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Presentan en Feria de La Habana segunda edición de libro sobre Alí Rodríguez Araque

Este viernes, en la sala Alejo Carpentier de la Cabaña donde transcurre la Feria del Libro de La Habana, se presentó la segunda edición de Antes de que se me olvide: Conversaciones con Alí Rodríguez (Editora Política), de Rosa Miriam Elizalde, vicepresidenta primera de la Unión de Periodistas de Cuba.

Cubaperiodistas comparte con sus lectores el prólogo de esta nueva edición:

La segunda edición de Antes de que se me olvide incluye un pliego adicional que he nombrado “Epílogo”. Sé que es el final de este diálogo, pero no del pensamiento de Alí Rodríguez Araque, por el que habrá que pasar cada vez que se intente interpretar los acontecimientos en la Venezuela de los últimos 60 años.

La primera edición del libro es de 2014, el año en el que Alí regresa como Embajador de su país en Cuba. Cuando lo presentamos juntos en La Habana y en Caracas ya él no era mi entrevistado, sino mi amigo, y muchas veces lo visité en la casa o en la sede de la Embajada de la 5ta Avenida, de Miramar, para alguna entrevista coyuntural que publicó Cubadebate -el portal digital donde trabajé hasta 2017- o, simplemente, para conversar sobre nuestras vidas, debatir mi tesis de doctorado o tomarnos un café en familia.

Coincidíamos en que Antes de que se me olvide necesitaba de una reactualización. Cada día había noticia sobre la escalada de agresiones de Estados Unidos contra Venezuela o de los sainetes opositores, que él seguía con dedicación puntillosa. Una vez me llamó porque visitaría La Habana Elegido Sibada, el Comandante Magoya, que había sido su jefe en la guerrilla. Me pidió que entrevistara a Magoya, porque estaba muy enfermo y temía que con él se fueran pasajes de la vida guerrillera en las montañas de Falcón. Grabé varias horas de conversaciones llenas de drama, humor y venezolanismos intrincados, y nos prometimos los tres, con la complicidad de Milagros -esposa de Sibada-, editarlo juntos para divertirnos con los recuerdos. Pocos días después, en febrero de 2016, volví a escuchar la voz de Alí a través del teléfono: “Se nos fue como rayo”.

En los últimos tiempos no hablábamos de otra cosa que de los días de la guerrilla. Repasábamos los cuentos de la clandestinidad y de la guerra, con Magoya, El Cabito, el Catire Larralde y otros protagonistas. Si no fuera por la devoción que le tenía Alí a la verdad, aquellos guerrilleros habrían parecido personajes inventados por un loco. “La realidad siempre es más delirante que cualquier novela”, decía.

A veces pienso que la del Comandante Fausto -nombre que inició la leyenda del Alí guerrillero- fue la etapa más plena de alguien que estuvo, no en los márgenes, sino en los hechos y fechas que quedan en la memoria de los pueblos. No hay otro venezolano que haya vivido tan intensamente y por tanto tiempo la Historia en mayúsculas de su país y que lo llevara con tanta humildad, decencia y aplomo. Quizás porque se había visto tantas veces frente a la muerte y no le temía. “Ya la conozco. De alguna forma ya la conozco”, y me contó de la obsesión del dramaturgo Samuel Beckett con la “extraña obligación de seguir adelante”, que era también la suya.

No están todos los diálogos con Alí que grabé en ese paréntesis del 2014 hasta el 2019. Algunos textos son demasiado coyunturales y otros no tuve tiempo de revisarlos con él, por lo que no los incluyo. Sí añadí un fragmento de una larga entrevista que le hice en Caracas junto al periodista cubano Jorge Legañoa y que se incluirá íntegra en otro libro en preparación, dedicado al Presidente Nicolás Maduro.

Para animarme a escribir esta nota a la segunda edición, volví a escuchar “Bella Ciao”, el himno de la resistencia antifascista de los partisanos italianos, que cantamos juntos con el Malecón de testigo, en abril de 2012, felices porque creíamos haber puesto el punto final a Antes de que se me olvide.  En realidad, el capítulo se cierra siete años después, en vísperas del primer aniversario de su muerte, ocurrida en La Habana el 19 de noviembre de 2019.

Ciao y hasta siempre, queridísimo Fausto.

Rosa Miriam Elizalde,

La Habana, 21 de agosto de 2019

De izquierda a derecha los diplomáticos venezolanos María Urbaneja y Julio Chirino (El Cabito); Rosa Miriam Elizalde y Noel González, director general de la Empresa de Artes Gráficas “Federico Engels”, a cargo de la edición y tirada del libro. Foto: Cubaperiodistas

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