Juglar.
De joglar.
m. y f. histór. En la Edad Media, persona que
iba de unos lugares a otros y recitaba,
cantaba o bailaba. Hacía juegos ante el pueblo o
ante los nobles y los reyes.
Trovador, poeta.
Antes que todo, antes que artista, antes que cantautora, antes que guitarrista y compositora, Teresita Fernández García fue en esencia una Maestra Juglar.
La ciudad de Villa Clara se funda el 15 de julio de 1689 por habitantes de la villa de San Juan de los Remedios, según dicen, los pobladores se adentraron tierra adentro por el asedio de piratas y corsario; se ubica en la región central del país, limita al norte con el Océano Atlántico, al este-noreste con Ciego de Ávila, al este y sureste con Sancti Spíritus, al suroeste con Cienfuegos y al oeste con Matanzas. La actual Santa Clara parece sacada de la imaginación de un franciscano colonial, hay arquitectura de época, iglesias por doquier y trova, pero por sobre todo, trova.
Como diría el ensayista Alexis Castañeda, Santa Clara ha vivido apegada a la trova, y la trova, ha vivido al amparo de esta ciudad. Grandes sucesos han ocurrido, grandes trovadores han escrito sus canciones, han convivido con otros trovadores, han regresado o se han marchado para siempre, llevándose la trova consigo, llevándose estos espacios, estas luces, estas sombras que definen; y como algunos villaclareños tienen la gracia de nacer con la lírica entre venas, Teresita Fernández García, no fue la diferencia.
Nació un 20 de diciembre de 1930, entre baladas antiguas y folklore campesino comenzó a cantar desde muy temprana edad, de allí en adelante quería aprenderlo todo, sin alardes, sin vacíos, sin esa fama que caracteriza al artistaje, solamente armada por versos y una guitarra. Por ese ímpetu que solamente se encuentra en el espíritu arranco cantando desde pequeña en la emisora radial CMHI, en el programa Hora Martha, dirigido por su madre Amparo García.
Construyó sensibilidad y ritmo, compasión, y ternura por todo lo que la rodeaba, desde los caracoles más pequeños del jardín, hasta las gotas de lluvia que caen del cielo. Se convirtió en canción, estera y flor para crear compases que escucharían niños cubanos durante generaciones. Como un Juglar esparció sus historias por toda la Isla; la de un grillo acatarrado que no tiene una jarra para el café, la de una ranita chiquitica, blanquita y poeta, la de una lechuza que sale al anochecer y espanta a todos con la melodía de su voz cuando intenta cantar; pero antes que todo esto, se convirtió en maestra.
Maestra
Del latín Magister, prefijo de “magis” que significa “más”
4. adj. Persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo.
No.
Su madre no quería que fuera trovadora, y ella consintió darle el gusto. Su formación como maestra coincidió con el auge ideológico de los movimientos estudiantiles que años después serían una fuerza de oposición esencial contra la dictadura de Fulgencio Batista. En 1948 se graduó de pedagoga en la Escuela Normal de Santa Clara, para la huelga general realizada en 1958 contra la dictadura, sus alumnos asistieron a protestar y Teresita los acompañó. Crecer entre aires de rebelión y cambios, forjo un profundo sentido patrio que la vincularía a sentirse inspirada constantemente por las enseñanzas de Martí.
Para ser maestro hay que clavarse en el alma, Teresita se clavaba en el alma; con esa voz extraordinaria y difícil de olvidar, caminaba lento, daba la mano, miraba al cielo, escribía en una hoja de palma y ponía el viento a marchar. Declaró ser una maestra que canta, en realidad, una maestra ambulante que gustaba de subir montañas, atravesar ríos, cultivar violetas y flores silvestres en una palangana. Cuando reflexiono sobre Tere, no puedo evitar pensar en un verso del poema Maestra rural, que escribió la chilena Gabriela Mistral. La Maestra era pobre. Su reino no es humano.
A Teresita le interesaba tanto la música como la poesía, la canción es la que une a ambas manifestaciones por eso a partir de la década del 1960 decide comenzar su camino como trovadora. Entro en la escena musical habanera de la mano de las Hermanas Martí, el 20 de julio de 1965 en la sala Arlequín, un pequeño lugar de la Rampa habanera, allí sucedió el primer debut de la villaclareña.
