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PERIÓPOLIS

Alternativa de WhatsApp: tutoría de tesis

El actual contexto educativo cubano, singularizado por el aislamiento social impuesto por el Coronavirus a nivel mundial y en Cuba en particular, requirió de tomas de decisiones rápidas y viables para  enfrentar la pandemia, continuar con niveles de eficiencia y eficacia el proceso docente-educativo y, dentro de él, llevar a cabo la terminación de estudios en el pregrado, cuya expresión final es la entrega de un trabajo de investigación conceptualizado como tesis.

A partir de un enfoque docente asentado en competencias y la asunción de nuevos modelos de interacción entre profesores y estudiantes, cuyo valladar fue el desarrollo del aprendizaje fructífero por parte del alumnado, se decidió continuar las tutorías de tesis en el año final de la carrera de Periodismo empleando la aplicación WhatsApp de la telefonía móvil, tomando en consideración que es una herramienta conocida, empleada y de relativo fácil acceso de los estudiantes, hoy jóvenes interconectados y formados bajo la predominio de las redes sociales y la mensajería instantánea.

Esta aplicación, que en el 2020 alcanzó los 2 000 millones de usuarios en el mundo según el diario ecuatoriano El Comercio, es bastante utilizada en Cuba, no obstante no ser publicados en los medios los incluidos en ella. Autores como David García, José Javier Sanz e Ingrid Mosquera Gende la destacan para diversos usos educativos. Entre ellos, formar grupos numéricamente diferentes, crear conversaciones sobre contenidos específicos o temas, dejar orientaciones grabadas y breves explicaciones, enviar mensajes de última hora, recordatorios, fotos, documentos, y animar a los alumnos a hablar entre ellos y con los profesores, entre una variadísima gama creativa.

Para María Josefa Vilches Vilela, el aprendizaje en grupo es una técnica de enseñanza usada con frecuencia en todas las etapas educativas porque aporta innumerables beneficios: favorece la construcción del conocimiento gracias a las diferentes perspectivas y habilidades que aportan los compañeros, y desarrolla habilidades interpersonales necesarias para vivir en sociedad, como son el diálogo, la toma de decisiones, el respeto y la solidaridad.

Partiendo de esas premisas, presentamos la experiencia de los autores de este trabajo con tesis vinculadas a la asignatura de Periodismo Impreso y que acometieron la tutoría con carácter orientador e intencional y pudo desarrollarse tanto grupal como de manera individual, pues se emplearon las vías de comunicación que posibilitan los chats colectivos y los personales. Con ella, se asumieron otras y nuevas maneras de actuación en la labor docente, se motivó a los estudiantes en el éxito académico, contribuyó a no desmovilizarlos de su objetivo prioritario en tiempos de incertidumbre, y asentó la confianza de que el vínculo profesor-alumno trasciende las aulas universitarias y busca las esencias humanas, sobre todo, en tiempos difíciles.

Nuevas estrategias didácticas

El trabajo se encauzó hacia nuevas estrategias didácticas basada en la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp y el uso de la herramienta para suscitar el aprendizaje colaborativo que, según la Fundación Irradia, inspiración para el desarrollo, trabaja con cinco principios fundamentales: 1) Interdependencia positiva: ayuda a establecer objetivos comunes, apoyarse en el otro y valorar el trabajo de los demás. 2) Responsabilidad grupal e individual: invita a asumir metas y objetivos comunes, donde cada miembro se hace responsable de su parte del trabajo para alcanzarlos. 3) Habilidades interpersonales: contribuye a mejorar las relaciones en los grupos y a desarrollar las habilidades sociales de todos los miembros. 4) Interacción estimuladora: pretende desarrollar sentimientos de pertenencia y cohesión al grupo, que a su vez aumentan la estimulación para lograr las metas. 5) Evaluación grupal: fomenta el esfuerzo y la autocrítica, porque premia el trabajo en equipo por sobre la competitividad.

