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La economía cubana durante el primer semestre de 2019 y su actualización (V Parte)

Como ya se ha señalado en esta serie de artículos sobre la economía cubana, existe un impacto negativo creciente de los factores externos sobre el desempeño registrado en el primer semestre del año, pero ese impacto se ha agudizado a partir del verano del 2019.

En efecto, a partir del mes de junio se aceleró la implementación de medidas de agresión a la economía cubana por parte de la actual administración de Estados Unidos. Entre esas medidas comienzan a aparecer los negativos efectos de la aplicación del Título III de la Ley Helms Burton sobre la inversión extranjera y sobre el costo del financiamiento externo requerido por el país.[1]

Pero sin dudas donde se han apreciado las mayores consecuencias negativas a corto plazo ha sido a partir de la persecución desatada por EEUU para impedir que lleguen los embarques de petróleo y sus derivados al país. Esta situación llevó a la adopción de medidas extraordinarias por el gobierno cubano desde el mes de septiembre, las que se han dirigido a reducir el consumo y ahorrar todo el combustible que sea posible, al tiempo que se diversifican las fuentes de suministro con compras a Rusia, Argelia y México, además de los suministros que se logren con Venezuela, a lo que se suma la producción nacional de petróleo crudo, que se encuentra en torno a 3,5 millones de toneladas anuales, con las que se cubre alrededor del 45% del consumo energético para la generación eléctrica.

Las afectaciones que se han registrado desde entonces en la economía pueden valorarse a través de la información brindada por el presidente Díaz Canel en sus palabras del 9 de octubre en la ANPP, cuando explicó que en un grupo de sectores se había trabajado con el 30% del combustible necesario en el mes de septiembre y que la disponibilidad para octubre era del 62% de lo requerido, tomando en cuenta lo que eso representa dada la absorción de una parte significativa de esa cifra por la generación eléctrica para evitar apagones en el país.

Por otro lado, el impacto en la población se ha percibido especialmente en el transporte público, ya que en septiembre se reportaba que del movimiento promedio de 1 millón 300 mil pasajeros diarios en La Habana, la cifra se ha reducido a entre 600 y 700 mil pasajeros.[2]

No obstante, frente a estas dificultades se han venido adoptando decisiones importantes. De tal modo, del crédito de 2 000 millones de dólares otorgado por Rusia en el 2018, se dedicará una parte sustancial para la recapitalización de las centrales termoeléctricas de Mariel y Santa Cruz del Norte. Entre estas y otras inversiones en proceso, se espera poder ahorrar por menores importaciones de combustibles, unos 1 800 millones de dólares en el mediano plazo debido a la elevación de la eficiencia energética de las nuevas máquinas generadoras.

Todo esto se combina con la aceleración de las inversiones en las fuentes renovables de energía (FRE) para producir electricidad, que ya cubrieron el 4,3% de la generación en el 2018. A través de las FRE se debe alcanzar la generación eléctrica en un 24% para el 2030, mediante la inversión de 3 700 millones de dólares. El uso de la energía renovable debe producir un significativo ahorro en el costo de la energía entregada, que hoy es de 0.21 USD por KWH. Así por ejemplo, en el caso de la energía fotovoltaica ese costo se reduce a 0.06/0.07 USD. Adicionalmente –y no es un dato menor- se evita la contaminación ambiental que generan los hidrocarburos actualmente.

En medio de la actual coyuntura también se aprobó en octubre la venta en USD a la población de bienes de consumo duradero, tales como refrigeradores, televisores y aparatos de aire acondicionado, así como piezas de repuesto para el transporte automotor, motos y ciclos eléctricos a precios competitivos. Esta medida cubre dos objetivos: enfrentar mediante la competencia estatal la entrada al país de importaciones no comerciales de estos artículos por personas naturales que las realizan con ánimo de lucro y que son adquiridos en USD en el área. Al mismo tiempo se retiene en el país una suma significativa de divisas para su uso de acuerdo a las necesidades de toda la sociedad. Baste señalar que –según fuentes panameñas- los viajeros cubanos adquieren mercancías para vender en la Isla solo en ese país por unos 240 millones de dólares anuales.

Otras medidas adoptadas recientemente se han dirigido a crear las condiciones para colocar a la empresa estatal en el mismo plano de oportunidades que hoy disfruta el sector no estatal. Para ello se han acordado medidas que permitirán la retención de una parte de las utilidades en aquellas empresas que –mediante una gestión adecuada y con productos o servicios creados de forma eficiente- puedan sustituir importaciones competitivamente en segmentos priorizados de la economía nacional.

De tal modo, es preciso avanzar con la mayor agilidad posible, valorando adecuadamente costos y beneficios de las medidas a implementar, pero sobre todo, creando las condiciones para que las decisiones que se adopten cumplan sus objetivos adecuadamente, modificando lo que sea necesario para ello.

En tal sentido, las enseñanzas del Comandante en Jefe Fidel Castro durante los duros años del Período especial resultan hoy un referente obligado para la compleja realidad que enfrentamos.

Diciembre 11, 2019.

 

Referencias

[1] Se estima que el país debía pagar una sobretasa de interés en sus créditos que alcanzaba el 9.23% por  encima de la tasa de interés del mercado antes de la actual coyuntura. Hoy esa sobretasa es superior.

[2] Ver El transporte no se detendrá, Juventud Rebelde, 13 de septiembre del 2019

José Luis Rodríguez
José Luis Rodríguez
Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). Fue Ministro de Economía de Cuba.

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