Por aquel entonces tuvo a dos grandes figuras cubanas sentadas en primera fila, Sindo Garay e Ignacio Villa (Bola de Nieve), meses después Bola de Nieve solicitaría su presencia en el restaurante Monseigneur, del Vedado, en la etapa denominada como Chez Bola. Basta decir que Bola le expresaría a Teresita más adelante:
“Usted no necesita más adorno que la canción”.
*****
Auténtica
adj. Dicho de persona o cosa: Acreditada como cierta o verdadera.
adj. Dicho de persona: Que es fiel a sus sentimientos y convicciones.
Teresita Fernández habitaba en el mundo de la poesía.
Y sí, era Juglar.
Y sí, era Maestra.
Y sí, era Trovadora.
Y sí, era una mujer extremadamente autentica.

En sus comienzos, en ese pequeño espacio del club El Coctel, la cantautora haría amistad con un joven trovador, Silvio Rodríguez, que años más tardes rememoró su primer encuentro para El Caimán Barbudo:
En los años en que yo empezaba, sonaba por la radio una canción de Teresita que me gustaba mucho. Era una melodía fresca y abierta, con un aroma campesino que aprendí a tocar en la guitarra. Tiempo después la conocí a ella y empecé a visitarla en El Cóctel. Una noche le escuché cantar “Cuando el sol” y descubrí que mi amiga era la autora de lo que me gustaba tanto. Supongo que algo de aquel espíritu tiene que estar en lo que hice después. Pero hay otras cosas, no solo canciones, que contagian e influyen. Teresita siempre fue una trovadora con la que se podía hablar de poesía, de arte, de animales, de naturaleza, de humanidad. Y nunca ha dejado de ser una especie de ser alucinado, transmisor igualmente de asombro que de sabiduría. Conocerla temprano me reafirmó en la poesía como sostén fundamental de la canción.
El cantautor señaló que la autenticidad fue el tuétano de su carácter, la coherencia. Por su parte, Víctor Casaus, figura fundamental de esa generación fundacional de poetas caimaneros, la precisó como una mujer amorosa e irreverente, auténtica y solidaria. La pintora Diana Balboa, no recuerda el momento exacto en que la conoció, porque, como sucede con las amistades esenciales, le parece que estuvieron juntas de toda una vida. Hoy la define como espontánea, transparente y sensible. Al final y al principio están los niños de aquellas generaciones que crecieron con sus canciones. En la actualidad, como adultos, la recuerdan como la voz de su infancia.
Los medios de comunicación comenzaron a difundir un par de composiciones de la villaclareña, en esa etapa condujo los programas radiales Musa Traviesa y De Regreso, mientras que para la televisión inauguró el programa La Casita de Azúcar. El primero de julio de 1967 ofreció en Bellas Artes su concierto “Teresita y nosotros”, homenaje que le rindieron los poetas y trovadores vinculados a la revista literaria El Caimán Barbudo.
Para el 1975 esa niña traviesa que no es tan buena como ella dice, ni tan mala como otros piensan fundo junto a un grupo de amigos La Peña de Los Juglares, en el parque Lenin, consolidó un lugar de encuentro durante 15 años. Varias personalidades del mundo de las artes participaron en la “peña de la Tere”, entre ellos Pablo Milanés, Alicia Alonso, Sara González, Marta Valdés, Antonio Gades, Onelio Jorge Cardoso, Cintio Vitier, Fina García Marruz, Silvio Rodríguez, Francisco Garzón Céspedes, entre otros.
Y sí, se reunían en ese periodo extraordinario donde se especulaba del futuro con alegría.
Y sí, como dato extra tenía un busto de Martí niño en su casa.
Y sí, esa cantautora fue tan trovadora como maestra para sus pares.
Y sí, su voz era tan extraordinaria como su corazón.
Y sí, era libre.
Corazón
4. m. De sentimientos. Ej. Una persona de buen corazón.
Libre
adj. Que puede actuar como quiera, sin estar sujeto a limitaciones.
adj. Que no está sometido al dominio de otro.
Antes que todo, antes que Santa Clara, antes que la pedagogía, antes que la trova y los juglares, me gustaría expresar que fui por algunas partes buscando las huellas que dejó Teresita Fernández por la Isla. Fue un lunes, martes, domingo o jueves, pero todos contestaron lo mismo. “Sí claro, por Tere todo.”
