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EFEMÉRIDES

¿Qué periodismo queremos? la obra brújula de la prensa cubana

Ese libro fue concebido por el brillante intelectual y periodista Julio García Luis

He vuelto a releer este extraordinario libro que mantiene actualidad, y he vuelto a admirar y agradecer a Julio García Luis la brújula que legó al gremio periodístico, señalando las herramientas para el mejor ejercicio profesional, capaz de crecer en bienaventuranza, centrado en ofrecer información relevante, útil, oportuna, con credibilidad al suponer el máximo de objetividad, alejado del nocivo aburrimiento, el burocratismo y el secretismo.

Basado en la propia experiencia, llama a contribuir a la interpretación de los principales acontecimiento nacionales e internacionales desde la óptica que requiere orientación, esclarecimiento y, en no menos asuntos, la investigación.

Estoy convencida que, en el contenido de este libro, muchos colegas reconocerán el llamado a contribuir al sueño de encarnar el periodismo convocado por Julio García Luis en disímiles oportunidades, incluso y de manera muy efectiva cuando fue decano de la Facultad de Comunicación de La Habana y docente de varias generaciones. Además, se le deben textos para la enseñanza de la profesión, divulgados en Revolución, Socialismo, Periodismo, obra también póstuma que cuenta con dos ediciones.

A juicio del autor: “El periodismo no es un circo para exhibirse, ni un tribunal para juzgar, ni un solar, ni un puesto para ineptos o vacilantes, sino un instrumento de información, una herramienta para pensar, para crear, para ayudar al ser humano en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta”.

Fue Rosa María Elizalde la encargada meticulosa y responsable de la selección para este libro de numerosas notas, papelería y documentos en general, que se hallaban bajo la salvaguarda familiar de Julio.  Seis años después de su fallecimiento, la obra con 288 páginas vio la luz editorial en la Pablo de la Torriente Brau, de la Unión de Periodistas de Cuba.

A propósito de lo cual, Rosa Miriam escribió en el prólogo:  “La mayoría de estos textos jamás llegaron a formar parte definitiva en letra impresa, pero en conjunto revelan un ciclo de escritura sobre el modelo de prensa en Cuba  que comienza en la década de los 80 del siglo pasado y concluye días antes de su muerte, en enero de 2012, y que revelan la evolución conceptual y vital del teórico más relevante del periodismo cubano en la etapa revolucionaria.”

La tónica triunfalista irreflexiva se resiste a abandonar el campo, es el título del tema iniciador de la amplia y escrupulosa selección, donde Julio precisa que todavía no siempre logramos hacer un buen periodismo y argumenta: “A veces se hacen trabajos con una información amplia, con aspiraciones de profundidad, con seriedad, pero no logra ser desde el punto de vista profesional buen periodismo, periodismo de calidad, periodismo atrayente, periodismo cautivante.  No siempre somos lo sintético que debiéramos ser.  Nos falta variedad.  Todavía adolecemos de un periodismo burocrático, conmemorativo, dominado por los actos, por las actividades, por las efemérides, y no por el valor intrínseco de las noticias y los temas”.

Al referirse a lo que llamó la tónica triunfalista irreflexiva, llamó la atención sobre cómo en los últimos meses ha ido cobrando auge nuevamente, ha ido retoñando cierta tónica triunfalista, porque “todavía no interiorizamos este estilo en que la crítica debe ser el modo natural de trabajar, de fluir nuestro trabajo, la forma integral de ver los problemas con sus aspectos positivos y negativos.”

En cuanto al acceso a las fuentes Julio puso en claro los nuevos fenómenos que se manifiestan en formas sutiles de esquivar la entrega de una información o de dirigir la atención del periodista hacia los aspectos menos conflictivos que se dan en una empresa o un centro cualquiera.

Sobre tal asunto añadió que determinados dirigentes atiborran al periodista con un exceso de información, lo aturden, a fin de potenciar las dificultades objetivas que pueden existir y convertir al periodista en un expositor de esas dificultades, en un justificador de esos problemas, en vocero comprometido con los problemas que tiene allí la empresa o centro.

“Tenemos aún omisiones y escaseces en cuanto a la información.  Son los asuntos que quedan omisos o que resultan pobremente tratados, o que son abordados en forma intermitente, asistemática.  Eso todavía ocurre en nuestros medios, aunque se ha ganado algo; persisten casos de redundancia, monotonía, falta de aprovechamiento del perfil de los diferentes medios.  Eso lo vemos también”, estas y otras muchas consideraciones fueron expresadas por Julio en la apertura del II Pleno de la UPEC, celebrado el 8 y 9 de julio de1987, en el Palacio de las Convenciones de La Habana, con la presencia de Fidel Castro.

Antes de los anexos, con lo cual termina la extensa selección, se halla el pensamiento de Julio acerca de Los dos discursos del periodismo (título en las páginas 257-261), expresado en la intervención del VI Encuentro Nacional de la Crónica Miguel Ángel de la Torre, Cienfuegos, noviembre de 2011.  Y, es el último texto conocido escrito por él.

Tras explicar claro y ampliamente que “el periodismo, como puede ocurrir en otras profesiones, tiene dos discursos: uno el que aparece como mensajes impresos, radiales, televisivos o de las ediciones digitales; y otro, el discurso de la profesión, el del periodista -los periodistas- como sujetos sociales de ese campo y de esa actividad”.

Seguidamente profundiza en la esencia de la ideología. “¿Por qué traemos esto aquí?”, pregunta Julio y da respuesta: “Porque la ideología -cualquier ideología, incluida la nuestra, solo existe y cobra vida, languidece o se apaga en el discurso.”

Al respecto añade:” Porque la ideología, realizada o no por medio del discurso, es lo que permite percibir el mundo -con cristales deformantes o con nitidez- , es lo que permite organizar el poder y el ejercicio de la hegemonía, y es lo que da la capacidad de control sobre los factores de la sociedad, un control que, en nuestro caso, no puede sustentarse en el engaño, en la manipulación de símbolos, sino en la adecuada información, interpretación, persuasión y convencimiento de la gran mayoría protagónica”.

No tengo dudas de que nunca fue tardía la publicación de ¿Qué periodismo queremos?  Así como también ameritará nuevas ediciones, porque tras el agotamiento de la actual, surgirán las reclamaciones de los venideros profesionales, porque es enriquecedora de la historiografía de la prensa cubana, mientras sus enunciados, acerca de los aspectos positivos y negativos, significan enseñanza y alerta sobre el periodismo que toca hacer.

La Editorial Pablo de la Torriente Brau en este mes de abril anuncia la venta en su sede, así como en la Casa de Prensa de La Habana y posiblemente de otras provincias. Por su lado, el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, en La Habana, lo ofrecerá durante las celebraciones de eventos.  Independientemente de la adquisición en librerías y otros puntos, que disponga el Instituto del Libro.

Y, como digo al principio, esta excelente obra de Julio García Luis deviene en la legítima brújula sobre la aspiración de ejercer un periodismo de calidad, factible de mejorar siempre, dejando atrás todo lo que dañe credibilidad, enarbolando la verdad y cultura sobre cualquier tema a tratar, lo que se alcanza con la práctica de la profesión, sustentada por conocimiento, responsabilidad, compromiso y pasión.

Angela Oramas Camero
Licenciada en Periodismo por la Universidad de La Habana. Es vicepresidenta de la filial de prensa de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC) y vicepresidenta del Club Martiano de prensa “Gonzalo de Quesada”
https://www.cubaperiodistas.cu

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