En este sentido, se tomó de George Ritzer que el aprendizaje colaborativo se da desde la intersubjetividad al compartir espacio y tiempo con otros y genera conocimiento contribuido;  de Charlotte Gunawardena, Constance Lowe y Terry Anderson, quienes lo conceptualizan como un proceso en el que cada individuo aprende más de lo que aprendería por sí solo, fruto de la interacción de los integrantes del equipo; y de Montse Guitert y Ferran y Giménez, al afirmar que con él se propicia una correspondencia entre un conjunto de individuos que saben diferenciar y contrastar sus puntos de vista y llegan a forjar un proceso de construcción de conocimiento.

La experiencia en el chat integró a 10 estudiantes de quinto año de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, además de los dos tutores y el profesor guía del grupo de 55 alumnos al que pertenecían, es decir, un quinto del aula en cuestión. Comenzó a finales de marzo de 2020, cuando se decretó la fase de aislamiento total en el país y se extendió hasta mediados de septiembre del mismo año, al concluir las presentaciones de las tesis, su aprobación por parte de los tribunales acreditados y posterior declaración de egresados de los estudios superiores.

Para aplicar la experiencia se tuvo en cuenta que todos los estudiantes contaran con teléfonos móviles con aceptación de la aplicación WhatsApp, acceso a la red mediante el NautaHogar y eran conocedores de estas tecnologías, ya utilizadas con anterioridad entre ellos.

Cuatro ejes básicos

La experiencia docente se apoyó en cuatro ejes básicos.

El primero fue la creación colectiva del grupo con respeto y tolerancia a la participación personal, tomando en consideración al colombiano Estanislao Zuleta, para quien respeto significa tomar en serio el pensamiento del otro: discutir, debatir con él sin agredirlo, sin ofenderlo, sin intimidarlo, sin desacreditar su punto de vista; al mismo tiempo, defender el pensamiento propio con el respeto que exige nuestro punto de vista.

Segundo pilar fue la bidireccionaldad en la aceptación de criterios procedentes de profesores y estudiantes. Se adaptaron para esta dimensión algunas coordenadas propuestas por el español David Criado y que acogen al sentido, que es trabajar por una causa, no por un aplauso; la autoafirmación, entendiéndose como valorar lo que uno es y no lo que otros tienen; la persistencia, es decir, trabajar en lo propuesto de forma constante, repetidamente, y sentirse orgulloso del resultado final. La aceptación: trabajar desde lo personal para uno mismo y para  mejorar a otros. La responsabilidad, en tanto ser consciente de las facultades individuales y responsable de los actos. La autocrítica, porque nadie es invulnerable. Y el aprendizaje, pues no se sabe todo ni tampoco es necesario.

El tercer eje se sustentó en la transversalidad en la confluencia de informaciones: docentes, referidas al propio proceso educativo en tiempos de Covid y aislamiento social, externas al campus académico, pero con incidencia en los estudiantes, etc. Al respecto, se atendieron características de la transversalidad educativa como promover la vinculación entre la escuela (representada por profesores y tutorados) y la sociedad (la contextualidad circundante); impulsar la calidad de vida de los individuos (contribuyendo desde la esfera del aprendizaje); y atención al desarrollo intelectual, emocional, de integración y desenvolvimiento social de los estudiantes, de manera de ofrecer a través de ella una dimensión humanística. Buscar referencia

Y, finalmente, el cuarto pilar fue el rigor en el desempeño de los roles y funciones de cada miembro del chat: para ello fueron relevantes las competencias teóricas, los conocimientos generales y particulares de cada integrante, la actualización de contenidos, la comprensión del proceso de enseñanza y de aprendizaje, el saber entusiasmar y despertar la ayuda y el interés, la capacidad de establecer buenos vínculos de trabajo y compromiso con la realidad social.

Validación de la experiencia

Para arribar a determinados resultados en una experiencia docente, es imprescindible conocer lo que aportó a quienes estuvieron involucrados en ella, sobre todo, cuando el proceso fue una constante creación colectiva productora de saberes y se realizó en medio de una situación de aislamiento social que no permitió la aplicación de diversidad de instrumentos. Así, estos últimos estuvieron centrados en la revisión bibliográfica-documental, la encuesta y la observación participante.