La casa de Diana Balboa huele a óleo, las paredes están adornadas por millones de cuadros coloridos, en una pared alcance a contabilizar quince, pero pierdo la cuenta a medida que pasan los muros, la casa está pintada de recuerdos. Diana no parece frágil, al contrario, transmite carácter y alegría, fue de esa generación de mujeres capaces de construir, analizar y luchar por la vida, declarándose totalmente libre.
Por esa libertad que la caracteriza, no es de extrañar que fuera amiga de la cantautora. Comenta que Tere era impredecible, que todos los animales iban a parar a su finquita en el Cerro y el que no, se lo llevaba, que nunca perdió su condición de provinciana y los vecinos entraban y salían de su hogar como Pedro por su casa; porque así era Tere con sus vecinos, con los amigos, con los niños, con su gente.
Una vez le regalaron una guitarra de concierto espectacular. ¿¡Qué Tere no llenó el hueco de la guitarra con caramelos!? Paff, cuando terminó de cantar, se levantó y sacudió la guitarra. Como si fuera ella la piñata para que los caramelos cayeran y los niños los recogieran alrededor de ella.

Diana no recuerda verla sin sus tenis y vestimenta sencilla, la Juglar no entendía de superficialidades, el valor de la vida estaba en otros lugares.
— En su casa había un plato donde Tere pegaba los chicles que masticaba.
— ¿Por qué no los botaba?
— Le decía, ¿Tere como tú no vas botar esa asquerosidad? Me contestaba que ella sabía medir a las personas cuando miraban para el plato.
A Tere nunca le gustaron las cosas mal hechas. Literalmente, las tiraba por la ventana.
Por eso, cuando se encontró con un hombre que no logró entrar al parto de su mujer, decidió acompañarlo de vuelta a Maternidad de Línea. Se montaron en un carro que creyeron taxi, pero resultó ser una patrulla policial. Ante la negativa del traslado, Teresita y el policía comenzaron una discusión que terminó con ella detenida. Al ser informada de que estaba allí por desacato, protestó: ella había hecho caso cuando le pidieron bajarse y luego subirse. Estaban equivocados. Ella estaba detenida no por desacato, sino por acato.
Para la trovadora Rita del Prado, Teresita es una figura irrepetible.
He tomado consciencia de la dimensión que tuvo estar cerca de ella con el tiempo. Era una persona tan natural, cálida, original y simpática, fuera de toda pose de artista. Hay una premisa que ella reiteraba mucho como su filosofía:
“Yo vine al mundo a dejarlo más hermoso de lo que lo encontré”.
Video Clip animado basado en el tema de la cantautora Teresita Fernández. Música: Zenaida Romeu y La Camerata Romeu. Canta: Diana Fuentes.
Tengo ese principio también, por lo menos embellezco el pedacito de mundo que tengo adelante.
La cantautora declaró hace años que no podría decir que Rita era su relevo, porque brillaba con luz propia, pero es de las más jóvenes, de las que cantan para niños.
En el periodo especial fue cuando la conocí, iba a su casa. Ella vivía en una casita con jardín donde estaba la palangana vieja sembrada de violetas y el cucuyo, yo llegaba en la bicicleta y no era época de tener teléfono. Me decía: sabía que ibas a venir porque te mandé al enano le dije: “Dile a Rita que tengo ganas de verla”. Lo decía de verdad, esa creencia de pasar a la vida realista a la poesía, a la imaginación sin ningún aviso ni permiso.
Desde 1988 se presentó en diversos escenarios internacionales; la Jornada Dariana en Nicaragua, el II Festival Iberoamericano de Narración Oral y Escénica de Monterrey en Mexico, entre otros. Dedico gran parte de su vida a las canciones para niños pequeños como su álbum Mi Gatico Vinagrito; fumaba tabaco, coleccionaba juguetes, cualquier cosa que encontrara bella y decía que en la hora de su muerte lo único que quería es que recogieran un gatico de la calle, que hicieran un bien, porque si sus niños crecían y eran buenos, ella triunfo.
El trovador, Ariel Diaz conoce a la villaclareña en 1997, cuando se le llamó para integrar el disco homenaje a la nueva trova, Vamos Todos a Cantar. En la segunda mitad de los 2000 visitaba su apartamento a menudo.
La Tere les tenía fobia a los truenos. Cuando se mudó al edificio de Infanta y Manglar, al lado de su apartamento había una puerta que era donde estaban las cosas de electricidad, entonces pues tenía en la puerta un cartel que era un rayo, el logo que se usa para cosas eléctricas. Y Teresita decía que ese era el refugio que le habían hecho a ella para los truenos. Cuando están los truenos yo me meto en ese en ese cuarto, por eso tiene rayito dibujado.
