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Guerra cultural y liberalismo de importación, la misma cara de la dominación imperial

Transcribimos la videoconferencia “Guerra cultural y liberalismo de importación”, tema de “La Tertulia” de la Unión de Periodistas de Cuba, en la que participaron Gustavo Borges y Ernesto Estévez. Moderada por Iroel Sánchez y celebrada en la Casa de la Prensa, el jueves 24 de diciembre de 2020

Iroel Sánchez: Buenas tardes, gracias por acompañarnos en La Tertulia, es un placer como siempre que estén con nosotros los jueves a la una, hoy va a ser la última Tertulia del año porque la última es el 31 de diciembre, el último jueves de este año, y entonces todos seguramente vamos a estar esperando el nuevo año.

Hoy, como habíamos estado anunciando en las redes, nos van a acompañar dos amigos muy conocedores y muy implicados en el tema que proponemos, que es el liberalismo y las guerras culturales, y también cómo esto se ha estado manifestando en dos lugares concretos, en Venezuela y en Cuba; para eso van a estar con nosotros, desde Venezuela, Gustavo Borges Revilla, líder de ese interesantísimo espacio que es Misión Verdad, un analista político, y en un espacio tremendamente aportador, que nos dice muchas veces lo que no aparece, no lo encontramos en muchos otros espacios; y también a mi lado tengo a Ernesto Estévez Rams, Ernesto, lo muestro aquí para que sepan que está aquí, un compañero también que hemos leído en el último año profusamente en el periódico Granma, también colaborador de La Pupila Insomne, y que también ha producido mucho contenido sobre este tema.

Entonces yo quería empezar sobre este tema de las guerras culturales, que incluso durante el período de Obama motivó una importante discusión aquí en Cuba, recuerdo algo en lo que insistió mucho Fernando Martínez Heredia, hermano admiradísimo entre la izquierda latinoamericana también, guevarista, fidelista, importantísimo intelectual cubano, y él le dedicó tiempo a reflexionar sobre eso en entrevistas, también en varios de sus trabajos, y el hecho de lo que en este período se libró, y él analizó un fuerte intento en ese período que yo creo que llega hasta hoy a pesar de todas las torpezas y las agresiones muy materiales, nada seductoras, de la administración Trump.

Y también desde antier, ha estado circulando un artículo que no quiero dejar de mencionar de Néstor Kohan, originalmente publicado en el sitio La Tiza pero después reproducido en Cubadebate, también publicado en mi blog La Pupila Insomne, sobre estos procesos que han ocurrido en Cuba en las últimas semanas, un intento de articular un pensamiento liberal, como Néstor analiza con mucha lucidez en su texto, que tiene esa palabra en el título, “Revolución es lucidez y es también socialismo”, y creo que ha sido un texto iluminador para ver las esencias de lo que se nos ha estado proponiendo por todo un sistema de medios y articulaciones que se hizo muy visible, muy intenso, en internet, a partir de la propia política de la administración Obama, y ha llegado hasta hoy.

Quería recordar también que por todo esto y por esa razón también invité a Gustavo, porque en el año 2018 en el Foro de São Paulo efectuado aquí en La Habana Gustavo intervino y dijo una frase que a mí me llamó mucho la atención y que republiqué recientemente esa intervención en el blog, un fragmento de él con el título, “Si no conocemos lo que es la Open Society de George Soros, tenemos el debate perdido”, entonces es una entidad que ha sido central en la gestación de algunos de estos proyectos, y que en relación con Cuba, y seguramente con otros, también en Venezuela y en América Latina, como sabemos, en Europa, con las revoluciones de colores, entonces yo quería buscar detrás de esa frase de Gustavo, y bueno, de todo esto que está en nuestro título, liberalismo y guerras culturales, por qué dijiste eso, por qué dijiste esa frase, y cómo tú ves este fenómeno de la guerra cultural en los procesos para instaurar, reinstaurar la dominación imperialista en aquellos países que la hemos desafiado, dígase Venezuela, dígase Cuba. Adelante, Gustavo.

Gustavo Borges Revilla: Bien, a ver, qué tal, cómo estás, hermano, un saludo y un abrazo a todos los compañeros no sólo de la UPEC, sino de todo el conglomerado de artistas, intelectuales, pensadores, escritores, cultores y cubanos en general.

También para mí es como extraño, estar analizando un fenómeno junto a los cubanos porque realmente, y lo digo sin ningún afán, digamos, de halago al aire, y halago innecesario, nosotros hemos aprendido básicamente desde las experiencias que ustedes han venido construyendo a lo largo de los años, y nos hemos soportado a partir de ellas para analizar las propias nuestras, por eso me causa a mí mucha gracia, y para mí sigue siendo un fenómeno extraño que los cubanos me inviten a mí a analizar el problema cubano a partir de la mirada y las experiencias venezolanas, porque siempre fue, de hecho, al revés, cosa que para mí es un honor, está de más decirlo, siempre ha sido, y las veces que me han invitado a visitar La Habana han sido días para mí no sólo de aprendizaje sino de, como se lo comenté una vez a Enrique Ubieta y se lo comenté una vez al mismo Abel Prieto,  han sido días como de aprendizaje espiritual y aprendizaje de otro orden, que no es exactamente político pero que se entrecruza, se entrelaza.

Es muy interesante lo que tú planteas y lo que han venido analizando ustedes sobre los últimos fenómenos del Movimiento San Isidro, porque no es exactamente el Movimiento San Isidro el problema, el Movimiento San Isidro es quizás la consecuencia, el último eslabón de una operación que se viene gestando desde hace mucho tiempo, ustedes lo saben bastante bien, y que no es exactamente tampoco una operación contra Cuba, es una operación contra todos nosotros, es decir, contra todos los que nos oponemos al objetivo del imperio estadounidense, contra todos los que nos oponemos a que el imperio estadounidense siga siendo hegemónico, y que ellos, digamos, por no poder renunciar a esa, digamos, a esa excepcionalidad que han venido construyendo a lo largo del tiempo pues terminan tratando de ocupar espacios, territorios, proyectos, países, comunidades, organizaciones, etcétera.

El Movimiento San Isidro ustedes lo han explicado bastante bien, resultó ser básicamente una tradicional, ya en este momento, operación de guerra cultural tomando, digamos elementos si se quiere débiles de la sociedad cubana, en este caso elementos vulnerables, elementos proclives a la manipulación, que terminan de alguna manera teledirigiendo desde centros de estudio, desde laboratorios de información, desde centros de producción cultural, y que los van, digamos, moviendo de un lado a otro incluso sin que muchos de ellos se den cuenta.

