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COLUMNISTAS

¿El retrato de Dorian Grey?

Cuando en Estados Unidos resuelvan los serios problemas que maltratan a la sociedad norteamericana en términos étnico-raciales, de género y nivel adquisitivo, y estén enfilados a reparar las vertiginosas diferencias entre un pequeño sector humano y el mayoritario, sus tremendos desgarramientos, será posible aceptar algunas de sus evaluaciones sobre derechos humanos, si son limpias, por supuesto.

Si los gobernantes que se toman la licencia de condenar a la ligera a los demás, reconocen que secuestraron y aplicaron torturas a miles de personas capturadas en cualquier sitio; si en realidad y sinceramente, se disculpan con los serbios y los bosnios o por invadir con falsos pretextos a Irak y haber establecido allí cárceles humillantes, atroces, como las de Abu Graib, y la no menos tenebrosa abierta en Afganistán, entonces, a lo mejor, estarán facultados, medianamente, para subirle los colores a otras naciones.

Cuando el Pentágono abandone, de verdad, las islas japonesas virtualmente ocupadas desde el término de la Segunda Guerra y deje de propagar prostitución, drogas y abusos en los alrededores y, de similar forma, le devuelva a Surcorea su potestad para pactar el fin de la guerra  del 1950-53, con el norte de la Península, dándoles posibilidades de un arreglo a esas dos partes de un mismo pueblo, que reunificándose o por separado, alcancen términos armónicos permanentes.

Entonces, quizás, insisto, sería posible escuchar a la Casa Blanca al decir qué está bien o mal algo, alguien, según su sesgado juicio del bien y el mal hacer.

Cuando, subsanen (esa sería una obra faraónica, míticamente hercúlea) la destrucción cometida en Libia y, muy importante, dejen de apoyar a Israel mientras le quitan bienes y hasta dignidad a los palestinos, impidiéndoles tener un estado en sus tierras seculares,  ¡ah!, entonces  habrán adquirido cierto fundamento moral, para ver con objetividad sana, los defectos ajenos y no los codiciosamente presumidos. Y será posible darle un puesto en el ámbito de la decencia.

Con un poquito, solo un poco de vergüenza, estarían esforzándose ahora mismo, en reparar los hilos rotos en el alma de su ciudadanía, fragmentada y rencorosa; subsanando los yerros inductores de balaceras y sus muertos, lo asesinatos de personas y grupos minoritarios, el crecimiento de la violencia múltiple y los muchos  odios y enconos increíblemente instaurados desde las esferas del poder, por gobernantes irresponsables que, es triste, pueden volver y lastimar más, exacerbando patrones de conducta, visión aberrada, permisibilidad delictiva.

Hora es de curar tantísimas ulceraciones de la conducta y los patrones  despreciativos o adulterados que usan cuando incriminan o premian tan injustamente. Es –no se dan cuenta-  el consabido bumerang que concluye regresando para golpear a quien lo lanzó.

La sanación de un conglomerado humano o la contaminación que en sus fronteras y fuera de ellas, provoca, requiere de potentes medicaciones, enlazados al corazón y la tenacidad.

Tendrían que ratificar acuerdos internacionales pendientes, la obligación de proteger a la infancia o causas tan básicas como que las mujeres deben ganar igual si tienen la misma calificación y puesto que ellos.

Deberían darle a los afronorteamericanos las mismas oportunidades otorgadas a los anglosajones y no estigmatizar a los emigrantes útiles, porque de conjunto son, en esencia, un país de emigrados. ¿Acaso no diezmaron y hoy  marginan a los “indios” nativos? ¿De dónde llegaron los ahora xenófobos mal tratantes y asesinos?

A golpe de sanciones, bloqueos, atropello, falsarias  denuncias, confrontación habiendo opciones de entendimiento, se destruye, pero no se funda.  En definitiva, nada inteligente viene de olvidar a la tuerca capaz de provocar que la más perfecta máquina se arruine tal como  el mejor edificio se derrumba, si le faltan ladrillos.

Más lento o muy aprisa, al mundo, a este tiempo, le espera una irreparable caída, si aquellos obligados a mantener orden y equilibrio, siguen considerándose excepcionales  e impolutos, muy por encima de la restante humanidad.

En los últimos 45 años y sea quien fuere quien detente el poder, se atreven a juzgar a casi 200 países anual y neciamente, sin mirarse al espejo. Pero pueden concluir espantados, como le ocurrió a Dorian Grey.

One thought on “¿El retrato de Dorian Grey?

  1. Llegará el día en que los Estados Unidos reconozca todas las atrocidades cometidas desde que comenzó la expansión territorial? Lo dudo mientras el imperialismo superviva. Inició la práctica expansionista, guerrerista, contra los propios habitantes indígenas que ocupaban parte de su territorio. Poco después arrebató a México el territorio de California. La historia es larga y está llena de atrocidades y violaciones de todo tipo cometidas contra naciones de casi todos los continentes, especialmente de América Latina. Se creen los mejores porque, según el Destino Manifiesto, Dios eligió a Estados Unidos como ¨nación superior¨ destinada a regir los destinos económicos y políticos del mundo. Lo que sí es seguro que llegará el día en que el imperialismo de los Estados Unidos desaparezca porque no podrá continuar como gendarme del mundo por haberse debilitado económicamente; no podrá afrontar la competencia otros adversarios posiblemente más fuertes, que esperemos actúen mancomunadamente en consonancia con las leyes internacionales de convivencia pacífica, sin injerencias de todo tipo y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Entonces…, pudiera ser que Estados Unidos admita parte de las atrocidades cometidas contra la humanidad.

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