Tal vez, una de las anécdotas más graciosas fue cuando se empeñó en sembrar una mata de aguacate en una maceta dentro del apartamento. Todos los que pudieron dijeron que eso no era posible. Unos ocho meses más tarde podías pasar por Infanta y Manglar y si mirabas en lo alto veías una mata de aguacate que salía por la ventana de un departamento, allí vivía Teresita Fernández.
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Nómada
adj. Dicho de persona o de grupo de personas: Que van de un lugar a otro sin establecer una residencia fija
La casa de Teresita se llamaba Betania, porque era el nombre la casa donde Cristo descansaba, la casa de María Magdalena, prostituta arrepentida y ama de casa obstinada. En casa de Teresita, podían entrar prostitutas arrepentidas, amas de casa obstinadas y Lázaro enfermo. Como no le gustaban los retratos de los muertos, descansaron entre sus pertenencias dos muñequitos de juguete que representan a su mamá y papá, por ahí entre sus pertenencias, debió estar también una cortina echa con las ristras de ajo y cebolla.
María Santucho llego a Cuba en el año 1976, como refugiada de la dictadura militar Argentina. Vivió en la Isla durante más de 40 años y actualmente reside en Buenos Aires. Tuvo la oportunidad de conocer a la trovadora personalmente cuando era coordinadora del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.
Desde ese primer encuentro hubo química con casi todos los temas. Para mí fue un antes y un después. Teresita me abrió, sin pensarlo dos veces, las puertas de su alma, que como se sabe estaba llena de belleza e irreverencia. Desde ese momento y hasta su partida nos amamos sin miserias ni dobleces.
Vinagrito (video original) Compositora e intérprete: Teresita Fernández.
Tere fue aquella maestra de escuela rural que enseñaba sobre las bondades de la vida.
En medio de un concierto homenaje, dejó la guitarra para hablarle al público de la humildad y que lo bello está donde menos nos imaginamos. Nada material puede darnos más belleza que cuando damos incluso lo que no tenemos, e hizo algo realmente divertido y naif. Dijo: Ven esta blusa que tengo, pues ahora tiene esta forma, pero si yo la rasgo por acá pues ahora se convierte en otra cosa y lo hizo 2 o 3 veces más, la blusa es ahora otra blusa, pero yo sigo siendo Teresita.
Teresita hace recordar que existe ese lado bueno de la vida, sencillo, entre animales, naturaleza, tabaco y versos.
A partir de que comenzó nuestra hermosa cofradía ella nos decía: díganme la verdad, el Centro Pablo se enteró que tengo una enfermedad terminal y por eso vienen siempre una y otra vez. Ustedes saben algo que yo no sé.
Era muy gracioso, y a la vez yo le decía que ella no tenía idea lo vital que era para la Institución poder haber logrado revitalizarla como la juglar extraordinaria que era, que es.
María Santucho fue la cómplice leal que acompaño a Teresita Fernández en sus últimos días.
Fue muy duro acompañarla en ese proceso en que su salud empezó a deteriorarse. Su lucidez se mantenía intacta, lo cual hacia todo más difícil. No quería impedir lo que la vida le deparaba. Fue siempre una indisciplinada irremediable. Me costó mucho aceptar que ella decidiría hasta cuando iba a estar. Se fue como vivió. Sin pedir permiso, sin aceptar dogmas, diciendo y siendo la más irreverente. Su fuerza luminosa y su locura aún me acompañan.
La cantautora Teresita Fernández falleció el 11 de noviembre del 2013, en La Habana a los 82 años de edad. Aún creo que donde esté, nacieron flores silvestres y alguien está utilizando el romerillo que sale de su recuerdo para ayudar a aliviar los malestares, entre tanto dolor que se vive en el país.
Y sí, Teresita Fernández era juglar, maestra, autentica, de buen corazón, libre y nómada. Pero por, sobre todo, logro una hazaña nunca antes vista; sembrar una Isla en una palangana de violetas (Tomado de El Caimán Barbudo).
Documental: Teresita Fernández / Dirección: Liuba María Hevia. Productora: Producción Colibrí.
Imagen de portada: Teresita Fernández. Foto de Radio Cadena Habana.