En el caso venezolano fue muy descriptivo, muy expresivo, digamos, que los líderes de los movimientos que echaban adelante estos procesos que se han llamado o se han venido categorizando como revoluciones de colores tenían perfectamente claro cuál era su plan, pero detrás de ellos había una multitud, había una organización, había, digamos, un ejército de gente con buenas intenciones, que ni siquiera podemos catalogarlos como una gente que no tenían ni idea de lo que estaba sucediendo alrededor, pero de la cual ellos eran instrumentos, parte y arte de esa operación.

En Venezuela en el año 2007 fue el primer intento, digamos, fueron los primeros esbozos, los primeros bocetos, de revolución de color, cuando el Estado venezolano decidió no renovar la concesión a un famoso canal de televisión que era quien estaba, digamos, a la vanguardia de la guerra cultural contra el país, de la desinformación y de los ataques informativos, en aquel momento el canal de se llamaba RCTV, Radio Caracas Televisión, un canal emblemático, el primero de señal abierta en el espectro radioeléctrico venezolano; en ese momento, como ustedes saben, se decidió no renovar la concesión por el estado de guerra que estaba planteando este canal de televisión; a partir de esta coyuntura se activan los movimientos que empiezan a generar una metodología distinta y empiezan a echar a andar un procedimiento para nosotros novedoso en ese momento, pero que ya tenía sus precedentes en otros países como Yugoslavia, que tenía precedentes en otros países también como la Unión Soviética y en algunos países de la Europa del este, recordamos aquel Movimiento OTPOR también, que logró tumbar a Milošević, y desde ahí, digamos, empieza a ser centro de influencia, todo sustentado en aquel famoso Manual de Gene Sharp, que se murió hace poco, por cierto, y que empieza a hacerse efectivo como una escuela de creación de líderes y una escuela de creación de pensamiento cultural liberal o neoliberal distinto al que nosotros habíamos conocido con las mega plataformas de producción intelectual y cultural que era Hollywood, que era la que nosotros ya teníamos más o menos descifrada como una arquitectura de producción cultural, y que de alguna manera podía estudiarla tomando en cuenta un método, digamos, otros métodos que se habían creado para entonces, ya había sido editado el libro de Frances Stonor Saunders, el de La CIA y la guerra fría cultural, y ya por ahí teníamos una noción más clara de lo que era la guerra cultural, pero con el Manual de Gene Sharp, con la puesta en marcha de las revoluciones de colores, con la creación de movimientos como OTPOR, con la globalización de este movimiento y con, digamos, la exportación de estas ideas a otros países, acuérdate que jóvenes estudiantes venezolanos fueron además capacitados por estos grupos de creación de operaciones de guerra blanda, de soft power, de guerra híbrida, de revoluciones de colores, y a partir de ahí empiezan a diseminarse por América Latina, y Venezuela es uno de los primeros experimentos que ellos echan a andar en el año 2007, cosa que nosotros supimos neutralizar porque bueno, estábamos también en pleno proceso de producción y de creación cultural; nosotros, esos años habían sido unos años bastante interesantes en cuanto a la participación sobre todo de la juventud en, digamos, en la formulación de nuevas políticas culturales a partir del movimientos no estatales y no burocratizados que surtieron un efecto, y que en ese momento resultaron ser una muralla de contención para estas maniobras y para esta juventud, que en el caso venezolano, que es distinto al caso cubano, porque en el caso venezolano se expresaban también los intereses de clase, la clase media y la clase media alta tenían, digamos, bien prefigurados sus intereses y su forma de maniobrar en los ámbitos culturales, políticos, incluso económicos, y la clase digamos pobre, menos favorecida, que estaba sumada a la construcción de un proceso distinto con Hugo Chávez también teníamos en esos años, en los años 2006, 2007, 2008, 2009, incluso en 2010, teníamos ya un esquema de producción cultural y un esquema de experimentación en el ámbito de la música, de las artes, del baile, de la política y de la activación en los barrios, entonces en ese momento no surtió tanto efecto porque había dos fuerzas confrontándose, y obviamente el liderazgo de Hugo Chávez lo pudo descifrar a tiempo, y ahí pudimos empezar a aprender nosotros y a estudiar los movimientos a partir de este procedimiento que se intentó en Venezuela en el año 2007.

A partir de ahí se vinieron otras operaciones en el mundo que empezaron a cambiar la realidad, acuérdate que en el año 2011 se vino el avance contra Libia, que empezó también con una manipulación alrededor del liderazgo de Gadafi, se vino también contra Siria.

Pero hay un caso muy específico que yo quiero destacar, que es el caso brasileño en el año 2013 también. En el año 2013, en el día de la inauguración de la Copa Confederaciones, un año previo al Mundial de Fútbol de Brasil de 2014, estallaron de un momento a otro manifestaciones de jóvenes descontentos, no politizados, no burocratizados, no pertenecientes a ningún partido político, por fuera del marco de la realidad política tradicional de los partidos de Brasil, incluso de los medios de Brasil, estallaron de un momento a otro en las calles de São Paulo y Río de Janeiro, algo que alarmó a todo el mundo y que incluso puso contra la pared al liderazgo brasileño en ese momento porque era un movimiento de alguna manera indescifrable, incluso algunos sectores del PT se sumaron a estas manifestaciones porque en principio parecían manifestaciones, digamos, en el ámbito de lo legítimo, ¿no?, en el ámbito de la exigencia y la reivindicación de políticas o de, digamos, desigualdades que todavía pues permanecían evidentemente claras y establecidas en la sociedad brasileña, recuerdo que la chispa que encendió este movimiento fue el aumento del pasaje público en la ciudad de São Paulo; a partir de ahí se vino un maremoto de manifestaciones, de movilizaciones, de creación de consignas, de creación de símbolos, de creación de elementos gráficos, auditivos, artísticos, en contra del liderazgo de Dilma Rousseff. Desde Caracas se empezaron a hacer unas alertas, justo en ese momento nace Misión Verdad, por cierto, analizando el caso brasileño, y a partir de ahí nosotros empezamos a sustentar nuestro análisis en función de tomar lo que ya habíamos aprendido de la experiencia venezolana en 2007, de la muerte del comandante Chávez en 2013, de la elección de 2012, donde también hubo un despliegue cultural importante, y ahí se dijo, ahí se advirtió, ahí nosotros pudimos advertir y prever que en Brasil se venía también un intento de movilización por la vía de la supuesta despolitización de grupos vulnerables que iba a desembocar también en una revolución de color; en el caso brasileño fue girando, girando hacia la lawfare, hacia lo que hoy llamamos la judicialización política, pero comenzó ahí, en la Copa Confederaciones, alrededor y en torno del evento más importante después del Carnaval en Brasil, que son los eventos futbolísticos, y previo al Mundial de Fútbol del año 2014; hubo, digamos, operaciones quirúrgicas en el ámbito cultural, como fue, por ejemplo, el pronunciamiento de Rivaldo en aquel momento. Rivaldo era la super mega estrella de la selección brasileña, que se estaba retirando en ese momento, y su voz tenía una proyección potente hacia la opinión pública juvenil de Brasil, y ahí, bueno, fue derivando hacia lo que derivó luego, hacia la judicialización de Lula, a la pérdida de liderazgo, la erosión de la credibilidad del PT en ese momento.

