfrentan los cultores del humor gráfico en la Cuba actual?

—“Es gracioso como nos llaman «los de los muñequitos», y es cierto que muchos creen que el humorista gráfico no puede hacer una pintura, o lo que llaman convencionalmente como tal, porque una viñeta de humor es más que una pintura.

“Habría que ver cuántos pintores pueden hacer una obra de humor gráfico. No se nos tiene en cuenta para grandes proyectos, y si hay que eliminar una iniciativa o actividad, la primera es la nuestra. Solo se reconoce a las firmas que publican asiduamente”.

—¿Qué deudas pendientes tiene la Bienal con las creadoras ? ¿Cuáles con el movimiento de humorismo gráfico nacional?

—Lo primero es que las mujeres tenemos que participar más, perfeccionarnos más, pero también se necesita estímulo. Tal vez, una categoría solo para mujeres en la próxima Bienal, o una exposición únicamente de mujeres. Aunque considero que no existe diferencia entre las creaciones de hombres y mujeres,  y siempre voy a abogar por la calidad.

“El movimiento de humorismo gráfico nacional necesita grupos, páginas en las redes que nos identifiquen. No podemos seguir siendo islas en ese gran mar”.

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La impronta de María Sao está marcada por el feminismo y por la cotidianidad de las mujeres cubanas, fundamentalmente, de aquellas que gravitan cerca de su órbita: “Insisto en personalizar, mediante mi oveja negra, que no hay nada más importante que el tiempo. Incluyo siempre un texto en la obra, pues me gusta la palabra junto a la gráfica”.

Ella –resalta- ha bebido de las maneras de hacer y contar de Miriam (Alonso) y La China (Daisy Chong), las niñas de Palante, como les dice. Igualmente, la han marcado la colombiana Nani (Adriana Mosquera), la argentina Marlene Pohle y la iraní Elham Khalili Mehr. “Todas ellas me abrieron el camino”, acota.

Para María, realizar humor gráfico desde provincia está signado por la temporalidad y el diarismo. Como mismo considera que lo está hacerlo desde La Habana capitalina o desde plazas fuertes del humor en el país como Villa Clara y sus “melaítos”, y Cienfuegos con La Picúa.

“Si no tienes dónde publicar pierdes el impacto. María y todos necesitamos trabajar más en las redes, el espacio del siglo XXI. Hay que Seguir llenando las galerías, no dejar de insistir. Es lo que hago para que se me tenga en cuenta, mandar trabajos a eventos aunque no convoquen al humor gráfico. A lo mejor los organizadores no sabían que existía un trabajo tan bueno que podía participar. Es no cansarnos porque vivimos de él.

“La capital del país tiene otras oportunidades, pero desde Las Tunas trato de imaginar que no hay obstáculos. Esa visión la trasmito a los miembros del Círculo de Humoristas e Historietistas en la provincia. Me convoco y convoco. Mi espacio soy yo. Si no puedo desde la obra, lo hago desde la investigación, desde la crítica, mediante la docencia o con mis «ovejitas» que me acompañan siempre”.

—¿Por qué abogar por el humor gráfico desde Las Tunas? ¿A qué cortapisas se ha enfrentado?

María durante la discusión de su tesis en opción al título de Máster.

—“Las Tunas tiene fortalezas al respecto, y poco a poco nos convertimos en una comunidad que no podemos cerrar. Desde que nació el periódico 26, en 1978, en sus páginas aparecieron viñetas de humor. Sin embargo, no es hasta el 2000 que comienzan a ser realizadas por un tunero, Antoms, mi compañero. Él fue a eventos, participó en concursos, expuso en galerías y unió a muchos que en la provincia vieron que su trabajo era en serio.

“Tenemos el sostén de la Unión de Periodistas, de la Uneac, del Centro del Libro y el Consejo de las Artes Plásticas. Creamos nuestro Círculo, y en más de 20 años de labor ya sabemos que lo mejor es dar las gracias a los que nos apoyan. Quienes nos ponen barreras es porque no han aprendido que las sorteamos, brincamos o derrumbamos”.

La acuciosa mirada que acompaña su faceta de investigadora ha contribuido a arrojar luces en la historia de la caricatura en el devenir de la prensa tunera. Ella ha apostado por fortalecer, también desde los estudios de las Ciencias Sociales, la plataforma de humor gráfico que se ha gestado y viene creciendo en el Balcón del Oriente Cubano.

El tópico de su maestría fue “El humor gráfico en Las Tunas, presencia en el quehacer cultural en el período 2000-2019”. Mientras, la idea defendida en la tesis: “A partir del año 2000, el humor gráfico tiene una presencia en el quehacer cultural de Las Tunas con características y resultados relevantes que lo sitúan en el movimiento renovador de este arte en Cuba”.

En 2019, el Evento Provincial de Historia de la Prensa que acontece en el territorio premió su investigación, un estudio que el jurado reconoció como novedoso y de actualidad, centrado en una temática que muchas veces se le hace esquiva a periodistas y comunicadores. Cuenta María que el primer reto al que se enfrentó al adentrarse en el tema fue la poca existencia de materiales existentes al respecto.

Su investigación es reconocida en el Evento Historia de la Prensa, en 2019.

“Cuando comencé a investigar el humor gráfico en Las Tunas y su presencia en la  impronta cultural del territorio ya había leído trabajos de la Doctora Adelaida de Juan. En una Bienal conocí a Caridad Blanco y a Axel Li, estudiosos del género. Después, la cercanía con Ares –el caricaturista Arístides Hernández Guerrero- ayudó a percatarme que conocía casi todo lo que pasaba en el país y tenía la deuda con mi localidad.

“Recuerdo que el 2005 una profesora no aceptó que una estudiante realizara su trabajo de curso sobre la caricatura, no la consideraba importante. A ella le dimos toda una conferencia, y ahora es una colaboradora más. Pasaron los años y en la Maestría en Desarrollo Cultural Comunitario de la Universidad de Las Tunas, en la cual acabo de defender mi tesis, su coordinadora, la doctora Rafaela Macías Reyes, defendió con pasión los aportes del tema.

“Mi estudio es una recopilación de lo que hemos hecho. Falta mucho en ese trabajo; falta, en realidad, el humor gráfico en la agenda investigativa de las Ciencias Sociales. La comunicación y el periodismo deben agendarlo con prioridad, por contribuir a la comprensión de la realidad, a entender el mundo que nos rodea y verlo desde otra mirada. Es clave en los procesos cognitivos y mediador del pensamiento. Nuestra historia está en esas obras que se publican día a día”.

 

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