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A 30 años del inicio del Período Especial en Cuba y las enseñanzas de la Historia (I)

I

Hace 30 años la sociedad cubana se vio enfrentada a una crisis inédita luego de tres décadas en las que se enfrentaron desafíos y se combatió sin tregua por consolidar los avances y superar las insuficiencias del proceso revolucionario cubano.

El país debió prepararse de forma urgente para un período de resistencia y preservación de las conquistas revolucionarias alcanzadas en todos los frentes, ante la ruptura abrupta y sin compensaciones de las relaciones desarrolladas con los países socialistas de Europa y –en particular- con la URSS, que en un período de dos años y medio desaparecieron, sepultando lo que un día fueron promisorias esperanzas de un mundo mejor para más de 400 millones de personas, como consecuencia de debilidades, errores y traiciones que acabaron por sepultar el llamado socialismo real.

Como se podrá apreciar en este trabajo, la preparación minuciosa para librar la batalla del Período especial fue encabezada por el Comandante en Jefe, que, con una visión certera y sin improvisaciones, logró identificar la catástrofe que nos amenazaba y como enfrentarla con éxito.

De tal modo, cuando el 29 de agosto de 1990 se proclamó oficialmente el inicio del Período especial en Cuba , se abrió una nueva etapa en el proceso de agravamiento acelerado de la situación económica del país, que se había iniciado con el descalabro del socialismo en Europa y comenzó la adopción acelerada de las medidas emergentes de mayor impacto para conjurar los efectos de la crisis que se desencadenaba.

En realidad, sobre esta eventualidad ya se alertaría en fecha tan temprana como julio de 1989, cuando Fidel, hablándole al pueblo, afirmaba: “…porque si mañana o cualquier día nos despertáramos con la noticia de que se ha creado una gran contienda civil en la URSS, o incluso, que nos despertáramos con la noticia de que la URSS se desintegró, cosa que esperamos que no ocurra jamás, ¡aún en esas circunstancias Cuba y la Revolución Cubana seguirían luchando y seguirían resistiendo!” (Castro, 1989)

Luego de tres décadas transcurridas desde esos acontecimientos, todo análisis requiere comprender las causas más profundas de la situación que se enfrentó entonces y para ello es necesario remontarse a cómo se fueron desarrollando los acontecimientos y como se fue preparando la población para enfrentar las condiciones más difíciles que había encarado la Revolución desde 1959.

En efecto, ante el empeoramiento de la situación de los países de Europa del Este y la URSS, después del discurso del Comandante en Jefe ya mencionado, se aceleró el estudio y la implementación de las medidas de emergencia a adoptar como parte de la estrategia defensiva de la Revolución.

En ese sentido, cobró particular importancia el análisis de una etapa prevista en la estrategia de la Guerra de Todo el Pueblo que había comenzado a implementarse desde inicios de los años ochenta, como parte de los preparativos del país ante la creciente amenaza de una agresión militar directa por parte de Estados Unidos.

El Período especial en condiciones de una agresión militar se concebía como una etapa en la cual los vínculos económicos de Cuba con el exterior fueran cortados como consecuencia de un bloqueo naval y aéreo y el país quedara a merced de sus propios recursos solamente.
La posibilidad de que desaparecieran los vínculos económicos con los países socialistas europeos y la URSS llevó a una nueva definición del Período especial, la cual se formularía en noviembre de 1989 por el Comandante Fidel Castro al expresar: “A lo mejor un día tenemos que aplicar los conceptos de la guerra de todo el pueblo para la supervivencia de la Revolución y el país. Sí, esos conceptos, eso que llamamos Período Especial, porque nadie sabe qué tipo de problemas en el orden práctico, pueden sobrevenir.”(Castro, 1989a).

Este tema sería retomado posteriormente en el discurso del 28 de enero de 1990, al plantearse la creciente inseguridad prevaleciente en torno a los vínculos con los países de Europa Oriental, que ya se adentraban en la aplicación de una política de corte neoliberal para transitar al capitalismo. “No sabemos ni quién será el gobierno que va a estar en esos países, no sabemos quiénes estarán en el año 1990. Esperamos que todavía en 1990 se cumplan algunos de los acuerdos comerciales existentes, en virtud de planes anteriores, pero seguridad no tenemos, ni podemos tener ninguna.” (Castro, 1990).