Y eso nosotros lo vimos con muchísima claridad y muchísima intensidad por qué, porque en Venezuela se iba a instaurar de nuevo una operación de ese tipo en el año 2014, que fue lo que se llamó La Salida, aquel plan de insurrección civil que Leopoldo López, su partido Voluntad Popular, instaló en Venezuela en ese año 2014; y ahí ocurrió lo que nosotros consideramos como nuestra graduación en la forma de analizar este tipo de fenómeno, porque fue la primera vez donde nosotros vimos un despliegue de operaciones y de operadores culturales sin precedentes en el ámbito no sólo latinoamericano sino de todo el continente americano contra Venezuela.

Coincidió en ese momento con un procedimiento de golpe blando en Ucrania también, que fue el famoso Euromaidán, es decir, ¿te acuerdas de aquella, digamos, aquella multitud rodeando la Plaza Maidán exigiendo la caída, la renuncia del presidente Yanukóvich, donde el líder de aquella manifestación era aquel famoso boxeador Klichkó, de apellido Klichkó, que era el que lideraba, y además, las fotos del Euromaidán? Eran impresionantes, parecían fotos de la toma de la Bastilla, aquellos luchadores por la libertad trepándose sobre la plaza y exigiendo la caída del dictador, cuando en realidad lo que estaba tratando de evitar Yanukóvich es lo que está pasando hoy, la fragmentación de un país, su acercamiento a la Unión Europea, la asociación estratégica con la OTAN, y el desmembramiento de una sociedad que no es para nada completamente occidendental como se nos quiere hacer entender, y entonces, bueno, le decían el pro ruso. En aquel momento; lamentablemente Yanukóvich no resistió, se quebró, él renunció, dejó el país, y bueno, los fascistas tomaron el poder, eso representó el auge y el inicio de la instalación de movimientos ultra fascistas y ultra nazis en Ucrania, un país en guerra civil, dividido en dos, que también, digamos que su comienzo, digamos, el germen de esa fragmentación, de esa guerra civil que está en curso en Ucrania en este momento fue una revolución de color, un golpe blando, dirigido por actores culturales, recuerda aquella embajadora, Victoria Nuland, que se ponía a vender comida, regalar comida a los manifestantes, como si se tratara de una feria, digamos, de alguna fiesta patria, a regalar comida a los manifestantes, se hicieron documentales, uno de ellos está en Netflix, por cierto, ha tenido muchísima audiencia.

Paralelo a esto, para terminar esta primera reflexión, se hizo en Venezuela un procedimiento igual, sólo que en Venezuela se logró contenerlo a partir del estudio de estos procedimientos. Un dato, por ejemplo, de una maniobra muy específica que se instaló en aquel momento fue aquella consigna famosa del “SOS Venezuela” y “SOS Ucrania”, con el mismo hashtag, con la misma tipografía, con los mismos colores, con la misma simbología y con los mismos actores culturales de Hollywood, con los mismos actores culturales nacidos dentro de los sectores más recalcitrantes de la mafia miamera, exponiendo estas consignas en todos los grandes eventos de masa producidos en  esos días, premio Lo Nuestro, premio Billboard, los premios Grammy, los premios Oscar, recuerdo que Jared Leto, que fue el actor sensación de ese año 2014, fue el ganador del Oscar a mejor actor de reparto, en su discurso de recibimiento del Oscar dijo: “Este premio está dedicado a las juventudes de Ucrania y Venezuela que ahora mismo luchan por su libertad en contra de las dictaduras comunistas instaladas en esos países”.

Y bueno, a partir de ahí nosotros tuvimos la oportunidad de desmenuzar, de estudiar en detalle, de clasificar, de sistematizar y de categorizar todos estos movimientos, generando una especie de método que nos permitió entonces escribir sobre lo que podría pasar en Nicaragua, Bolivia y Cuba en los años siguientes, cosa que en Nicaragua, Bolivia y Cuba terminó pasando incluso en esa línea de tiempo programada.

En Nicaragua se intentó con mucha fuerza en el año 2017 a partir de unos incendios forestales casualmente, digamos, que sucedieron en una reserva forestal llamada Indio Maíz, donde empezaron unas juventudes supuestamente luchadoras por la protección del medio ambiente a movilizar en las calles, y eso fue girando y derivando en nuevas peticiones y nuevas exigencias al gobierno de Daniel Ortega, que termina en lo de siempre, en la exigencia de la renuncia del “dictador”.

En Bolivia, casualmente entre todas las comillas que podamos ponerle, empezó también con una supuesta quema descontrolada de la Chiquitania, que es también una reserva forestal de las tierras bajas de Santa Cruz, donde, nosotros sabemos, está la mayor oposición a Evo Morales, y se activaron todos los movimientos pseudo ambientalistas, activaron los cabildos ciudadanos, activaron a los movimientos fascistas, y desembocó en lo que ya conocemos, en el golpe de estado que terminó echando a Evo Morales del poder.

Y en Cuba era muy previsible lo que iba a pasar, nosotros no estábamos tampoco adivinando el futuro, o sea, era uno más uno, era sumar lo que iba, lo que podía suceder, por eso la intervención mía en el Foro de São Paulo en el 2018 se enfocaba hacia ahí, porque todo el planeta conoce, digamos, la monumentalidad de la producción cultural cubana, que si bien representa un sistema de defensa enorme para la isla, para el país, para la nación, porque están en permanente producción de códigos, de símbolos, de discursos, de pensamiento en lo cultural, también es verdad que representa por su propia magnitud una debilidad, ¿por qué?, porque, digamos, la maquinaria cultural estadounidense es tremendamente mayor, o sea, igual que en el ámbito militar, por más que nosotros podamos actualizarnos, defendernos, diseñar sistemas de defensa, nunca vamos a igualar la capacidad de financiamiento del imperio, la capacidad de producción tecnológica de armas del imperio, nosotros, digo, los países latinoamericanos, y en el ámbito cultural es más o menos lo mismo, ¿entonces por qué creíamos, o por qué creemos que en el ámbito cultural iba a ser o va a seguir siendo, además, un punto de ataque permanente?, precisamente porque ahí se congrega su mayor fortaleza.

