A Blanquito no hay quien le quite lo dibujado

Dejando constancia de su visita al dedeté, lo observan de izquierda derecha: Pepe Alejandro, Laz, Blanco hijo, JAPE y Adán
Dejando constancia de su visita al dedeté, lo observan de izquierda derecha: Pepe Alejandro, Laz, Blanco hijo, JAPE y Adán

Una visita inesperada cuando es agradable se agradece mucho. Eso nos ocurrió la tarde noche lluviosa del pasado viernes cuando desde la recepción de Juventud Rebelde , nos llaman a nuestra extensión telefónica para comentarnos que “Blanquito nos andaba buscando”. Como el Blanquito más activo es el que se conoce como “el hijo de Blanquito” nos sorprendió y alegró ver asomarse al anciano más activo en las redes sociales de toda Cuba.

Llegaba al dedeté, así de sorpresa, Francisco Pascacio Blanco Ávila (Blanquito: La Habana 1930). Su hijo, Francisco Blanco Hernández (Blanco), desde hace algún tiempo trabaja en Tribuna de La Habana y le ha aportado al periódico de la capital una gráfica que se agradece y necesitaba.

Entre bromas y hasta faltas de respeto que Blanquito comparte con aceptación de colegas, pues imagino que sabe que dentro de tantas bromas hay una carga inmensa de cariño y respeto, pasamos una jornada de estudio muy agradable. Pepe Alejandro, profundo, pero también bromista, que se había sumado al equipo formado por Jape, Laz y un servidor, supo aprovechar la ocasión para motivar al artista a que revelara parte de la historia de la prensa y la gráfica que muy bien ha sabido conservar y compartir a través de su blog Ay Vecino!

El amigo es todo historia y con una humildad inmensa nos confiesa que ya apenas dibuja y no actualiza su blog porque su PC está rota y la chequera no le alcanza para arreglar su máquina.

Su average es el siguiente: Publicó su primer dibujo en la revista Fotos en 1948. Caricaturista editorial del periódico El Mundo desde 1960, y dibujante de la agencia de noticias Prensa Latina en 1959, es también fundador del semanario Palante y Palante, que dirigió entre 1970 y 1985. Autor de las historietas humorísticas didácticas Matilda y sus amigos, Pol Brix contra el ladrón invisible, Los siete samuráis del 70 y Trucutuerca y Trescabitos. Fundador y editor de las revistas de historietas Cómicos, Pablo y Mi Barrio; entre sus más recientes títulos están los libros Pequeño mataburros humorístico ilustrado, El Caballero de París: La leyenda que camina, Bolívar en Martí y 5 años, 5 meses y 5 días, estos dos últimos a cuatro manos con su hijo. Ha sido reconocido con premios y distinciones nacionales e internacionales en dibujo humorístico e historieta. Es miembro fundador de la Unión de Periodistas de Cuba, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales y posee, entre otros galardones, la Distinción por la Cultura Nacional.

Yo le recuerdo bien por sus historietas El ladrón de Azúcar y Matilda, que como dibujo animado llegaron por mucho tiempo a las pantallas de nuestros televisores en blanco y negro. Es de destacar su preocupación por dejar testimonios y esclarecer parte de la historia del humorismo y la historieta cubana a través de su blog, al que accedía con mucha dificultad para poder actualizarlo.

Una de las tantas confesiones de esta tarde estuvo relacionada con el motivo que le inspiró la historieta ¡Ay, vecino!, que lo ha inmortalizado. Y es que observaba desde su apartamento cómo frecuentemente sus vecinos discutían porque, al colindar sus balcones, el cartero lanzaba el periódico casi siempre al balcón equivocado.

El abuelo está nominado al Premio Nacional de Humor 2016 y aunque no se lleve el premio, “no hay quien le quite lo dibujado”.

 

Por Adán Iglesias, tomado de su blog La manzana de Adán, en www.cubahora.cu

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