La necesidad de monitorear y verificar la información que circula en redes sociales durante emergencias fue destacada este lunes 27 de abril en la Oficina Regional de la Unesco por periodistas del medio digital dominicano El Mitin, como parte del seguimiento a los talleres de preparación acerca de los medios de comunicación ante situaciones de desastres.
Paola Esther Tejeda Feliz, periodista y publicista, directora de El Mitin, definió el fact-checking —o verificación de hechos— como el proceso de comprobar la autenticidad de contenidos ya difundidos en redes, contrastándolos con fuentes oficiales y herramientas digitales.
La periodista explicó que esta disciplina, aplicada en tiempos de crisis, adquiere urgencia vital: un audio falso por mensajería, una imagen fuera de contexto o un rumor sin confirmar pueden desviar procesos de rescate, generar pánico e incluso costar vidas.
Durante el intercambio, se abordaron las formas más comunes de desinformación en estado de emergencia, entre ellas los contenidos fuera de contexto temporal, las alertas malinterpretadas, las teorías conspirativas, los comunicados oficiales falsificados, la manipulación multimedia y los falsos expertos.
“A menudo, las cuentas que difunden información maliciosa tienen patrones que son distintivos: repetición de temas, culpabilización a los mismos grupos de todos los males de una sociedad y exageración. El fact-checking nos ayuda a disminuir el pánico provocado por estos métodos”, afirmó Tejeda Feliz.

Por su parte, Ricardo Encarnación, ingeniero informático especialista en analítica de redes sociales y escucha social, sostuvo que “vivimos en la era de la infodemia: una sobreabundancia de información, verdadera y falsa, que circula simultáneamente. La desinformación no es un fenómeno nuevo, pero su velocidad de propagación sí lo es. Un rumor puede volverse viral en minutos y tardar semanas en ser desmentido”.
Encarnación explicó la importancia del social listening —escucha social— como proceso de monitoreo y análisis de conversaciones digitales para entender qué dice la gente sobre un tema, persona o evento. “No es espionaje, es periodismo con los oídos bien abiertos”, puntualizó.
El especialista abordó cómo desarrollar criterios sólidos para verificar fuentes, detectar bots y reconocer narrativas manipuladas antes de publicar, además de aplicar herramientas low-data y técnicas de búsqueda avanzada adaptadas a contextos de baja conectividad.
“Organizamos este taller en alianza con el Instituto de Información y Comunicación Social para fortalecer las capacidades de identificar, verificar y contrarrestar la información falsa durante desastres, utilizando metodologías y herramientas digitales”, afirmó Elena Nápoles Rodríguez, oficial a cargo del Programa de Comunicación e Información de la Oficina Regional de la Unesco en Cuba.
“Queremos que cuando lleguemos a nuestros medios y nos enfrentemos a estas situaciones podamos, a partir de lo aprendido hoy, darle continuidad al tema, preparar a las personas y que nuestras coberturas cada vez sean mejores”, concluyó Belkis Pérez Cruz, vicepresidenta del Instituto de Información y Comunicación Social.
Imagen de portada: El fact-checking, aplicado en tiempos de crisis, adquiere urgencia vital, comentó Tejeda Feliz. Foto: Sofía González Angulo.