Hay una premisa de los estrategas militares y de los estrategas políticos y electorales occidentales que es no concentrarse en las debilidades del enemigo, sino en su fortaleza, porque las debilidades las conoces muy bien, las conoces, las has estudiado permanentemente, y sabes que ahí van a trabajar siempre, pero avanzar, atacar, insistir, invertir en su fortaleza, es donde ellos tienen una estrategia que todavía nosotros no hemos logrado descifrar porque siempre estamos cuidando nuestros puntos débiles, pero nuestros puntos fuertes los pensamos o los creemos cubiertos, los creemos inviolables, y resulta que ahí es donde tenemos que prestar más atención porque ahí es donde ellos están buscando captación de nuevos cuadros, ahí es donde ellos buscan siempre buscar abrir grietas vía financiación o vía compra de algunos compañeros, a nosotros nos ha pasado mucho.

Entonces digamos, esta reflexión desordenada es para decir más o menos que esto no es más que un procedimiento, una operación, una estrategia, una táctica, puesta en el terreno que ya ustedes la habían vivido, tampoco es nueva para ustedes, yo recuerdo que en el año 2014, Iroel, incluso salió una noticia, no sé si recuerdas, de AP, que la USAID había estado financiando movimientos de rap cubano, y que había estado intentando crear una red social exclusiva para Cuba, aquella famosa Zunzuneo, con un operador que, digamos se disfrazaba de neutral pero que operaba dentro de Cuba, y que después se descubrió que era financiado por la USAID, Los Aldeanos eran parte de ese plan, recuerdo yo, que eran, digamos, parte de la nómina que había establecido la USAID como posibles, digamos, artistas a captar, y habían otros nombres en ese momento, ahora no los recuerdo muy bien, pero digamos que no es un movimiento que está naciendo.

Con el Movimiento San Isidro ha sido muy burdo, muy ridículo, muy obvio todo lo que han estado haciendo, porque hasta el encargado de Negocios está ahí dando la cara sin pretender, digamos, simular objetividad, sino que ha estado ahí presente casi militando con banderas de Estados Unidos con el Movimiento San Isidro, lo que lo hace más ridículo todavía, entonces ahí también podemos ver la otra parte del estado, digamos, el estado de formas y maneras de operar Estados Unidos, que es también cada vez más torpe, más bruto, más obvio, y que para nosotros resulta también más fácil.

Entonces en ese sentido es más o menos lo que te pudiera decir, y bueno, más adelante pudiéramos analizar otros fenómenos o reflexionar en torno a otras causas mucho más amplias.

Iroel Sánchez: Gracias, Gustavo. Yo creo que tú hablabas de nosotros, con una trayectoria más larga y con tantos aprendizajes, pero yo creo que hay que ser humildes, los aprendizajes también que tenemos que tener es que ustedes, a los cuales los han estado sometiendo a todos los tipos de modelos de agresión, recuerdo, tú hablabas de algunos de ellos, pero yo recordaba también el concierto en el puente este con Colombia, que también fue una operación de guerra cultural para tratar de llevar a otro tipo de guerra, como siempre se pretende; tú hablabas también del cable de AP del 2014, pero ese año hubo un intento por algunas de estas personas que hoy están siendo muy visibilizadas mediáticamente, de una convocatoria el 30 de diciembre, se van a cumplir ahora seis años, en la Plaza de la Revolución, de eso hemos estado también conversando aquí, para generar una especie de Maidán cubano en el punto neurálgico administrativo y político del país. Tú me decías de cómo una capacidad o una vida cultural como la cubana, una riqueza y un peso de la intelectualidad en el país, de sus universidades, de su institucionalidad cultural, que ha significado un desarrollo tremendo de la creatividad en el país, lo que pasa es que bajo tremendas restricciones económicas que se nos han impuesto en los últimos años la capacidad de esas instituciones de asimilar toda esa creatividad no siempre es la suficiente, o casi nunca es la suficiente, y ahí también vienen las ofertas, y vienen las convocatorias, y vienen los financiamientos, y después poco a poco vienen los condicionamientos; y hay mucha, también mucha influencia de una industria cultural, Obama lo dijo casualmente en su discurso del 17 de diciembre del 2014, que Miami era como una especie de capital de América Latina, es la capital de la industria cultural de la derecha, de la industria cultural dominante.

Gustavo Borges Revilla: Tienes razón.

Iroel Sánchez: La música de las grandes discográficas, los audiovisuales, todo eso, que ejerce una enorme influencia en nuestros países y dicta desde las modas hasta el entorno sonoro, es así.

Entonces yo quería a partir de eso darle la palabra a Ernesto, que ha estado abordando estos temas, y también ya viéndolo desde aquí desde Cuba, cómo lo aprecia él, en el sentido de esto que ha ocurrido, y sobre todo qué recorrido se ha tenido para llegar hasta aquí, Ernesto, te doy la palabra. Gracias.

Ernesto Estévez Rams: Bueno, gracias, Iroel, y a Rosa, hola Gustavo.

Gustavo Borges Revilla: Hola, hermano.

Ernesto Estévez Rams: El tema es muy interesante, de hecho, el tema es fascinante por varias razones, y daría para hablar largo y tendido, incluso más allá de lo que el tiempo de este espacio nos permite.

Montándome sobre el contexto que tú dabas en América Latina, incluso algunos elementos que dabas sobre el tema en Cuba, y este nuevo discurso que se trata de legitimar sobre la base de presentarse como un discurso de avance, como un discurso de progreso, como un discurso de evolución, incluso como un discurso de evolución de la propia, se pretende presentarlo como un discurso de evolución de la propia Revolución o del propio decursar social de Cuba, esto es algo que, Iroel ya lo decía, no viene de ahora, viene de mucho antes.

