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Altruismo canalla

Aparentemente, no fue Maquiavelo sino Ovidio quien dijo que el fin justifica los medios. “Exitus ācta probat”, escribe en la segunda de sus Heroidas, donde Filis le reprocha a Demofonte que la haya seducido para luego no devolverle los mensajes. Lo que sí dice Maquiavelo es que los medios de un príncipe para vencer y conservar el Estado serán honorables siempre y cuando consiga sus propósitos. Elizabeth Taylor lo explica mejor cuando dice que “el éxito es el mejor desodorante, limpia los olores del pasado”. Si Sam Bankman-Fried hubiese conseguido sus propósitos antes de que le pillaran metiendo la mano en la caja, se habría convertido en el mayor donante de la historia de la política norteamericana. Sus métodos no sólo serían honorables sino una muestra más de su ingenio, y la caridad habría triunfado sobre la democracia.

El Altruismo Efectivo empezó siendo un movimiento de filántropos amateurs en busca de la mejor manera de maximizar sus donaciones. Querían encontrar aquellas causas que tuvieran el máximo impacto sobre el máximo número de personas en el menor tiempo posible. No es fácil: en un mundo dominado por las emociones, es más satisfactorio ayudar a las familias que vemos en las noticas atrapadas bajo los escombros de un terremoto que comprar mosquiteras para evitar la malaria. Sin embargo, lo segundo salva muchas más vidas. Millones de veces más. Es desde este punto de vista que el filósofo moral utilitarista Peter Singer dice que Melinda y Bill Gates son las personas más altruistas del planeta. Es un movimiento filosófico, muy organizado y cada vez más popular.

Está Giving What We Can, cuyos miembros se comprometen a donar el 10% de sus ingresos a organizaciones benéficas “efectivas”. The Life You Can Save encuentra organizaciones “efectivas” para sacar a familias de la pobreza extrema. En 80,000 Hours, los filósofos Will MacAskill y Benjamin Todd ofrecen consejos y estrategias para encontrar la carrera perfecta para maximizar las donaciones. Por ejemplo, carreras donde se gane mucho dinero muy deprisa, como la banca y las financias. La lógica es incontestable: cuanto más dinero ganas, más dinero das.

Sam Bankman-Fried era miembro de la primera y había anunciado que FTX donaría el 3% de cada intercambio a las causas efectivas listadas por la segunda. También había prometido donar 1.000 millones de la fortuna personal que había acumulado con la especulación financiera a la campaña demócrata porque, siguiendo esta lógica, la manera más efectiva de apoyar las causas sociales y el medio ambiente es apoyar un Gobierno que las tenga en el programa. Pero no pagar impuestos en lugar de operar desde Bahamas. Los impuestos no son altruistas porque son obligatorios y no son “efectivos” porque no permiten “donar” los recursos a quien te da a ti la gana. Los impuestos solo sirven para garantizar la salud democrática.

Aldous Huxley concluyó que “los fines no pueden justificar los medios por la sencilla razón de que los medios utilizados determinan la naturaleza del resultado”. Parafraseando a Audre Lorde, las herramientas de la desigualdad no pueden servir para desmantelarla, pero sí para llamar altruista a un ladrón.

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