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Eduardo Yasells y Antonio Moltó, presidente de la Upec, en el espacio Aquí Estamos.

Participar en ese espacio de los periodistas jubilados de La Habana en nuestra Casa de la Prensa, es  una nueva oportunidad para seguir aprendiendo, desde la sencillez de ese hombre de la letra impresa en la personalidad de las armas en el Santiago de Cuba de los años 50, con el espíritu de grabar cuando fuera posible con letras firme, la historia… y la batalla interminable de sembrar en el receptor la tendencia a convertirlo en un mejor ser humano.

Comprobar lo que afirmo no fue difícil cuando, tantos compañeros del colega mayor y activo, se refirieron a su historia reciente. Desde las luchas en el Santiago de Frank País, el mártir y amigo de Yasells, que por cierto nos comentó en el encuentro, que, junto a Frank y su época juvenil, habían creado el periódico “Taíno”.

Otros allí mencionaron la fundación de Verde Olivo en formato tabloide, y su acertada dirección en los inicios; lo aprendido por uno de los asistentes cuando Yasells dirigió aquella Escuela de Periodismo, estuvieron allí, estudiantes hoy jubilados… recordaban la dirección fiel y tranquila de este invitado del martes. Y, claro que no puedo dejar de mencionarlo, él también estuvo entre los fundadores de la Unión de Periodistas de Cuba, de esta UPEC que nos sigue congregando.

Otro hecho expresado en el encuentro y, confieso no conocía con detalles, fue el referido a la investigación sobre un libro que le encargaron en recientes épocas de escaseces por el llamado período especial, cuando Yasells, según apuntan, caminaba largas distancias, o lograba tomar un ómnibus hasta llegar a las fuentes para responder a la encomienda.

Lo confieso, me siento orgullosa de poder escribir esta breve reseña, porque no conocí a ese Yasells, que sus amigos describieron, más ahora con  varios años jubilada y miembro activo de esta delegación, trabajé muy cerca de él en la propuesta de alguna publicación para quienes, tranquilos y antentos desde casa, se mantuvieran al tanto de su delegación.

Conozco muy bien su apoyo y dirección activa por seis años y, reitero que con especial afecto, dejo para el final mi más apreciada virtud en él, la sencillez, su verbo en tono bajo y seguro, lento pero convincente, que mucho agradezco.

La tarde culminó con el encuentro de generaciones y estudiantes de primer año de la carrera de Periodismo en la Facultad de Comunicación, ellos con rostros frescos y ávidos, colmaron la sala y cuando ya no cabían en los asientos, fueron llamados al grupo, claro que estuvieron, agradecieron y aceptaron la proposición de que, próximamente el protagonista del Aquí Estamos de marzo se llegue hasta la escuela y converse con más tiempo.

Ni el espacio de este texto, ni la tarde fresca y clara en la Casa donde tantas veces nos hemos encontrado, son suficientes para agradecer al Yasells de nuestra Delegación y de las anteriores, su entrega al mensaje positivo y esperanzador de los periodistas cubanos.

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