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El Cubano Libre apareció en tres etapas, siempre bajo el silbido de las balas

La historia de El Cubano Libre la cuenta Juan Marero en el libro Dos siglos del periodismo en Cuba, donde precisa que, a partir de 1868, unos veinte periódicos se imprimieron en la manigua.

“La prensa revolucionaria cubana surgió a partir de ese año, creada y realizara por los gestores e impulsores de la causa de la independencia y libertad de Cuba.  El cubano Libre, nacido en Bayamo el 18 de octubre, días después del lanzamiento de La Demajagua, ¡es el exponente principal de esa prensa!”.

Días antes del alzamiento del 10 de octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes tomó la decisión de publicar un periódico que fuera el portavoz del programa revolucionario.  Se discutió sobre su nombre, y el poeta y periodista José Joaquín Palma dijo: “¿No vamos a libertar al cubano? El periódico, pues, debe llamarse El Cubano Libre”.

Seguidamente, enfatiza Marrero, cuando  Céspedes entró en Bayamo, alrededor de las diez de la mañana del 18 de octubre, se acababa de repartir la edición del periódico La Regeneración, el cual como vocero de la sociedad colonial, anunciaba que cerca de la ciudad estaban fuerzas rebeldes sublevadas una semana antes, y daba a conocer las órdenes y edictos del gobernante local que, en nombre de España, juraba que iba a defender la plaza.  Años después, Figueredo Socarrás, ayudante de Céspedes, contó:

“La sangre corrió a torrentes por aquellas calles; el combate fue corto, pero cruento… y, entre el estruendo de las armas y el silbido de las balas, en la vetusta imprenta y redacción de La Regeneración se desarrollaba una escena interesante… Allí, afanoso, el laureado y dulce poeta José Joaquín Palma distribuía trabajo a los cajistas que nerviosos y entusiastas recibían las cuartillas y preparaban el material para la prensa, que poco tiempo después, por la tarde, lanzaba impresas las primeras hojas de El Cubano Libre.  Ese primer número, al salir a las calles, fue arrebatado por las muchedumbres, y leído con avidez”.

Este periódico, en su primer número, publicó bajo el título Orden del Día un documento firmado por Céspedes como general del Ejército Libertador, en el cual ofrecía al pueblo de Bayamo velar por su tranquilidad y respetar sus propiedades.  También publicó noticias sobre los primeros hechos de armas y una sección poética donde aparecen las dos primeras estrofas de La Bayamesa (hoy Himno Nacional).  A partir de su segunda semana, y durante casi tres meses, El Cubano Libre salió diario con editoriales y artículos de fondo, noticias de la guerra, disposiciones oficiales, gacetillas y hasta una sección literaria.

Luego del incendio de Bayamo, El Cubano Libre estuvo seis meses sin publicarse.  Su reaparición tuvo lugar el 4 de julio de 1869 en territorio camagüeyano.  En la imprenta La Libertad, a cargo de Clodomiro Betancourt, renace ese vocero de la revolución.  Publica entonces la siguiente nota: “Como un atleta que se retira hacia atrás para dar el salto con mayor impulso, El Cubano Libre desapareció de la escena periodística para reaparecer, hoy, más lleno de vida que nunca…”

En Dos siglos del periodismo en Cuba se destaca que en la nueva etapa El Cubano Libre se identificó como órgano de la República de Cuba y resaltó en sus páginas, de modo prioritario, todo lo relacionado con la Constitución de Guáimaro, primer ensayo cubano de ejercicio de democracia, promulgada el 10 de abril de 1869.

El Cubano Libre dejó de publicarse en 1871, luego de que una patrulla enemiga destruyera sus instalaciones en un caserío de la zona de Florida, en Camagüey.

Céspedes defendió con vehemencia el diario que había fundado en aras de la causa revolucionaria.  Tras su destitución como presidente de la República en Armas, dispuesto por la Cámara de Representantes, el 28 de octubre de 1873, llevó consigo a los lugares de refugio su colección privada de El Cubano Libre.

El primero de noviembre de 1873, Céspedes recibe en Cambute, primer lugar donde se instala en espera de que le autoricen su pasaporte para viajar al exterior, una comunicación de Federico Betancourt, en su condición de canciller de la Secretaría de Gobierno, pidiéndole “solicitar de Usted la colección de El Cubano Libre, que contiene las resoluciones dictadas por la República, por ser de todo punto indispensable para el mejor despacho de los asuntos”.