Para nosotros está cercano en el recuerdo toda la época de Obama, todo lo que representó de positivo, pero también todo lo que representó en cuanto al reto que nos puso delante, porque vino con una, o trajo consigo una nueva forma de enfrentar a la Revolución cubana, que sin renunciar a formas anteriores violentas, confrontativas de manera directa, de línea, como le dicen ellos, de hard power, estrenó un tipo de soft power que tampoco empezó ahí, pero que ahí se hizo preponderante, de socavar la Revolución cubana desde adentro y desde abajo,  o sea, buscando aquellos puntos donde ellos podían articularse sobre todo en el plano cultural, en el plano intelectual, y desde los cuales ellos podían incidir para tratar de desarmar a la Revolución desde adentro; no por gusto Fidel había advertido en la Universidad de La Habana que los únicos capaces de derrotar a la Revolución éramos nosotros mismos, y de algún modo se estaba refiriendo a eso mismo, o sea, que nosotros no seamos capaces de montar una resistencia cultural importante que se base también sobre una resistencia práctica, real, en todos los ámbitos de la sociedad cubana.

El tema este de presentar este discurso, que ha tenido distintos nombres en la historia pero que al final trata de presentarse como una alternativa que no es ni esto ni lo otro a veces, y ahora con mucha frecuencia se habla de los extremos y entonces se dice: “No, nosotros tenemos una posición que no es ni un extremo ni otro”, es algo muy viejo, es algo sencillamente que todos los sistemas de poder de algún modo lo han necesitado, como mecanismo de reproducción, y que lo utilizan a su antojo en distintos momentos y dentro del espacio concreto, dentro de la coyuntura concreta en que las distintas formas de dominación se van desarrollando; en Cuba esto es viejísimo, en Cuba esto no es ni siquiera de, bueno, no es del siglo xxi, no es ni siquiera del siglo xx, viene de mucho más atrás, esta misma posición de centro es la posición que se generó en el reformismo en la época de la colonia española, que está asociado también a un pensamiento liberal de su época, de “avance”, de ser alguna manera de avance, pero que después cuando surge la opción independentista como la opción realmente radical y como la solución al problema colonial cubano ya pierde ese carácter de ser un discurso de avance, para convertirse en un discurso de retroceso, en un discurso sencillamente que lo que trataba era, o que ideológicamente intentaba impedir la radicalización del proceso de conformación de la nacionalidad cubana, y después, mira, operó durante toda la Guerra de los Diez Años tratando de socavar el intento de los mambises, operó durante el Pacto del Zanjón, y es muy interesante, ahora que menciono el Pacto del Zanjón, cómo en estos días también algunos de los que se proclaman como portavoces de este tipo de discurso han reivindicado el Pacto del Zanjón como un camino correcto para, en la historia de Cuba, que fue desperdiciado o algo por el estilo.

Y te decía que operó en todas esas épocas, operó en la Guerra del ‘95, hay que recordar, operó contra Martí en la Tregua Fecunda, operó en la Guerra del ‘95, hay que recordar que ahí a raíz del inicio de la Guerra del ‘95 un conjunto de la sociedad, de esa sociedad colonial, hizo una carta pidiendo la confraternidad de todos los cubanos, claro, no hablaba de cubanos en el sentido de nacionalidad, sino de cubanos, de las personas que vivían en el territorio cubano, porque ahí incluía y partía de la base de la condición colonial de Cuba, y entonces decía que el camino no era la radicalidad, que el camino no era la independencia, que el camino no era la guerra, que el camino era otro, y apelaba a ese discurso de que todos somos hermanos, que todos somos cubanos, y que no puede enquistarse el odio, etcétera, etcétera; o sea, te repito, es un discurso que viene de muy atrás; en la República fue un discurso muy llevado y muy traído por los distintos políticos de la época, es un discurso que se vio, esos discursos de conciliación se vieron en muchas etapas de la República neocolonial burguesa, como a Martínez Heredia le gustaba calificar a esa República, llamar a esa República, y lo vimos también en el mismo triunfo de la Revolución, porque ahora se habla mucho de diálogo, pero algunos no recuerdan, o no quieren recordar, que esos liberales que en algún momento se llaman socialdemócratas, en otro momento se llaman de otra forma, fueron los que se levantaron de la mesa de la Revolución, ellos fueron los que en los primeros tiempos de esa Revolución, cuando quedó claro que el único camino de independencia y soberanía nacional era un camino que pasaba por la clave antimperialista, se levantaron de la mesa de la Revolución y traicionaron a la Revolución, y también la traicionaron cuando el olor a humilde, cuando el olor a obrero, cuando el olor a campesino, cuando el olor a negro, cuando el olor a mujer emancipada, les afectó la nariz, y entonces ellos fueron los que abandonaron esa mesa, y no fue precisamente porque la Revolución de manera autoritaria o arbitraria los sacara de la mesa, sencillamente a ese centro, que puede tener muchos nombres, nunca le ha venido bien el antimperialismo, y siempre que el antimperialismo sale a relucir ellos se esconden debajo de la mesa o salen corriendo, esa es la realidad entonces, esa era la realidad en la época neocolonial, esa es la realidad hoy, esa fue la realidad de esta Revolución.

Porque también hay que darse cuenta en ese proceso histórico que no es exclusivo de Cuba, pero como estamos hablando de Cuba ahora para poner un poco de contexto histórico a todo esto, en Cuba los procesos históricos han sido tal que los líderes revolucionarios cubanos siempre han ido a un proceso de radicalización, no lo contrario, o sea, si lo ponemos en estos términos geométricos en que tratan de presentarlo, nuestros líderes revolucionarios desde Céspedes hasta el día de hoy siempre hacia donde han ido es hacia un proceso de radicalización, y por lo tanto, hacia un proceso que va hacia un extremo, el extremo del antimperialismo, el extremo de la soberanía nacional, y hoy en día el extremo de intentar crear una sociedad nueva sobre la base de conquistar la justicia con un sentido clasista, una palabra que también a este centro no le gusta mencionar mucho, la palabra clase, cuando se habla de clase se asustan, hacen muecas, y esa ha sido nuestra historia; nuestra historia es una historia de radicalidad, radicalidad en el sentido de ir hacia las raíces, en aquel sentido que Martí le daba, mientras que ese centro, esa tercera vía que en algún momento quiso proyectar internacionalmente Tony Blair sentadito ahí en las Azores con Bush y con Aznar mientras planificaba el genocidio en Irak, hablaba en otros fórums, hablaba de tercera vía y de ni capitalismo ni comunismo, bueno, esa tercera vía le tiene miedo, y esconde su miedo y su asco a la radicalidad, y por eso es que necesita crear un discurso, y es lo que ha sucedido aquí, uno lo ve mucho, la creación de un discurso falso de los extremos, porque también necesita definirse no en términos de lo que ella es, sino en términos de cómo se ubica frente a los dos disyuntivas que son las dos disyuntivas reales, y que para Cuba sigue siendo las dos disyuntivas reales, y que para América Latina sigue siendo las dos disyuntivas reales, que es capitalismo o liberación nacional, soberanía, y en última instancia una sociedad de otro tipo, que no es la que tenemos hoy.