A los tutorados se les pidió contestar determinados ítems para comprender el fenómeno estudiado. Acerca de la utilidad de la aplicación en relación con la tutoría, coincidieron en que la aplicación WhatsApp posibilita la comunicación vía internet mediante mensajes de texto y de voz, envío de imágenes, videos, hipervínculos y archivos de varios formatos (pdf, word, epub, jpg…) y realización de llamadas por video. Cuando se utiliza en la tutoría de tesis favorece el vínculo activo y el intercambio constante de información y conocimiento entre el tutor y el tutorado.

También suscribieron que representa una de las redes sociales más utilizadas y, en el caso de Cuba, se debe a que la aplicación consume pocos datos y constituye una multiplataforma en la que se puede escribir, subir fotos, gif, stickers, videos, links, documentos, incluso facilitar contactos de su agenda móvil y hacer llamadas por audio o video.

Para los estudiantes, dadas las circunstancias del distanciamiento, fue muy útil al mantener el contacto entre los alumnos y los tutores, de forma tal que nunca se sintió trabajar solo o sin guía. WhatsApp devino en un espacio para el diálogo y el debate, la orientación de tareas, llamadas grupales, aclaración de inquietudes, facilitar bibliografías y hacer consultas docentes; o sea, la red social se convirtió en el lugar virtual de confluencia constante, aun estando en espacios físicos distantes.

Referido a su utilidad en tiempos de Coronavirus, hubo consenso de que sin WhatsApp y sin Internet hacer una tesis en medio de la pandemia hubiera sido muy difícil, y destacaron que para quienes no tienen posibilidad de viajar a casa de los tutores o llamarlos por teléfono fijo, la ventaja de contar con conexión fue vital para mantenerse al tanto de las novedades e intercambiar ideas con los docentes y compañeros de aula.

En este ítem, las consideraciones indicaron que en tiempos de coronavirus, donde el confinamiento en el hogar, el distanciamiento físico y la limitación de la movilidad son medidas de estricto cumplimiento, WhatsApp se convirtió en uno de los canales de comunicación más prácticos para la tutoría de las tesis. Por WhatsApp se hicieron las consultas de la investigación y constituyó el espacio para dialogar, recibir orientaciones, enviar los informes escritos y hacer la entrega final del documento.

Agregaron que la telefonía y el correo también se consideraron herramientas propicias, pero las ventajas ofrecidas por WhatsApp en lo referente a tipo y tamaño de archivos y formatos, mensajes y llamadas, le concedieron mayor utilidad para el ejercicio de la tesis. En suma, esta plataforma permitió atenuar la falta de encuentros cara a cara y realizar consultas en tiempo real, tanto grupales como individuales, que acercaban a todas las partes involucradas.

Ventajas de este método tutorial

Como principales ventajas los tutorados declararon la posibilidad de consultar ideas con los tutores tanto de forma privada como colectiva y las facilidades para comunicarse de manera instantánea sin tener que pactar una cita personal (especialmente para dudas de pequeña envergadura). También, la comodidad para el envío de documentos y archivos de audio, teniendo en cuenta que estos últimos permiten tener una comunicación más cercana y esclarecedora que los mensajes de texto.

En general, coincidieron en que es una comunicación efectiva y permanente desde cualquier lugar, sin necesidad de acudir al encuentro físico en medio de una pandemia, cuando es imprescindible limitar las reuniones para evitar los contagios; permite el intercambio de información en varios formatos (texto, video, imagen, voz); posibilita realizar las revisiones correspondientes al proceso de tesis, incluso la defensa del ejercicio de culminación de estudios en caso de ser necesario: puede emplearse tanto en dispositivos móviles como en PC.

Añadieron que se eliminan barreras de hora y lugar a la hora de establecer encuentros con el tutor; y permite el constante intercambio y monitoreo del proceso. Puede activarse en cualquier lugar al que llegue la red nacional. Consume menos datos que otras aplicaciones.

Desventajas

En el contexto cubano, los problemas de conectividad (dados por el alto costo y la calidad de la señal) crean desventajas en el uso de WhatsApp o cualquier otra aplicación que requiera acceso a Internet. La mala señal provoca en ocasiones tardanza para recibir y mandar mensajes, y descargar archivos. También, los documentos muy pesados (más de un 1MB) son casi imposibles de enviar.