En igual fecha, Céspedes respondió:

“La colección de El Cubano Libre que de mí se solicita, es de mi propiedad particular. Este periódico se repartió gratis, y yo como otros ciudadanos, fui coleccionando los números que me pertenecían, como un recuerdo de nuestras glorias históricas, y cuando en el gobierno no hubo otro ejemplar, por haberse llevado su colección el ciudadano Francisco Maceo, actual Secretario de Relaciones Exteriores, facilitaba la mía, cuando se necesitaba. Sin embargo, de esto, si el Gobierno lo ordena, la remitiré en seguida.”

El Padre de la Patria estuvo, pues, también dispuesto a acatar una decisión de la Cámara de Representantes con relación a esa colección privada de El Cubano Libre, aunque ese cuerpo le negó su pasaporte para ir al exterior y también le negó dejarle su escolta, advierte Juan Marrero en su libro. Y en otro aparte refiere:

“La primera reaparición del Cubano Libre tuvo lugar con el estallido de la Guerra Necesaria, su primer ejemplar circuló el 3 de agosto de 1895. La idea de editar el periódico fue del General Antonio Maceo, el Titán de Bronce, quien ordenó la captura de una imprenta existente en unos almacenes de Nipe, en Mayarí, primero, y en la llamada Cueva de Cayo Rey (denominada posteriormente Sao Corona), en las estribaciones de la Sierra de Nipe.

“Este periódico mambí se publicó indistintamente hasta 1898, bajo la dirección de Mariano Corona Ferrer. Figuras como Federico Pérez Carbó, José Miró Argenter y el doctor Joaquín Castillo Duany estuvieron entre los redactores. Y, en los mil días que duró El Cubano Libre durante esta etapa publicó cerca de 100 ediciones, incluyendo los suplementos”.

Para el Titán de Bronce El Cubano Libre significó un cuerpo de ejército compuesto por doce columnas, que equivalía para él a un refuerzo de 500 hombres, que se batía diariamente y bien por la causa de Cuba.  En otra ocasión lo caracterizó como una pieza de artillería.

Desde las columnas del periódico se ofreció información veraz sobre las acciones.  Éxitos y reveses del Ejército Libertador fueron publicadas.  Se habló sobre la futura organización del país tomando como base esencial las ideas de José Martí.  Llamar a los indecisos a la lucha, mantener el optimismo y la fe de los combatientes en la manigua, e informar a la emigración, que contribuía con sus recursos financieros a la preparación de expedicionarios y envío de armas, sobre la marcha exitosa de la guerra por la independencia de la patria, igualmente estuvieron entre las políticas informativas desarrolladas en esta etapa del El Cubano Libre.

Mariano Corona Ferrer, para quien El Cubano Libre fue su obra más preciadas, su hijo mimado, a la cual dedicara gran parte de su vida, había nacido en Santiago de Cuba en 1870.  Tenía, pues, solo 25 años de edad cuando Antonio Maceo le encargó la dirección de este periódico, quizás porque era de los pocos combatientes que tenía alguna experiencia periodística, acumulada en el periódico El Triunfo a partir de 1888.

El periódico El Cubano Libre, que salió por vez primera en Bayamo en 1868 tras el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes y que en 1895 resurgió por decisión de Antonio Maceo, entró en su tercera etapa (1957-1958), esta vez  creado por el Che en la Sierra Maestra, durante la lucha guerrillera contra la dictadura batistiana y por la independencia y la liberación nacional.

Un año antes de su fallecimiento, Juan Marrero investigó sobre la fundación de El Cubano Libre por el Che. De esta indagación, tomamos los siguientes datos.

Che había solicitado al expedicionario del yate Granma René Rodríguez, quien se encontraba en el llano cumpliendo tareas encargadas por el mando Rebelde, el envío de una máquina de escribir, un mimeógrafo, stencils, correctores de stencils y miles de hojas de papel. El pedido fue trasladado de La Habana a Bayamo y luego a Dolores, para finalmente llegar a El Hombrito, donde se encontraba el Che herido en una pierna. Al ver el mimeógrafo dijo que era para hacer el periódico que editaban los mambises, El Cubano Libre que renacerá aquí, en la Sierra Maestra.

El primer número se imprimió sin fecha y bajo el nombre del periódico, la leyenda: “De nuevo en la manigua redentora, Órgano del Ejército Revolucionario Sierra Maestra. Nueva Era”. La razón de esta fundación la explica Che en el artículo Un nombre glorioso, donde expresa:

“Cuando nuestra Patria estaba en los albores de su existencia como nación independiente, surgió de la manigua la voz magnífica del periódico mambí. Su título era una profesión de fe en el futuro: El Cubano Libre.