Y entonces ese centro, que no es más que reproductor de uno de los extremos con una careta light, con una careta agradable, porque es eso en definitiva, necesita definirse con respecto a esas dos, a esas dos posiciones, que son las dos posiciones reales, puede sonar muy binario pero todos los discursos filosóficos, y sobre todo los postmodernistas, no les gusta esa binarización, pero esa binarización es la realidad, es la realidad mundial, es la realidad global, ¿y ellos por qué necesitan ubicar esos dos extremos para posicionarse?, porque necesitan un discurso que diga que los dos son iguales, que en definitiva es una comparación bastante vil. Yo nunca he visto a un revolucionario cubano ni en internet, ni en televisión, ni en radio, ni en ningún lugar, salir a decir como en los últimos días he visto, que ha puesto nuestra televisión cubana como denuncia, que no importa si se mueren un millón de cubanos, yo nunca he visto a un revolucionario cubano pidiendo la intervención de una potencia extranjera en Cuba, por lo tanto, es una comparación en última instancia, desde el punto de vista incluso moral, desde el punto de vista ético, es una comparación vil, pero la necesitan, porque si no la tuvieran se quedan colgados de la brocha, y por eso insisten tanto en ella, por eso insisten tanto en ella para poder presentarse como la alternativa del progreso, pero realmente es poco honesto presentar el retroceso como una articulación en nombre de los humildes como máscara, y eso es lo que han estado haciendo, presentándonos su posición con una articulación en nombre de los humildes, aquí en nombre de los humildes lo que se hizo fue una Revolución, y esa Revolución es socialista; incluso a mí me gusta, me gustó que Iroel mencionara a Fernando, porque Fernando hasta sus últimos escritos llamaba a esto que ha ocurrido en Cuba “la gran Revolución socialista de liberación nacional”, no le daba ninguna vergüenza reivindicar, y de hecho era su credo político y su credo filosófico, reivindicar el carácter clasista de nuestra Revolución, y que por lo tanto en su horizonte, y en el horizonte de los revolucionarios cubanos, el socialismo se ha convertido, y la Revolución como portadora de ese socialismo, y sus instituciones, como la ejecución práctica o la ejecución institucional del estado, de esa Revolución, es realmente ese el camino de avance, o sea, eso es realmente lo que significa para Cuba el avance y lo revolucionario.

Todo lo que se plantee en Cuba, ya sea de manera explícita o ya sea de manera oculta, ya sea detrás de una retórica espesa, todo lo que se plantee en Cuba la restauración capitalista, todo lo que se plantee en Cuba el derrocamiento o la reversión del socialismo, es por definición contrarrevolucionario, poco importa si después a eso le agregamos o decimos si hay mercenarismo o no, porque el término de mercenarismo, que también hoy en día se utiliza mucho y es parte de estas ideas postmodernas de coger los conceptos y virarlos al revés para usarlos en contra, en contra nuestra, el concepto de mercenarismo se ha diluido bastante, esa es la verdad, el mercenario, por supuesto que todavía existe ese mercenario clásico que se le paga directamente, o que es agente de una determinada institución que le paga directamente para que haga una labor política en particular o para que haga una acción de algún tipo en particular y que recibe un dinero por eso, pero también hay un mercenarismo de otro tipo, que lo hemos visto en Europa y lo estamos viendo constantemente, es el mercenarismo pospuesto, aquel mercenario que ahora no quiere que le den dinero, lo que quiere es cobrar cuando se derroque la Revolución, y que por lo tanto ahora no se presenta como asalariado de ninguna institución porque sencillamente en sus cuentas él está diciendo: “El momento de cobrar vendrá después”, y esa nueva forma de mercenarismo diluye, o de alguna manera supera la anterior, porque la acusación esta directa de que está recibiendo un dinero ya no se la puedes hacer de esa manera, y uno lo ve mucho en todos estos procesos que se han dado, de las llamadas, a mí no me gusta decir revoluciones de colores, me gusta más decir revueltas de colores, en estas llamadas revueltas de colores, en que uno ve a algunos de estos actores, que no puede calificarlos como mercenarios en ese sentido clásico, vamos a decir, en el sentido, el estereotipo de la palabra, pero que no dejan de ser mercenarios en su esencia, porque sencillamente cobraron después; hay que mirar en algunos de estos países, de los ex países socialistas europeos, algunas de las personas que hoy ocupan cargos en esos países, algunas de esas personas que salieron en esas revueltas de colores qué están haciendo hoy y cómo medran a partir incluso desde la academia algunos, etcétera, cómo medran a partir de los méritos que lograron durante esas revueltas de colores.

Por lo tanto, nosotros tenemos que aprender de todo eso. Gustavo hablaba de que se estuviera hablando de esto en Cuba, yo creo que el proceso revolucionario es un proceso de aprendizaje colectivo de todos los actores, hay muchas cosas en común que pasan en nuestros países, como él señalaba, y hay cosas muy particulares, que son propias de la historia de cada país, y lo interesante es cómo ellos han sabido encontrar, adaptar esos mecanismos que son, vamos a decir, que lo tienen en un manual determinado, cómo han ido adaptándolos a la idiosincrasia de cada uno de los países.

Menos podemos despreciar el hecho de que la humanidad ha estado sometida a una guerra cultural desde la hegemonía capitalista, desde la caída dela URSS esa guerra cultural tremenda, ese capitalismo incapaz ya de superarse, incapaz ya de superar los grandes dilemas de la humanidad, ha sometido al planeta. Se basa, o tiene como uno de sus pilares la homogeneización de todo, y sobre todo la homogeneización cultural, también la homogeneización en los procesos de producción de la riqueza, pero la homogeneización en el proceso de producción de los símbolos también, y por lo tanto a ellos les resulta fácil, ese fácil de alguna manera lo retiro, a ellos les resulta ahora más cómodo dar estas batallas de revueltas de colores porque antes hubo un proceso de homogeneización que de alguna manera ha funcionado en muchos ámbitos y en muchas sociedades en el mundo.

