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Betty Beatón Ruiz: De periodismo, ética, desafío en tiempos de pandemia

Ella tiene el criterio acerado, el compromiso en ristre, la actitud en vigilia permanente.  Suma más de 25 años de fértil ejecutoria profesional, incluida la enseñanza, y ha sido delegada a los tres últimos congresos de la Unión de Periodistas de Cuba. Una  hermosa familia la sostiene. Su obra, cercana a la gente, ha sido distinguida en importantes concursos periodísticos del país.

Betty Beatón Ruiz  es corresponsal en Santiago de Cuba del semanario Trabajadores  y periodista de la CMKC, emisora matriz del sistema radial del territorio. Es directora editorial de Concierto Informativo, un programa emblemático, que en tiempos de cobertura intensa como la que exige el enfrentamiento a la COVID-19, se erige en un reto formidable.

Durante una sesión de grabación.

“En cualquier circunstancia siempre es complicado organizar y garantizar el contenido de un programa de participación ciudadana, mucho más si es de radio, porque tantas veces se da prioridad a la televisión.  Cuando te corresponde gestionar la presencia de directivos y funcionarios que han de dar respuestas ante alguna situación, hay que recorrer muchos caminos…  para  que cumplan con lo que les corresponde como obligación.

“Cada jornada es un desafío. El programa se organiza con luz larga, pero también tiene dinámicas muy fuertes y eventos de último minuto que hay que afrontar. Ahí sigue estando la esencia: en la inmediatez de la noticia y en la búsqueda de respuestas a las inquietudes de la población, con apego a nuestro perfil de participación ciudadana”.

  —Los  periodistas se encuentran también en la primera fila del combate contra el nuevo coronavirus, porque la información es un imperativo, una necesidad. Sabemos que tienes en el orden personal vivencias que seguramente te marcarán para siempre. Por favor, acercanos a algunas de ellas…

—Sí, varias, en particular en el contacto cercano con quienes trabajan en el combate a la pandemia. Pero hay una singular, que me dejó huellas humanas extraordinarias y un susto, un sobresalto que creo no olvidaré jamás: mi visita al Laboratorio de Biología Molecular y Virología de Santiago de Cuba, donde se procesan las muestras en busca del SARS COV2 de todo el oriente cubano.

“Fue un pedido del periódico Trabajadores,  y cuando lo supe, no reparé tanto en el peligro que implicaba, en los riesgos que corría… como en su justo momento, cuando me vi allí adentro, frente a los microbiólogos que extraían del aplicador que se usa para tomar la muestra, un fragmento para el PSR en tiempo real.

“En el orden profesional fue una experiencia gratificante conocer a médicos, especialistas de laboratorio, informáticos… que día a día desafían la muerte para cumplir bien su trabajo, incluso sin tener a veces las mejores condiciones.

“Después de hacer el trabajo, te confieso que me la pasé muy pendiente de cualquier síntoma que eventualmente pudiera aparecer. Me puse un poco hipocondríaca. Fueron días de no besar a mis hijos, algo que me costó un mundo, y de extremar  las medidas de higiene en la casa. Me volví obsesiva y… hasta que no pasaron catorce días, no estuve tranquila”.

  —Aunque nuestro país se ha enfrentado a momentos muy difíciles, vivimos una situación inédita, y el respeto de un periodista por su profesión, los públicos, las fuentes institucionales  y personales, emerge como un factor inexcusable ¿Qué papel le corresponde a la ética, en el desempeño de esta misión de informar? ¿Dónde hallar su protagonismo?

—Lo ético cobra matices distintivos en medio de la pandemia. No vale ahora el llamado ‛palo periodístico’, si lleva detrás las cifras de muertos, de infectados. Decirlo primero no puede ser el móvil que nos impulse. Ha de serlo, creo yo, contar la historia de los que se empeñan en que no existan muertos y que baje el número de infectados.

—¿Qué protagonismo tenemos que buscar los periodistas? A mí me parece que ninguno: aquí son otros los protagonistas, como siempre ha sido. Nosotros tomamos sus historias y las hacemos públicas. Lo demás es superficialidad. Nuestra responsabilidad es decir, hacerlo bien y con apego a la verdad”.

—Una experiencia periodística importante como la tuya, te ha permitido seguramente aquilatar el peso que corresponde a los medios de comunicación de provincias y municipios a la hora de devolver a la gente,  sus voces, realidades,  paisajes, intereses… Sin embargo, ¿crees que sus profesionales son aquilatados en la misma medida de todo lo que aportan en ese intento por atrapar la retadora novela del día a día? 

—En la vida nada es malo-malo, ni bueno-bueno, todo tiene matices y la pandemia también los tiene. En lo malo de su crueldad como enfermedad, va dejando lecciones: una de ellas es que no hay periodistas municipales, provinciales o nacionales, hay periodistas y ya. Y, en consecuencia, deberíamos todos tener salarios iguales, porque tenemos iguales roles.

—Basta escuchar las emisiones de Todos por Cuba, a las 7.00 de la mañana, cuando se encadenan todas las emisoras del país, o la emisión de la tarde, a las 4.00 p.m., para percatarse de lo que te digo. Ojalá entonces, cuando todo esto pase, alguien con poder para ordenar las cosas, y cambiar todo lo que deba ser cambiado, ponga las cosas en su justo medio”.

(El trabajo periodístico citado en el Laboratorio de Biología Molecular y Virología de Santiago de Cuba, fue publicado en el periódico Trabajadores el día  4 de abril del 2020, bajo el nombre “Rostros cubiertos, corazones al desnudo”).

Reinaldo Cedeño
Reinaldo Cedeño
Periodista, poeta y promotor cultural. Ha ganado en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo Cultural. Premio Latinoamericano de Crónicas (Portal Nodal Cultura, 2016). Creador del Concurso Caridad Pineda in Memoriam de Promoción de la Lectura. Entre sus libros: El hueso en el papel (Editorial Oriente, 2011), A capa y espada, la aventura de la pantalla (Fundación Caguayo-Editorial Oriente, 2011), Poemas del lente (Hermanos Loynaz, 2013) y La noche más larga. Memorias del huracán Sandy (compilación, Ediciones Santiago, 2014 y 2015). Actualmente es redactor-reportero de la emisora Radio Siboney, miembro del Consejo Nacional de la UNEAC y vicepresidente del Comité Provincial en Santiago de Cuba. (Santiago de Cuba, 1968)

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