Respecto a la experiencia, los estudiantes señalaron que la constante necesidad de comprar paquetes de datos móviles para mantener la comunicación con los tutores, lo cual conllevó a un esfuerzo extraordinario de la familia debido a que ni la Facultad ni la Universidad facilitaron el acceso a Internet; y la necesidad de adquirir con frecuencia paquetes de datos. Para aquellos estudiantes con teléfonos que no se conectan al menos a la 3G, el proceso se hacía más lento y engorroso.

Manifestaron que una de las desventajas más significativas del uso del WhatsApp en las tutorías es la no presencialidad en la comunicación entre ambas partes. Esta realidad puede generar limitaciones en el debate en torno a temas o argumentos de las tesis, entorpecer la aclaración de determinadas dudas sobre el informe tanto en el proceso de redacción por el tutorado como en el proceso de revisión por el tutor.

Como no propicia una comunicación presencial, durante las consultas, comentarios e intercambios puede llegar a malinterpretarse alguna idea, teniendo en cuenta que cada quien imprime un tono determinado a los mensajes que recibe a partir de sus percepciones.

Lo que más satisfizo

La aplicación del WhatsApp en relación con la tutoría de la tesis permitió el contacto permanente con los tutores desde la casa durante todos los meses de confinamiento, así como la revisión periódica de cada capítulo del informe y de los detalles más importante del trabajo, sin necesidad de tener que salir de la casa o esperar a que terminara la cuarentena.

Sobre las satisfacciones que produjo la modalidad, se destacó la existencia de un grupo centrado en el desarrollo de la tesis y en el que se ofreció toda la información actualizada sobre el estado de los procesos de culminación de estudios, sus variantes y etapas. También, la franqueza de los tutores, el hecho de que mantuvieron la exigencia en la entrega y en la calidad de los trabajos.

Ante el rebrote de la enfermedad que se produjo en la fecha prevista para la defensa presencial de la tesis, compensó el hecho de que a través de esta vía de comunicación se pudo entregar el trabajo de diploma, discutirlo a distancia y recibir la calificación final.

En suma, la red social fue determinante para mantener la compañía, al menos de manera digital, entre las personas a pesar de la cuarentena y, por ende, continuar la vida. No detenerse. Fue una forma de permanecer unidos en la distancia y también de cuidar a todas las partes involucradas.

Lo que pudo ser mejor

Dada la situación en que se desarrolló la tutoría y con las condiciones tecnológicas que existen en el país, los estudiantes consideraron que la experiencia se hizo de la mejor manera posible.

También añadieron que la conexión a Internet pudo ser mejor, pero es un aspecto que no tuvo nada que ver con la tutoría. Por lo demás, fue una experiencia muy satisfactoria.

Añadieron que pudo recurrirse a las videollamadas grupales entre tutores y tutorados, si bien ello representa un gasto económico mayor, debido a que las mismas consumen una elevada cantidad de megas.

Lo que deberá introducirse en esta relación de trabajo

WhatsApp, como red social, tiene capacidad de inmediatez. En ese sentido, los tutorados reflejaron que si bien son necesarios los encuentros presenciales en relación con la tutoría de tesis, la aplicación pudiera emplearse para dudas en el proceso investigativo sin necesidad de esperar a una fecha pactada para reunirse con los tutores. Ello haría más expedito el proceso.

En general, propusieron que WhatsApp puede añadirse como una herramienta más en los ejercicios académicos. La instantaneidad permite la solución de problemas y aclaración de dudas sin necesidad de reuniones, así como el fácil envío de los textos entre estudiantes y profesores. Esto no quiere decir que se deban olvidar las consultas presenciales, las cuales tienen una importancia esencial para la puntualización de aspectos relevantes.

Otra cuestión es que debido a la dinámica de trabajo docente de los tutores, algunas reuniones con los diplomantes pueden tener su espacio de desarrollo en WhatsApp.

El ejercicio se consideró como una experiencia válida que pudiera seguirse aplicando como complemento de la tutoría presencial en el contexto de la normalidad. Los tutorados destacaron que es efectiva y necesaria la aplicación WhatsApp. El proceso de tutoría debe continuar aprovechando las ventajas y las posibilidades que permite en la retroalimentación entre tutores y diplomantes.

