COVID-19. Reportes periodísticos

Dexametasona, otro de los fármacos reposicionados para el tratamiento de la COVID-19

A partir de una investigación científica desarrollada por expertos de la Universidad de Oxford en Reino Unido, estos últimos días ha sido noticia un medicamento que, por su composición, podría reducir el riesgo de muerte en pacientes de COVID-19 con graves complicaciones respiratorias.

Se trata de la dexametasona, perteneciente a la familia de los corticoides, con propiedades antiinflamatorias, inmunosupresoras y antialérgicas que determinan su eficacia en el manejo de patologías como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el distrés respiratorio agudo, las alergias broncopulmonares, nasales, cutáneas y oculares, la artritis reumatoide, el edema cerebral y la esclerosis múltiple.

Un análisis publicado en The Conversation destacó las garantías del fármaco, creado hace alrededor de 60 años, dentro de los protocolos sanitarios internacionales para el tratamiento de la pandemia, específicamente frente a la llamada tormenta de citoquinas causada por una respuesta inflamatoria sistémica aguda del propio organismo humano.

El síndrome de liberación de citoquinas ocurre cuando el sistema inmune no es capaz de regular la acción del virus que desencadena peores consecuencias en los tejidos pulmonares y activa a los macrófagos y granulocitos conduciendo a la liberación masiva de citoquinas proinflamatorias.

Los corticoides son utilizados para el tratamiento de la COVID-19 en sus estadios más graves, sin embargo, la supresión del íntegro funcionamiento del sistema inmune veta la posibilidad de su uso en las etapas iniciales de la enfermedad.

Sobre esa realidad, alertó la Organización Mundial de la Salud. Sus autoridades advirtieron a los Gobiernos que, por la potencia del fármaco, no es recomendable actuar precipitadamente tras el descubrimiento, pues su consumo como medida de prevención podría provocar la replicación del SARS-CoV-2 dentro del organismo infectado.

Aunque la evidencia científica es escasa y aún no se han estandarizado pautas terapéuticas concretas, el estudio de Oxford confirma la efectividad del medicamento en la reducción de la mortalidad en un tercio de los pacientes que necesitaron ventilación artificial y en un quinto de los que recibieron oxígeno.

En Cuba, de acuerdo con lo anunciado por el director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, Francisco Durán, los protocolos terapéuticos nacionales de enfrentamiento al virus, también incluyen a la dexametasona para su aplicación a determinados pacientes, registrándose, hasta el momento, buenos resultados. (Tomado de Cuba en Resumen)

 

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