Cuando yo creo las mismas inquietudes culturales, cuando los referentes culturales son los mismos. Iroel mencionaba la música, el cine, la propia literatura, cuando yo logro homogeneizar eso y convertirlo en un referente global a mí me es más fácil después utilizar las mismas herramientas de guerra cultural en escenarios aparentemente, completamente, distintos, y entonces ellos han ido creando ese terreno, han ido creando ese bombardeo durante muchos años para ir desgastando; y lo que estamos viendo particularmente en Cuba y en América Latina es un proceso que toda persona que ha vivido en América Latina y ha visto la experiencia del día a día cultural en América Latina sabe que es un proceso realmente brutal, de cómo desde la televisión, la radio, desde todos los medios es un bombardeo constante a la población para lograr esa homogenización idiotizante.

Pero bueno, Cuba, que de alguna manera ha resistido yo diría que exitosamente en buena medida ese embate de la homogeneización cultural, ha retrocedido en esto, hay que ser honesto con esto, ha retrocedido en eso, hay un proceso de homogeneización no precisamente desde los valores de la Revolución, la Revolución en definitiva no apuesta a una homogeneización de carneros, sino lo que apuesta es a un pensamiento crítico, un pensamiento liberador, un pensamiento superador, pero evidentemente aquí ha habido en las últimas décadas una ofensiva contra la Revolución cubana desde el plano cultural, en homogeneizar el consumo cultural del país desde claves que no son precisamente las claves de la Revolución.

Y entonces algunos de los procesos que estamos viendo hoy, o las cosas que han sucedido en las últimas semanas, lo que estamos viendo es cómo en ese terreno han logrado construir o han logrado hacer determinadas acciones que al menos inicialmente han tenido avances, y eso también es algo que hay que reconocer, han tenido avances en eso, y que de lo que se trata desde la Revolución es cómo estructuramos y cómo revitalizamos la contraofensiva, de hecho esta Revolución es demasiado grande como para que se le derrote conversando, y esta Revolución tiene una base cultural tan gigantesca y tan grande, con una proyección tan universal, y que viene desde Martí, pero que no sólo es de Martí, viene desde Martí, Mella, Guiteras, Fidel, por supuesto, el Che, como para que alguien se crea que es tan fácil revocar a la Revolución armando una gritería en una calle de la Habana Vieja, ese es el gran problema que ellos tienen, ellos se sobrestiman demasiado, se sobrestimaron ahora, y ellos subestiman demasiado la fuerza de la Revolución.

El intento de presentar a la Revolución cubana y a la sociedad cubana como una sociedad agotada, que también es uno de los discursos preferidos de este llamado centrismo, como se le quiera decir, realmente son tan amorfos que cuesta trabajo ponerles un nombre, y que presenta el discurso este de la Revolución agotada, está, o sea, llega a una bancarrota, o lo podemos conducir a una bancarrota sencillamente mirando la realidad que está más allá de las redes.

La Revolución cubana en estos momentos ha dado una demostración de su vitalidad extraordinaria, la ha dado durante sesenta años, sencillamente el hecho de que resistir existir tantos años de un bloqueo feroz, y estos últimos años de una administración realmente neofascista, es yo creo que el mentís más importante de ese agotamiento, de ese pretendido agotamiento de la Revolución cubana, pero también el hecho de lo que está sucediendo hoy, ahora, aquí en este país, en términos de renovación y en términos de avance de la Revolución hacia nuevos derroteros preservando ese horizonte de conquista de toda la justicia, es la manera más rotunda de desmentir todos esos discursos que nos disfrazan, repito, y creo que eso es importante recalcarlo una y otra vez, nos están disfrazando en un aparente discurso de avance un retroceso de restauración capitalista, eso es lo que están haciendo.

Bueno, como ideas iniciales esto era lo que quería decir, y le devuelvo la palabra a Iroel.

Iroel Sánchez: Sí, bueno, gracias. Hemos tenido dos intervenciones extensas, analíticas, profundas, útiles, y Rosa, que es aquí mi dictadora, me dice que nos quedan cuatro minutos, pero yo quisiera primero agradecer porque creo que han sido muy complementarias, y se han expuesto dos visiones, con un carácter por un lado testimonial, pero también de una gran profundidad ideológica.

Ahora, cómo se ha convertido, porque ha venido penetrando en Cuba todo este pensamiento liberal burgués, todo el sentido común burgués, cómo se ha utilizado para eso un sistema de medios de comunicación privados financiados desde el exterior, que en el caso de Venezuela está dentro del país, porque la oligarquía está ahí viviendo, una parte se ha ido pero la otra está ahí, creo que es un tema para una próxima conversación; y también en la línea de cómo responder a eso desde el conocimiento, desde la educación crítica, desde el posicionamiento de los puntos de vista rebeldes a la dominación en estos espacios donde hoy se realiza esta confrontación ideológica tan polarizada como es internet.

Me parece brillante el modo en que Ernesto desmontó esta tesis tan manipulada, tan frecuente, cada vez más frecuente de los dos extremos, y a la vez cómo todo eso es utilizado para descalificar cualquier alternativa, por un lado se habla de extremos, pero cualquier cosa que sea alternativa a este pensamiento dominante es descalificada desde un extremo claramente.

Entonces tienen un minuto cada uno para aportar, les pido disculpas por el tiempo, para aportar algo que se nos quede por decir o algo en lo que crean deben insistir. Gustavo, por favor.

