fbpx
INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y PERIODISMO OTRAS NOTICIAS

Periódico local de Florida publicó una columna de opinión falsa creada con IA

Por Miriam Waldvogel | The Washington Post

«Los estadounidenses seguirán pagando las consecuencias mucho después de que terminen los combates», advertía el mes pasado un artículo de opinión sobre la guerra con Irán publicado en el Port St. Joe Star, un pequeño semanario de Florida.

El artículo aparecía firmado por Ervin Hoskins, nombre que también figuraba en textos críticos con la guerra publicados en medios de mayor alcance, como Daily Kos y Middle East Monitor, que en conjunto acumulan más de tres millones de seguidores en Facebook.

Sin embargo, OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, afirmó el jueves que los supuestos trabajos de Hoskins habían sido generados mediante su chatbot por usuarios ubicados en Irán, como parte de una «campaña de influencia». Según la compañía, la operación consiguió colocar alrededor de 100 artículos falsos en al menos 20 medios de comunicación.

Artículos generados con IA y publicados bajo identidades falsas

La fotografía del supuesto autor que acompañaba la columna de Hoskins publicada en el Star también había sido generada mediante herramientas de inteligencia artificial de OpenAI, de acuerdo con el sistema de verificación de imágenes de la empresa.

A medida que las herramientas de inteligencia artificial se han vuelto más potentes, algunos medios de comunicación se han visto obligados a retirar contenidos generados con IA que habían publicado bajo firmas falsas, sin que sus editores lo detectaran inicialmente. El año pasado, Business Insider y Wired eliminaron una serie de artículos atribuidos a Margaux Blanchard que aparentemente habían sido creados mediante inteligencia artificial.

Pero mientras seguía sin estar claro quién o qué se encontraba detrás de los textos firmados por Blanchard y otras identidades aparentemente ficticias, OpenAI afirmó en un informe publicado el jueves sobre el uso de ChatGPT en campañas de influencia política que Hoskins formaba parte de una operación centrada en difundir contenidos sobre las acciones militares de Estados Unidos en Irán.

Muchos de esos artículos destacaban las consecuencias negativas de la guerra para los estadounidenses.

OpenAI señaló que Hoskins era una de las siete firmas utilizadas en la serie de artículos generados con inteligencia artificial. Los textos fueron creados por usuarios que enviaban instrucciones al chatbot en persa. Según la empresa, la operación parecía estar dirigida por una entidad comercial que desarrollaba una «campaña de influencia por encargo».

Cómo una columna falsa llegó a un periódico de Florida

David Adlerstein, editor del Port St. Joe Star, explicó en un correo electrónico que la columna de Hoskins le había llamado la atención después de recibirla a través de PeaceVoice, un pequeño centro de estudios de orientación liberal con sede en Oregón que llevaba «años» enviando contenidos al periódico.

El condado de Gulf, donde se encuentra Port St. Joe, tiene una población aproximada de 15.000 habitantes.

«Como estamos en una zona de Florida donde predomina claramente el voto republicano, normalmente no publico columnas de PeaceVoice, pero esta me pareció estimulante para la reflexión y no constituía un ataque estridente contra el señor Trump, algo que resultaría problemático para buena parte de nuestros lectores», explicó Adlerstein.

Debido a su relación previa con PeaceVoice, añadió, no consideró necesario verificar el origen de la columna ni la identidad de su autor.

Tom Hastings, director fundador de PeaceVoice, declaró que la organización reforzó su política, que ya prohibía el uso de inteligencia artificial, después de que OpenAI se pusiera en contacto con él.

OpenAI afirmó que había bloqueado las cuentas relacionadas con la campaña y recordó que impide el acceso a ChatGPT desde Irán.

«La actividad general parecía compatible con la de un operador comercial que ejecutaba una campaña de influencia por encargo, pero no hemos podido identificar al actor concreto involucrado», señaló la compañía en su informe. «Hemos compartido información sobre este caso con las autoridades pertinentes».

Los medios afectados retiran los contenidos

Middle East Monitor y Daily Kos afirmaron que habían retirado los artículos publicados bajo las firmas falsas y que estaban revisando sus procedimientos para evitar nuevos incidentes.

