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El reto de establecer cada vez mayores garantías

¿Cuándo podemos decir que una sociedad se encuentra en Estado de Derecho? ¿Qué queremos decir en Cuba cuando la Constitución dice que aspiramos a un Estado socialista de derecho y de justicia social? Estas fueron las interrogantes con las que Iroel Sánchez inició la primera edición de 2021 de La Tertulia, espacio de debate de la Unión de Periodistas de Cuba.

A Sánchez lo acompañaron en esta ocasión la psicóloga cubana Karima Oliva, profesora de la Universidad Veracruzana, y Humberto López, conductor de espacios informativos de la Televisión Cubana y director del programa Hacemos Cuba.

Derechos, progresividad, libertades ciudadanas, constitucionalidad y paradigmas democráticos fueron algunos de los tópicos que marcaron la ruta del encuentro virtual.

No se puede comenzar a hablar de estos temas sin poner en contexto los acontecimientos desarrollados en el día de ayer en Washington DC —dijo Oliva—, un hecho sin precedentes en los últimos 150 años de la nación norteña. Partidarios del presidente Donald Trump asaltaron el Capitolio, corazón de la política norteamericana, mientras el Senado sesionaba para confirmar a Joe Biden, ganador de las últimas elecciones presidenciales en el país.

A este tejido, la Doctora en Psicología añadió que en la Isla existe un sector de actores mediáticos que abogan por una socialdemocracia cubana y que están reduciendo los sucesos de este 6 de enero solo a la figura de Trump y extrema derecha norteamericana.

“Aunque obviamente son los protagonistas, tenemos que verlo de manera sistémica. Estamos ante un sistema que está dando síntomas claros de decadencia, y es la decadencia de un modelo de democracia que nos han estado intentando vender siempre como el único posible”.

Oliva acotó que estos actores mediáticos que piden la socialdemocracia para Cuba se articulan en un reclamo de pluralidad política que pondera la existencia de posiciones de derecha y de centro con valores democráticos burgueses y liberales.

“En ese sentido, no podemos hablar de democracia y de derechos en abstracto. No podemos hablar al margen de la comprensión de las condiciones históricas, políticas y sociales y, sobre todo, del concepto de lucha de clases que tiene una vigencia tan importante”.

Por su parte, Humberto López explicó que en Cuba el término Estado de Derecho debe usarse con los apellidos recogidos en el primer artículo de la Constitución vigente: Estado de derecho y de justicia social.

En el ámbito nacional —señaló— trasciende el mero pacto entre sociedad y Estado para incorporar un matiz social a todo el articulado de la Carta Magna, que no es solo un documento político, sino también una norma de aplicación jurídica.

“El Estado de derecho y de justicia social es ese estado deseado de cosas que yo invoqué directamente, y que bastan para que se cumpla todo aquello que en ella —la Constitución—esté consagrada.

Para el abogado de formación, ello se traduce en conjugar la Ley de leyes en presente y que el principio de la legalidad sea transversal a la actuación de todas sus instituciones gubernamentales.

“Estado de Derecho en Cuba sería la asunción del comportamiento individual y colectivo del principio de la legalidad. La Constitución como el pacto más importante, como el espacio de movimiento que permite un ámbito de libertad en ese pacto entre gobierno y sociedad; y el cumplimiento por parte del Estado de sus fines con un enfoque, básicamente, social”.

¿Hasta dónde llegan las libertades y lo derechos en un Estado de Derecho?, interrogó Iroel Sánchez.

Desde el ejemplo de la situación social actual de México, país en el que reside, Karima Oliva apuntó que las libertades fluyen sin cortapisas hasta donde el sistema lo permite. Dijo que cuando una manifestación popular afecta de manera directa a las formas estructurales de corte neoliberal, el gobierno pone trabas para dejar sin efectividad esos derechos (laborales, a la no discriminación por género u orientación sexual, entre otros).

“Estamos ante un sistema que, si bien reclama de manera formal todos estos principios y derechos ante los cuales es muy difícil estar en contra, los frena cuando empañan su legitimidad”, expuso.

Humberto López resaltó que, precisamente, en el Estado socialista de derecho y de justicia social hay una naturalización de derechos como un acto cotidiano de todos aquellos ciudadanos que viven sus jornadas bajo el principio de la legalidad.

“Tenemos el grandísimo reto de construir desde la formulación que nos trae ese pórtico inicial, esa ventada de la Constitución que es el concepto recogido en el Artículo uno”.

López acotó que hay que llenar de contenidos los gremios que actúan en el entramado social cubano bajo el principio de la progresividad de los derechos, reconociendo cada vez más libertades. Asimismo, enfatizó en que los derechos vienen con responsabilidades y límites —el primero de ellos el derecho de los demás—: “Nosotros estamos ante el reto de, con una Constitución patria, materializar todos esos derechos desde una realidad concreta, con una agresión externa permanente, estableciendo cada vez mayores garantías”.

 

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