PERIODISMO PATRIMONIAL E HISTÓRICO

Mariblanca Sabas Alomá, excelsa figura del periodismo

Mariblanca Sabas Alomá, destacada periodista cubana del siglo XX

No es posible borrar de la memoria del periodismo en particular a la intelectual Mariblanca Sabas Alomá, quien entre 1948 y 1952 fue la primera mujer en obtener el cargo de ministra (Ministro sin Cartera, como era la definición).  Su obra en el periodismo fue notable y muy enriquecida por su visión de patriota, revolucionaria, antimperialista y feminista.

Nació en Santiago de Cuba el 10 de febrero de 1901, pese a la versión que fue en Guantánamo. La conocí ya octogenaria, cuando iba  de lunes a viernes a almorzar a la Editorial de la Mujer, vestida de negro con los cabellos cubiertos por una boina de igual color llena de incrustaciones de sellos distintivos de significación patriótica, así como la banderita cubana y las efigies de Martí y Che.

En 1930 publicó su libro Feminismo en el cual aparecen artículos periodísticos que en específico abordan los temas de la discriminación contra la mujer y  sociales. Su crédito periodístico se aprecia de manera muy rica  en periódicos y revistas  del siglo XX: El Cubano Libre, Diario de Cuba, Pueblo, Excélsior, El País, El Mundo, Diario de la Marina, El Heraldo, El Camagüeyano, El Sol, Avance, Prensa Libre, Información, Social, Orto, Grafos, Carteles,  Bohemia, Romances, Verde Olivo, Mujeres y otras publicaciones.

Realizó comentarios sobre cuestiones sociales en la radio de la CMQ y dirigió programas de televisión  alrededor de 1954. Fue admirada y respetada por los más importantes intelectuales de la época, entre ellos: Fernando Ortiz, Enrique José Varona , Juan Marinello y Nicolás Guillén.

En su hogar en Neptuno entre Oquendo y Soledad, en 1938, se fundó una Unión de Escritores y Artistas de Cuba, presidida por Juan Marinello y Mariblanca fue la tesorera de la pionera organización de la UNEAC.

Desde 1919 hasta su fallecimiento en 1983, Mariblanca residió en La Habana y es, precisamente, en la capital donde ella desarrollará durante 64 años una intensa labor profesional como socióloga, poetisa, escritora y periodista. Su pluma no sólo estuvo al servicio de la defensa de la mujer, sino también del obrero, el campesino, y de los niños pobres.

Es recordada su activa participación en el Primer Congreso Nacional de Mujeres, 1923, y fue fundado y miembro del Movimiento de Veteranos y Patriotas, liderado por Rubén Martínez Villena.

Ella suscribió el Manifiesto del Grupo Antiimperialista e integró  la Liga Antiimperialista y la Liga Anticlerical.  Fundó y colaboró con Julio Antonio Mella en la Universidad Popular José Martí. Nunca ocultó su admiración por la Revolución Rusa, y sobre este acontecimiento histórico escribió un trabajo titulado La libertad de amar en la Rusia soviética.

Su pensamiento antiimperialista se halla en sus escritos de muchos órganos de prensa  como cuando escribió con simpatía sobre la figura de Sandino. Y, fue delegada a la Asamblea para la Constitución de 1940. Más tarde alertó que los males  que padecía el país no tendrían solución dentro de aquel sistema corrupto y servil.

Opuesta al golpe militar de Batista, le cerraron las puertas todos los medios de prensa donde había colaborado. La policía del régimen la arrestó en varias ocasiones, en tanto era tildada de voz peligrosa.

A la falta de respeto de Carrie Chapman Cate, representante del movimiento feminista de Estados Unidos, quien había publicado que la mujer hispanoamericana era una amenaza para las amigables y pacíficas relaciones entre  los Estados Unidos y América de Sur, con fina ironía Mariblanca le ripostó:

“Si amigable y pacífica relación significa la ocupación de Nicaragua, Canal de Panamá, caucheras brasileñas, azúcar, petróleo mejicano, minas de oro de Perú, salitreras de Chile, et., etc., si amigables y pacíficas relaciones quiere decir que veinte repúblicas americanas se independizaron  del tutelaje despótico de la nación descubridora para caer en la sumisión humillante de las fuerzas del imperialismo yanqui…entonces, señora Chapman Cate, las mujeres de toda la América indígeno-hispánica trataremos por todos los medios posibles de destruir esa relación.”

Considero que la vida y obra de Mariblanca Sabas Alomá vale una profunda investigación porque merece honor y ser rescatada para la memoria de las futuras generaciones, al inscribirse su letra en lo más brillante del pensamiento de una cubana del siglo XX.

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