En ese propio discurso hay una mayor precisión del concepto del Período especial bajo las nuevas circunstancias. “¿Qué significa período especial en tiempo de paz? Que los problemas fueran tan serios en el orden económico por las relaciones con los países de Europa oriental o pudieran, por determinados factores o procesos en la Unión Soviética, ser tan graves, que nuestro país tuviera que afrontar una situación de abastecimiento sumamente difícil (…) Debemos prever cuál es la peor situación a que puede verse sometido el país a un período especial en tiempo de paz y qué debemos hacer en ese caso. Bajo esas premisas se está trabajando intensamente.”

En esa intervención Fidel precisó –ya a inicios de 1990- algunos aspectos que debían permitir al país no solamente resistir, sino también desarrollarse, priorizando un conjunto de producciones que jugarían un papel esencial a lo largo del siguiente decenio, entre las que se destacaban los programas alimentario; el de la industria farmacéutica y la biotecnología; el de las industrias exportadoras y el del turismo.

Ya desde enero de 1990 comenzaron a registrarse demoras en los embarques soviéticos de cereales, productos alimenticios y materias primas que obligaron a compras emergentes en moneda convertible por parte de Cuba para atenuar las afectaciones que se producían. Esta situación había provocado la necesidad de reducir el consumo de pienso animal, disminuir la norma del pan de distribución racionada (excepto Ciudad de La Habana) y rebajar el consumo social de este producto (excepto en los hospitales). Adicionalmente se incrementaron algunos precios y ante las dificultades de transportación por parte de países de Europa Oriental y la URSS, los cítricos previstos para exportar por Cuba se desviaron para el consumo de la población.

Pero no solamente se producía un deterioro en las relaciones económicas.

Es así que, en la medida en que se agravaba la situación política en la URSS, ya en el discurso del 7 de marzo de 1990 se aprecia una mayor preocupación del Comandante en Jefe sobre la evolución de los acontecimientos políticos en la Unión Soviética, los que se informan al pueblo. De igual forma, se señalaba la voluntad de distribuir los recursos disponibles equitativamente, aunque se anticipa la necesidad de interrumpir el desarrollo social.

Las negociaciones comerciales con la URSS en 1990 habían sido especialmente complicadas y se extendieron hasta abril de ese propio año. No obstante, el intercambio comercial total se pactó en 8 709 millones de pesos, cifra ligeramente inferior a la del año precedente.

La situación alcanzaría un punto de máxima tensión política y económica en el verano de 1990, cuando el gobierno soviético adopta unilateralmente decisiones que llevarían las relaciones económicas entre los países socialistas al mismo plano en que se desarrollaban en el mundo capitalista, rompiendo todos los principios de solidaridad y cooperación que habían prevalecido hasta entonces, pero que –además- colocarían a Cuba en una posición crítica en 1991.

En efecto, la modificación de mayor trascendencia en la política económica exterior de la URSS se produjo en el verano de 1990, cuando se decidió que a partir de enero del siguiente año todas las transacciones comerciales con los países miembros del CAME se realizarían sobre la base de los precios del mercado mundial y en moneda convertible.

Por la gravedad de esta decisión, el Comandante en Jefe Fidel Castro envió el 22 de agosto de 1990 una extensa carta a Mijail Gorbachov, en la que exponía los criterios de Cuba sobre esta medida y las graves consecuencias que tendría para la economía cubana. Al referirse a las medidas adoptadas Fidel precisaría posteriormente “Esto dio lugar, desde luego, a numerosas comunicaciones, intercambios, cartas mías al jefe del Gobierno, cartas mías al compañero Gorbachov, presidente de la URSS, intercambio de comunicaciones, gestiones de toda clase, porque era incierta la situación de 1991, qué acuerdos íbamos a hacer, qué mercancías íbamos a recibir.”

Durante el segundo semestre de 1990 se presentaría una situación aún más compleja por los déficits en los embarques soviéticos de combustible. “… se produce pues un déficit en los embarques de combustible, una reducción en el año de 3,3 millones sobre el combustible que debíamos recibir y esto nos obligó a reducir drásticamente el consumo de combustible a finales de 1990.” (Castro, 1992).

