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PERIODISMO DEPORTIVO

¿Por qué no decir que al homenajeado Alfonso Zamora lo derrotó Orlandito Martínez?

Encuentro entre los olímpicos cubanos y profesionales mexicanos en el ring de Aguas Calientes. Antes de las peleas, homenaje a glorias del pugilismo azteca. Aplausos, de pie la concurrencia, alegría: ha ascendido al ring Alfonso Zamora, as mundial de los tira golpes pagados y subtitular de Munich 72 en el peso bantam. ¿Por qué nuestros narradores no dicen que en los XX Juegos lo derrotó el habanero Orlandito Martínez, quien así se convirtió en el primer campeón del país en la magna justa después del triunfo revolucionario.

No dominan la historia de la proa de las disciplinas acá o no estiman necesario ir más allá de la noticia actual, y soslayan agregar ingredientes forjadores, a la vez, interesantes, que complementan y ahondan en la verdad. El periodista, el comentarista, tienen que prepararse para no quedar limitados a reflejar lo que está ocurriendo. Está obligado a dar su visión del pasado y las posibilidades futuras. Debe aprovechar las oportunidades  con el fin de alimentar la cultura, el pensamiento de los destinatarios,  sin halar por los pelos los sucesos.

Al certamen coubertiano señaladollegaba un acorazado de bolsillo oriundo de San Miguel del Padrón, formado  en los inicios en el rústico ring del Paco Paco por entrenadores de la base y activistas voluntarios. ¡Cuánto han hecho por el deporte de la Mayor de las Antillas! Después, recorrió la pirámide de nuestra trinchera del músculo. No le fue fácil sin embargo. Avanzó paso a paso y ganó un puesto en el equipo nacional, a pesar de no convencer a todos con su estilo de muerde y huye.

México 1968, en los 51 kilogramos Corazón y cuerpo frente al húngaro Tibor Baradi. No le es suficiente: pierde por decisión. Incrementada la posición de los descreídos. Algunos quisieron sacarlo del seleccionado.  El arribo del instructor soviético Andrei Chervonenko determinó en el destino de él y de Stevenson; tampoco disfrutaba de la aceptación total. El recién llegado observó condiciones en aquel peso mosca y en Teófilo. Se batió por ellos. Incluso declaró a la prensa: “Hay que trabajar con ellos, quitarles los defectos, aumentar sus condiciones;  pueden llegar muy lejos. Ser precavido, tratar de no ser golpeado y golpear sin arriesgar por gusto, no significa cobardía”.

A la Escuela Cubana de Boxeo, que tanta gloria nos ha dado, le faltaba plenitud aunque se iba estructurando a partir de lo salvable de la fase anterior, unido a la técnica olímpica y las nuevas creaciones. Se basaría en el concepto de Kid Chocolate: “El boxeo es el arte de dar y que no te den…”, probado exitosamente por él en la práctica, y agregarle el de que no te den y dar, según Alcides Sagarra, para que los triunfos partieran de una verdadera Escuela que era la rumba sobre el cuadrilátero. Chervonenko apoyó ese salto.

Para Orlandito, su segunda oportunidad XX Juegos, Munich 1972. Compite en  los 54 kilos. El birmano Hamhung Win ataca y es fracaso tras fracaso, mientras recibe castigo y pierde por 4 a 1,  a pesar de la labor de un juez cegato Un hueso en octavos de final: el irlandés Michael Dowling. Reñida pelea. El habanero roe por 3-2. El indonesio Ferry Egberty Moniaga pierde por veredicto unánime. Está en la fase semifinal.

De Gran Bretaña es George Turpin, contrario de cuidado. Ataca, esquiva, no desfallece. Orlandito danza mejor y sabe ripostar: por 3 a 2 al nuestro le levantan el brazo. La lid de la verdad: frente a Alfonso Zamora. Tiene condiciones, ambiciona, sueña… El cubano le desbarata el ensueño dorado: conecta y casi no le dan y lo doblega por decisión finalmente.¡ El sanmiguelino Orlando Martínez, primer campeón olímpico cubano después del triunfo de su Revolución!

El de la tierra de los aztecas demostró brillo en el profesionalismo con posterioridad. Orlandito actuó cuatro años después en la magna cita de Montreal en la misma división, superó por unanimidad al venezolano Jovito Rengifo en la batalla primera, pero el surcoreano Hwang Chulsoon lo eliminó en la segunda 3 -2.  X  En los 54 kilos, se coronó en los Panamericanos de Ciudad de México 1975,  y terminó en el tercer peldaño de los Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 1974.

En certamen de 1972,  Emilio Correa (67) y Teófilo Stevenson  (más de 81) lograron la corona, Gilberto Carrillo (81) terminaba en el escalón plateado y Douglas Rodríguez (51), en el de bronce. La Escuela Cubana de Boxeo mostró en  Munich 72 su rumba vencedora al encabezar la disciplina por colectivo. Nuestro guaguancó entre las cuerdas sería mucho más sabroso todavía.

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