Para ellos, es válida la experiencia, pero dadas las limitantes de conectividad que existen en el país y la situación económica complicada de muchas familias, en una situación de normalidad no debería hacerse imprescindible su uso, al menos en el contexto universitario cubano.

Consideraciones finales

Luego de seis meses de seguimiento de la experiencia educativa sobre la tutoría de tesis de pregrado por medio de WhatsApp, teniendo como contexto la situación de aislamiento social provocado por la pandemia de la Covid, los profesores que la desarrollaron son conscientes de sus limitaciones y solo constituye un aprendizaje piloto perfectible, abierto a nuevas incorporaciones de herramientas, prácticas y habilidades.

No obstante, el estudio permite considerar como ventajas la aceptación de la modalidad, desarrollada bajo la presión de situación de aislamiento, partió de un interés personal de los involucrados en el proceso. Sin embargo, su desarrollo modificó y rebasó los intereses individuales para interesarse por los de la comunidad que conformaron. Como herramienta de sostén de la tutoría académica, ayudó a la interacción individualizada y colectiva con los estudiantes.

WhatsApp permitió no depender de un espacio físico determinado y favoreció los vínculos desde cualquier distancia y tiempo real. Se evidenció, con ello, la realización de más consultas que en tiempos tradicionales presenciales y una  retroalimentación permanente entre tutores y tutorados.

Otra cuestión beneficiosa fue que la comunicación tutor-estudiante ratificó en los alumnos la dimensión de guía que asume el tutor, pero en estas circunstancias adquirió también una mayor dimensión humana, en tanto se vieron permanentemente atendidos en sus conflictos investigativos y en no pocas ocasiones personales, de manera sistemática. El estudiante nunca trabajó sin guía. Por otra parte, la responsabilidad personal de cada tutorado con su trabajo de investigación fue notable.

Con sus facilidades para la comunicación, WhatsApp fue expedito para la orientación de tareas, llamadas grupales, aclaración de inquietudes, para facilitar bibliografías y hacer consultas docentes. La red social se convirtió en el lugar virtual en el que se confluyó constantemente. En este contexto y dados los todavía elevados precios de los paquetes de datos, fue la aplicación principal debido a sus prestaciones y a que genera un consumo de datos relativamente bajo.

También, viabilizó la existencia de un grupo centrado en el desarrollo de la tesis y en el que se ofreció toda la información actualizada sobre el estado de los procesos de culminación de estudios, sus variantes y etapas. La experiencia potenció por parte de los profesores la exigencia en la entrega y la calidad de los trabajos.

Sin embargo, es justo señalar que también se dieron desventajas, pues en el contexto cubano, los problemas de conectividad, dados por el alto costo y la calidad de la señal, crean dificultades en el uso de WhatsApp o cualquier otra aplicación que requiera acceso a Internet. La mala señal provocó en ocasiones problemas de tardanza para recibir y enviar mensajes y descargar archivos.

En relación con la tutoría, la constante necesidad de comprar paquetes de datos móviles para mantener la comunicación con los tutores conllevó un esfuerzo extraordinario de la familia, debido a que ni la Facultad ni la Universidad facilitaron el acceso a internet, y para los estudiantes con teléfonos que no se conectan al menos a la 3G, el proceso se hizo más lento y engorroso.

Una desventaja significativa fue la no presencialidad en la comunicación entre ambas partes. Esta realidad puede generar limitaciones en el debate en torno a temas o argumentos de las tesis, entorpecer la aclaración de determinadas dudas sobre el informe, tanto en el proceso de redacción por el tutorado como en el proceso de revisión por el tutor.

Los autores de este trabajo consideran que el empleo de WhatsApp en la educación superior, y especialmente en la tutoría de tesis de pregrado de la carrera de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, puede integrarse  dentro de las estrategias formativas en tiempos de nueva normalidad, dado que posibilita la construcción del conocimiento entre el grupo tutorado y contribuye a fortalecer la comunicación de sus miembros.

Es decir, constituye una experiencia válida para todos los contextos. Si bien son necesarios los encuentros presenciales en relación con la tutoría, la aplicación puede emplearse para dudas en el proceso investigativo sin necesidad de esperar a una fecha pactada para reunirse con los tutores, lo cual haría más expedito el proceso.

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