En general, de 5 131 millones de pesos de importaciones soviéticas que se habían pactado finalmente para ese año, se recibió el 75%, quedando pendientes de embarcar 1 300 millones para el año siguiente.

Como se apuntó anteriormente, para enfrentar estas dificultades el país había trabajado aceleradamente desde 1989 elaborando medidas emergentes, aunque ya desde 1986 se había decidido desarrollar el turismo como vía para acceder a nuevos ingresos en divisas y se concebía la producción en la industria médico- farmacéutica de base biotecnológica, como una importante fuente potencial de divisas para el país ante las dificultades financieras que se presentaban ya en ese momento.

Finalmente, a pesar de la carta de Fidel a la máxima dirección de la URSS del día 22 de agosto, una semana después no se había recibido una respuesta a la altura de las circunstancias.

En estas condiciones, el 29 de agosto de 1990 se informaría a la población la necesidad de comenzar a aplicar un conjunto de medidas restrictivas en la esfera del consumo de combustible y la electricidad, así como la paralización de importantes inversiones incluidas la refinería de Cienfuegos y la fábrica de níquel Che Guevara, reduciéndose proporcionalmente la producción de cemento y materiales de construcción. Este documento concluía señalando “…como las afectaciones en los suministros que procedían de la URSS y otros países del Este de Europa no se limitan exclusivamente al combustible, frente a cada situación concreta se adoptarán e informarán a la población las decisiones que resulten pertinentes.”
“Estos hechos que se vienen sucediendo comienzan a transformar la vida de nuestro país de una situación normal a un período especial, en época de paz. Hay que estar preparados para ello.” (Granma, 1990).

Había comenzado oficialmente el Período especial.

Vendrían meses y años de muy dura lucha, especialmente cuando en diciembre de 1991 desaparecía la Unión Soviética. Sobre esto Fidel expresaría el 21 de diciembre de 1991: “Yo dije hace dos años y medio: Si un día nos despertamos con la noticia de que la URSS no existe, seguiremos defendiendo la Revolución, seguiremos defendiendo el socialismo. Yo sabía lo que estaba diciendo, estaba tranquilo.”

“Es muy amargo todo lo que ha ocurrido en ese país con tanta historia, tanta gloria, tantos méritos, tanto servicio prestado a la humanidad. Veíamos claramente las consecuencias de todo lo que estaba pasando, las consecuencias que iban a caer sobre nosotros y crearle a la Revolución, al país una situación difícil, muy difícil. Pero había que hacer lo que estamos haciendo, exactamente lo que estamos haciendo, entrar en el período especial en época de paz, aplicar las medidas que se correspondan, prepararnos todavía para etapas más difíciles, conscientes ya de que estamos llegando al límite, como decía antes, del daño que se nos podía hacer.” Castro (1991).

(Continuará).

BIBLIOGRAFIA
-Castro, Fidel (1989) “Discurso pronunciado el 26 de julio de 1989 en Camagüey” en www.cuba.cu/gobierno/discursos
-Castro, Fidel (1989a) “Discurso pronunciado el 7 de noviembre de 1989 en el Combinado de Materiales de Construcción Juan Roberto Militan” en www.cuba.cu/gobierno/discursos
– Castro, Fidel (1990) “Discurso pronunciado en la clausura del XVI Congreso de la CTC el 28 de enero de 1990” en www.cuba.cu/gobierno/discursos
-Castro, Fidel (1990a) “Discurso pronunciado en la clausura del V Congreso de la FMC el 7 de marzo de 1990” en www.cuba.cu/gobierno/discursos
-Castro, Fidel (1991) “Discurso pronunciado en la clausura del X período de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 27 de diciembre de 1991” en www.cuba.cu/gobierno/discursos
-Castro, Fidel (1992) “Discurso pronunciado en la inauguración del IV Congreso del Partido Comunista de Cuba el 10 de octubre de 1991” en IV Congreso del Partido Comunista de Cuba. Discursos y documentos Editora Política, La Habana, 1992.
-CECM “Sobre la disponibilidad de recursos y regulaciones en renglones alimenticios” Granma, 22 de enero de 1990.
– Periódico Granma (1990) “Información a la población”, agosto 29 de 1990

José Luis Rodríguez
José Luis Rodríguez
Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). Fue Ministro de Economía de Cuba.

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