“¿Y qué mejor lema para este momento angustioso de nuestra historia?

“El crimen se ha desatado con una violencia que nunca había conocido nuestro pueblo y nunca como hoy es más integral, más científico y sádico, el asesinato punitivo; pero nunca, donde la época de nuestro hermano mayor, el periódico mambí se había alzado tan vibrante y severa la repulsa del pueblo a sus opresores.

“Con la sangre imperecedera de nuestros mambises conquistó Cuba su independencia, con la sangre entusiasta de su pueblo se apresta ahora a dejar este estado caótico y ser una nación libre, independiente y soberana.

“Por eso cuadra una vez más el nombre elegido y desde la manigua redentora se oye que llama a vencer o morir: El Cubano Libre”.

Tras la edición del primer número, le dice a Fidel en mensaje fechado el 4 de noviembre: “Te mando el periódico y las proclamas que se han impreso. Tengo la esperanza de que su baja calidad te sirva de shoc y colabores con algo que tenga tu firma”.

El editorial del segundo número fue sobre la quema de caña.  Colaboraron Noda, en la Reforma Agraria; Quiala, en la Redacción frente al Crimen; el médico, en la Realidad del Campesino Cubano, Ramiro, en las Ultimas Noticias, y yo, en la explicación del nombre, el editorial y Sin Bala en el Directo”.

En otra parte de su carta a Fidel, Che agrega: “La indicación de los temas los di yo. Se necesita urgentemente todas las noticias de acciones, crímenes ascensos, etc., y comunicación regular para lo que se puede crear un cuerpo especial.

“Manda el artículo contra recibo, te advierto que esto es un diario serio…nuestros amigos están pidiéndolo para distribuirlo en la zona”.

Publicado el segundo número de El Cubano Libre, el 1ro de diciembre de 1957, Che envía otro mensaje a Fidel:

“De las otras cosas es importante que mandes los temas desarrollados de los puntos en que hay que insistir, pues no quiero hacer planteamientos en el periódico sin contar con tu anuencia. Conviene hacer una proclama firmada por vos, para tirarla por miles

“Si haces el escrito me comprometo a tirar 10 000 y cubrir todo Oriente y La Habana, tal vez fuera posible toda la Isla.

“Es importante que me mandes todos los datos de batallas, ascensos, etc.

“Como verás, el periódico resultó bastante mejor que el anterior y se puede levantar el tono un poco más”.

El 14 de enero de 1958 le envía esta nota a Fidel:

“Te mandaré el tercer número de El Cubano Libre dentro de algunos días.

Y el 14 de marzo de ese año, Che escribe al Comandante en Jefe:

“Van los Cubanos Libres. Debes decirme qué editorial pongo en el próximo número que empezaremos a preparar pronto y no olviden la importancia capital de las acciones para el periódico. Además, debes mandar los nombres de los muchachos muertos para escribir a sus familiares.”

El periódico fue trasladado a La Plata, donde se editaron los números 5 y el 6. En su número 5, El Cubano Libre publicó el informe de Fidel, transmitido por Radio Rebelde, sobre el combate de Santo Domingo. Y a solicitud de Fidel, fue incorporado al pequeño grupo de El Cubano Libre el dibujante y caricaturista Santiago Armada (Chago) con vistas a la confección de mapas y planos de acciones del Ejército Rebelde, de lo que se ocupó hasta el 31 de diciembre de 1958. Chago fue el autor de la primera caricatura hecha al Che, la cual se publicó en ese periódico rebelde.

Al triunfo de la Revolución, Che dejó constancia del nacimiento de El Cubano Libre en la revista Verde Olivo.  Así lo expresó:

“A finales de octubre de 1957 nos volvimos a establecer en El Hombrito. Allí sentamos las bases del periódico mambí. Para ello había un viejo mimeógrafo traído del llano en el cual se tiraron los primeros números de El Cubano Libre, cuyos redactores y tipógrafos eran los estudiantes Geonel Rodríguez y Ricardito Medina (…) Salieron tres o cuatro números bajo nuestra dirección, la cual pasó luego a Luis Orlando Rodríguez y, posteriormente, a Carlos Franqui.”

También en su libro Pasajes de la Guerra dejó la memoria de El Cubano Libre y del significado que le concedió al periódico como difusor de la lucha del Ejército Rebelde por la victoria de la Revolución cubana.

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