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Manuel Navarro Luna: poeta y periodista

Manuel Navarro Luna nació el 29 de agosto de 1894 en el pueblo de Jovellanos, Matanzas. Era el hijo del español Zacarías, natural de Zaragoza y capitán del Ejército Español, y de la cubana Martina, nacida en Santi Spíritus, cuyo padre, Francisco, era coronel del Ejército Libertador.

Poco después del estallido de la Guerra Necesaria, 1895, el capitán Zacarías fue asesinado por los españoles en la entonces provincia Las Villas, acusado de traidor por estar a favor de la independencia de Cuba.  Martina se trasladó con sus cuatro hijos a Manzanillo, Oriente.

En esta ciudad crecería Manuel, a donde llegó a los 6 meses de nacido. Fue la madre quien le enseñó a leer y escribir. Luego, matriculó en una escuela pública, que abandonó para contribuir con los gastos del hogar y dedicarse a trabajos como limpiabotas, mozo de limpieza, sereno, procurador público, barbero y buzo en el rescate de buques españoles del siglo XIX que yacían en el fondo de la bahía.

Logró estudiar música y fue fundador de la Banda Infantil de Música de Manzanillo. Como autodidacta adquirió nivel cultural.  Entonces, dio riendas sueltas a sus dos grandes vocaciones: la poesía y el periodismo. En 1915 publicó en Manzanillo los primeros poemas en las revistas Penachos, Orto y Céfiro, y en los periódicos La Montaña, El Debate y La Tribuna, e integró un grupo literario.  Ese mismo año, Manuel, que solamente tenía 21 años, leyó el soneto Socialismo en la conmemoración por el Día Internacional del Trabajo, con el cual evidenció su pensamiento profundamente revolucionario.

En 1919 le publicaron el primer libro, Ritmos Dolientes, y con el dinero recibido por la edición, le compró una casa a la madre, donde ella  instaló la escuelita: Doña Martina. Años después,1922, publicó el segundo volumen de versos con el nombre de Corazón Abierto, inspirado en figuras ilustres como Bonifacio Byrne, Enrique José Varona, Medardo Vitier, Agustín Acosta, José Manuel Poveda, Néstor Carbonell, José María Chacón y Calvo, Luis Felipe Rodríguez y otros.

Ya entonces era un reconocido poeta y de ahí los numerosos libros editados, entre ellos los más destacados: Refugio (1927), Surco (1928), Siluetas Aldeanas (1929), Cartas de la Ciénaga (1932), Pulso y Onda (1936), y La Tierra Herida (1943). Este último fue vuelto a publicar, en 1963, con la adición de varios poemas escritos entre 1943 y 1960, titulados Odas Mambisas y Odas Milicianas. En dos de sus libros utilizó el seudónimo Mongo Paneque.

Navarro Luna fue director de los medios de prensa La Defensa y La Montaña. Además fundó una filial de la  Asociación de Prensa y la Biblioteca Pública José Martí.

Por su pensamiento revolucionario y antimperialista sufrió persecución y encarcelamiento.  Ingresó en 1929 en Defensa Obrera Internacional y desde 1930 militó en el Partido Comunista.  Nunca sintió temor por las represalias recibidas y por eso jamás negó sus convicciones ideológicas, en tanto realizaba una labor política.

Asimismo, formó parte del Comité de Auxilio del Pueblo Español, durante el segundo decenio de 1930.  En 1940,  ocupó un cargo de funcionario en el Departamento Cultural de Manzanillo. Pasó a la vida clandestina alrededor de 1956, cuando el dictador Fulgencio Batista mandó a perseguirlo con saña, pese a ello continuó colaborando activamente con sus colegas revolucionarios. Al triunfo de la Revolución integró las Milicias Nacionales Revolucionarias.

Además de su activa contribución en la defensa y desarrollo de la Revolución, Manuel Navarro Luna siguió publicando en numerosos medios de la prensa radial y escrita, al tiempo que ofrecía conferencias y recitales en los más intrincados  sitios del país.

Sus poemas y trabajos especiales podían leerse en  Letras, Revista de Avance, Social, Renacimiento, Hoy, Bohemia, Verde Olivo, La Gaceta de Cuba y Unión.  Fue, además, colaborador asiduo del periódico Granma, sin dejar de escribir sonetos e  impartir charlas de hondo contenido revolucionario; todo ello realizó  de manera intensa hasta su muerte, cuando en La Habana se detuvo su corazón el 15 de junio de 1966.

De su poema Tienes que escoger tu muerte, es el verso siguiente:

Tienes que escoger tu muerte
como se escoge una flor.
Y verás que hasta el dolor
puede ser la mejor suerte.

Fuente consultada:

Breve biografía de Manuel Navarro Luna. Publicada por su hijo Gustavo Navarro Lauten. Talleres de Publicaciones Tipográficas de la Academia de Ciencias de Cuba. Noviembre de 1967.

Colección Bohemia. 1960-1966.

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