Los artículos de Hoskins en Daily Kos aparecieron en una plataforma comunitaria cuyos contenidos no están sujetos a revisión por parte del personal del medio antes de su publicación.

Markos Moulitsas, fundador del sitio, declaró en un correo electrónico que una campaña de este tipo resulta «increíblemente corrosiva» para la plataforma.

«Ya tenemos dificultades porque algunos miembros de nuestra comunidad acusan a otros de ser bots o cuentas falsas simplemente porque discrepan de ellos. Una operación como esta echa gasolina al fuego», afirmó. «Lo que está en juego es la propia confianza de nuestra comunidad».

Una operación centrada en las consecuencias de la guerra

Los artículos escritos por autores que OpenAI vinculó con la campaña desarrollada desde Irán abordaban diversos asuntos de Oriente Medio, aunque con frecuencia criticaban las consecuencias de la guerra contra Irán para los estadounidenses.

Muchos de los medios que publicaron esos contenidos estaban especializados en política y asuntos internacionales.

Después de generar los artículos en inglés, los usuarios de ChatGPT ubicados en Irán pedían al chatbot que adaptara los borradores a los requisitos de publicación de cada medio y que redactara un correo electrónico de presentación para enviarlo a sus editores.

Los supuestos autores eran presentados como periodistas independientes, analistas políticos y defensores de la paz.

Middle East Monitor, medio que se presenta como partidario de la causa palestina, había publicado al menos 21 artículos bajo firmas que OpenAI identificó como falsas, entre ellas las de Hoskins, Michael Harrison, Jenny Williams y Alice Johnson.

Algunas de esas identidades, incluida la de Hoskins, también aparecían en cuentas de redes sociales y, en un caso, en un perfil de la plataforma de blogs Medium, con el mismo nombre y fotografía utilizados en los artículos publicados.

Una cuenta de correo electrónico aparentemente utilizada para enviar el artículo de Hoskins a PeaceVoice y una cuenta de LinkedIn a su nombre, con una fotografía que acompañaba algunas de sus publicaciones, no respondieron a una solicitud de comentarios.

Al menos otra supuesta autora, Ericka Feusier, utilizaba una fotografía de perfil generada mediante inteligencia artificial, según la herramienta de OpenAI que permite verificar si las imágenes fueron creadas con tecnología de la empresa.

OpenAI también identifica una operación vinculada con Rusia

El informe de OpenAI sobre las campañas de influencia desarrolladas mediante su tecnología también describió un grupo de cuentas de ChatGPT ubicadas en Rusia que fueron bloqueadas después de utilizarse para gestionar lo que parecía ser un centro de estudios ficticio en América Latina.

OpenAI afirmó que existían indicios de que el proyecto podría haber incorporado a personas reales para trabajar en la organización.

La empresa de inteligencia artificial señaló que publicó su investigación para informar a los organismos reguladores, otras compañías y al público sobre «cómo observamos que los actores maliciosos intentan aprovechar la IA y para poner de relieve las vulnerabilidades que tratan de explotar».

El impacto sobre los lectores y la confianza en los medios

Los medios afectados por la campaña tienen niveles de audiencia muy diferentes. Pero, aunque aparentemente publicaron artículos generados con inteligencia artificial bajo firmas falsas, esos contenidos fueron leídos por personas reales.

La columna de Hoskins en el Star provocó incluso una carta al director, algo poco habitual cuando se trata de un artículo de opinión sobre un asunto de política nacional, según Adlerstein.

El editor añadió que ahora estudia introducir una política explícita sobre el uso de inteligencia artificial.

Hastings, de PeaceVoice, aseguró que el artículo le había parecido auténtico cuando lo leyó.

«No encontré nada especialmente favorable a Irán en su trabajo, algo que jamás publicaría, sino simplemente una crítica legítima a la guerra que Trump decidió emprender. Si el señor Hoskins me envía otro artículo, sencillamente le exigiré que nos reunamos por Zoom para hablar», escribió en un correo electrónico.

«Al menos por ahora, es lo mejor que puedo hacer».


Fuente: The Washington Post. Artículo original de Miriam Waldvogel, publicado el 9 de octubre de 2026. Traducción al español.

Foto del avatar
Redacción Cubaperiodistas
Medio de Comunicación de la Unión de Periodistas de Cuba

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Share via
Copy link
Powered by Social Snap