Al ritmo vertiginoso de la vida

Muchos extranjerismos permanecen como tales en el lenguaje común, a pesar de que han sido castellanizados, lo que implica algunos cambios en su escritura para adaptarlos a nuestra lengua.

De ese modo tenemos que en español se escribe impás o impase, adecuaciones del galicismo impasse, en el sentido de “compás de espera” y también como “callejón sin salida”; dosier, del francés dossier, “informe, expediente”; dron, del inglés drone, “vehículo aéreo no tripulado”, “aeronave que vuela sin tripulación humana a bordo”; selfi, del inglés selfie, “foto tomada por la propia persona con un teléfono celular” y tableta, de table, “dispositivo electrónico portátil con pantalla táctil y múltiples prestaciones”.

Si insistimos en usarlos en su lengua original, deben escribirse en cursivas; pero ¿por qué emplearlos en otra lengua, si ya la nuestra les ha dado entrada? Sin embargo, existe un programa televisivo que se llama Dossier, de la misma forma que este medio divulgativo continúa poniéndole tilde a guion, a pesar de que hace muchos años se definió que es un monosílabo y no la lleva. En materia de escritura, la desactualización nos lleva a cometer y divulgar —que es mucho peor— errores ortográficos.

De igual modo, hasta las personas más cultas se refieren a su table (fonéticamente táyb´l). Doble disparate, porque, además de que lo utilizan en inglés, lo pronuncian en español.

Debe tenerse en cuenta que cuando determinados extranjerismos se castellanizan asumen las reglas ortográficas del español. Es el caso de córner —“saque o tiro de esquina”—, clúster —“conglomerado de empresas de actividad común y generalmente ubicadas en la misma zona”—, blíster —“envase que consiste en un soporte de cartón o cartulina sobre el que va pegada una lámina de plástico transparente con cavidades en las que se alojan los distintos artículos”, gánster —de gangster, obsérvese que ha perdido la g—, míster y otras. Todos llevan tilde por ser palabras llanas, terminadas en consonante que no es n o s.

Al ritmo vertiginoso de la vida contemporánea responde la lengua: ella cambia al compás de los tiempos: Si no nos actualizamos, nos quedamos lastimosamente atrás.

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