Gustavo Borges Revilla: Yo tengo una reflexión ante todos estos casos cuando me preguntan cómo veo las cosas, cómo veo el futuro, digo, mira, yo soy optimista en el corto plazo y pesimista en el largo plazo; yo creo que el reto grande lo tenemos fuera de lo inmediato, porque en lo inmediato yo no tengo dudas de que nosotros podemos saltar los estados de peligro, nosotros en el corto plazo, en el pequeño tiempo, en la coyuntura, nosotros sabemos qué hacer, el problema se nos presenta del mediano plazo en adelante, porque digamos, el problema ante el cual estamos es inédito, es grande, tremendo, o sea, no hay un precedente que podamos nosotros estudiar para intentar prefigurar lo que viene; o sea, lo que está sucediendo en Estados Unidos no es cualquier cosa, no se compara con la caída de ninguna otra potencia ni con la caída de ningún otro imperio, Estados Unidos está autodestruyéndose desde adentro, fíjate que la última revolución o revuelta de color que ha sucedido en el planeta sucedió dentro de los Estados Unidos; si analizamos con detenimiento y con mucha precisión, y fuera incluso de, digamos, de las condicionantes emocionales, nosotros pudiéramos entender que el movimiento Black Lives Matter y todo lo que ha estado sucediendo en medio de la campaña electoral dentro de los Estados Unidos tiene casi todos los componentes que lo hacen parecer o que lo hacen ser un movimiento teledirigido por las grandes potencias y por las grandes corporaciones, que además, contiene todos los elementos simbólicos que pudieran parecernos a todos nosotros legítimos, agradables, incluso reivindicativos, con los que podamos simpatizar, está siendo usado, y ha sido usado como una gran maquinaria de contención contra una opción política radicalmente liberal como es la de Donald Trump, entonces en ese sentido cómo analizamos estos fenómenos en este momento, cuando parece que dentro de los Estados Unidos se ha abierto una posibilidad, una grieta enorme de participación, de entusiasmo, de manifestación, de creación en el ámbito de lo cultural. Si lo vemos desde nuestro marco de entusiasmo y de optimismo, pero si podemos girar un poco la mirada, intentar, insisto, alejarnos del marco emotivo, emocional, perceptual, y verlo desde el marco más analítico, incluso paranoico, podemos ver entonces que ahí también está operando el capital, que ahí también están operando las corporaciones, que ahí también están operando los grandes caballos de la manipulación y la desinformación para dirigir hacia un punto específico a una gran cantidad de gente con buenas intenciones o no, a una gran cantidad de gente entusiasta o no, y a una gran cantidad de gente hacia un objetivo que no es precisamente el de la gente.

¿Mi reflexión final cuál es?, pensemos, sentémonos a pensar con tranquilidad, con serenidad, porque el tiempo no se va a acabar, el tiempo fluye y nosotros fluimos con él, y nosotros somos muchos, no somos Iroel, no somos Ernesto, no somos Rosa, no somos Gustavo, nosotros somos entidades, países enteros, pueblos; los pueblos tienen que sentarse a pensar sobre su realidad y su futuro, cómo pensamos nuestras propias fórmulas más allá de las que nos imponen, cómo pensamos nosotros de nuestros propios códigos, incluso cómo pensamos si es cierto o no que los códigos que habíamos estado sosteniendo se agotaron o no, si tenemos la entereza moral, espiritual, física incluso, de confrontarnos con nuestros propios conceptos y ver si todavía nos sirven o no, si hay que crear conceptos o rescatar otros, si hay que crear nuevas formas, nuevos códigos, nuevas maneras del lenguaje, de la escritura, del pensamiento y del análisis, o si nos siguen sirviendo los que teníamos, son preguntas, no son respuestas, porque las respuestas serían muy odiosas en este momento, por lo tanto yo dejo y prefiero dejar las preguntas para que las podamos analizar juntos y en el transcurso del tiempo.

Iroel Sánchez: Gracias, Gustavo. Y son inquietantes, además. Entonces le doy la palabra a Ernesto.

Ernesto Estévez Rams: Mira, como reflexión breve final, y Gustavo me ayuda en que no me tengo que referir a cosas que él se está refiriendo, yo quisiera decir que en el contexto cubano la llegada de la Revolución cubana al siglo xxi no está ocurriendo ahora, como incluso algunos revolucionarios están diciendo, la llegada de la Revolución cubana al siglo xxi empezó a ocurrir incluso antes que llegara el siglo xxi, y si le queremos poner una fecha, yo diría que llegó con la discusión y la aprobación de la Constitución cubana, en cuyo proceso este país y este pueblo exigió que se pusiera el horizonte de construir una sociedad distinta, de construir una sociedad que superara al capitalismo, como horizonte que justifique los sacrificios actuales.

Gustavo decía que él veía lo inmediato con optimismo pero lo más mediato con pesimismo, yo diría que ese pesimismo lo derrotamos cuando tenemos una visión de futuro, esa visión de futuro que dio el pueblo cubano al aprobar una Constitución exigiendo que esa Constitución dijera hacia dónde íbamos, porque evidentemente cualquier resistencia, y que se base sólo en lo numantino, puede resistir un tiempo largo, pero no es capaz de gestar nuevas sociedades ni gestar nuevos mundos, por eso es importante que nosotros siempre en todos los discursos, en todas las batallas de todo tipo, políticas, ideológicas, culturales, siempre tengamos presente que lo que estamos haciendo es buscando un futuro que rebase un capitalismo que está agotado, porque sencillamente el discurso ideológico del capitalismo está agotado, estaba agotado desde que a alguien se le ocurrió decir que el capitalismo era malo pero todos eran peores, desde entonces, en que ellos no son capaces de proyectar el capitalismo como superador de los dilemas de la civilización humana, el capitalismo está agotado, y está más agotado hoy, y está más agotado después de ese proceso que tú mencionabas, el proceso de Trump, que es el proceso que ha hecho más evidente la decadencia del imperio más colosal que ha tenido el capitalismo, y que sencillamente sabemos que las condiciones no están creadas para que sea sustituido por otro.

Por lo tanto, lo que nosotros tenemos que hacer es resistir y luchar con un horizonte, porque repito, resistir y luchar sobre la base de lo numantino es heroico, pero no es fecundo, lo fecundo es luchar y resistir sobre la base de un horizonte, de que estamos construyendo algo; yo creo que la Revolución cubana es un buen ejemplo de eso, creo que la Revolución bolivariana es un buen ejemplo de eso.

Y lo que nos toca a nosotros para vencer el pesimismo mediato es, como tú decías, pensar, pero pensar en términos de cómo construir un mundo mejor en clave de los humildes, por los humildes y para los humildes, yo creo que eso es lo más importante.

Iroel Sánchez: Se han ido redondeando ideas, pero es algo en lo que hay que seguir debatiendo y hay que seguir analizando, y hay que seguir profundizando, para aprender unos de otros y aprender de nuestros pueblos, que es donde está, yo creo, la enseñanza mayor, en su historia y en su presente.

Abrazos a Gustavo, a Ernesto, que lo tengo aquí al lado, y bueno, los invitamos, regresamos el día 7 de enero a la una de la tarde desde aquí desde la Unión de Periodistas de Cuba.

Un saludo a toda la audiencia y un feliz año, y que sea también de nuevas realizaciones para la Revolución bolivariana y para la Revolución cubana. Saludos a todos.

Redacción Cubaperiodistas
Sitio de la Unión de Periodistas de Cuba

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