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Omara Durand, ¿milagro de las pistas?

¿Qué decir de Omara Durand? La mujer más veloz de todos los tiempos en el ámbito de los atletas con discapacidades, esta santiaguera modesta, serena que habla más con los hechos que con las frases, pero ¡qué manera de decir!, es orgullo de la nación. Aquellos versos de Nicolás Guillén caben perfectamente en la muchacha: ¿Me permitís que ponga / junto al metal del héroe/y la palma del mártir, / me permitís que ponga/ estos nombres sin pólvora y sin sangre?

Lucha denodada contra la adversidad relacionada con su visión. Vio clarísimo: no se amilanó y encontró la ruta en el estudio, al incorporarse al quehacer general de su sociedad, en el pleno vivir. Se halló a sí misma. Correr, correr, correr… El gozo de su victoria sobre el aire, el sol, el frío, sin pensar aún en galardones, y, sobre todo, sobre su limitación, lo ascendió al poema maravilloso de las competencias. Aquel triunfo es trascendental a pesar de su invicto durante diez años, sus ocho medallas paralímpicas, poseer la marca mundial en 100, 200 y 400 planos y ser la mejor deportista del mundo de esta categoría; ¡y qué categoría: la de las y los titanes!

Junto a sus condiciones corporales, existen la entrega total en el adiestramiento y las contiendas,  la voluntad a la altura de su físico natural y bien preparado. Sin  potencia en el alma, lo demás significa poco, y en ella el espíritu es más potente que su anatomía prodigiosa. No creo en los milagros y me adhiero a lo expresado por mi amigo, el gran escritor Francisco López Sacha: “Escribo porque creo en el hombre y creo en el futuro y creo que he nacido y lucho para que nazca un hombre mejor”.

Ella ha sido esculpida en una sociedad superior aunque perfectible, que batalla contra defectos y deslices e intenta vigorizar la bondad. Los que creemos en nuestra patria y en su sistema, como la ilustre atleta, enfrentamos lo incorrecto venga de donde venga. La velocista muestra con su accionar que es posible derrotar la maldad,  y alimenta el combate por la cubanía.

No hay tal milagro en su caso. Eso no significa falta de fe. Recuerden que en España hace bastantes siglos se cantó: Vinieron los sarracenos y nos molieron a palos/ que Dios ayuda a los buenos/cuando son más que los malos. En la etapa actual en una canción popular decimos: “Eleguá te enseña el camino/ pero no a andar por él”. Y si no tienes fe en ti mismo, si no luchas por esculpirte tú mismo ni obedeces a los que te forjan, los orishas no te van a regalar los pasos ni del cielo te van a caer. Y si no se logra mayoría y unidad entre los buenos, hasta teniendo razón se pierde.

En las raíces de este verso maravilloso que es Omara, vibra la libertad de su patria gracias a los hombres y mujeres que tuvieron que poner la pólvora y su sangre para conquistarla y defenderla. De poseerla, y solo traigo dos muestras, el Andarín Carvajal y Rafael Fortún Chacón hubieran enriquecido sus logros. El primero, aparte de su gloria en las pruebas de fondo, supo abrazar la violencia necesaria martiana, al poner al servicio del mambisado rescatado la calidad de sus piernas, la firmeza de su fusil y su machete contra el enemigo.

De contar con el apoyo que la joven disfruta, habrían conseguido muchísimo más el maratonista y el velocista citados, discriminados por pobres y, en el caso de Fortún, por el color de su piel también. No nos quedemos solo en el trato esmerado recibido por la corredora y sus compañeras y compañeros, campeones ya al vencer tantas limitaciones, ganen o no preseas. Desde la victoria verde olivo llegó la justicia. En cuanto sembramos las posibilidades, ese sector de la población tan olvidado fue atendido como merece. No nos quedemos en la cima. Cierto que estos deportistas tienen una cuidado priorizado desde la base y con vista a las justas internacionales incluso, mas como publiqué recientemente  en mi comentario ¡Cómo me molesta el medallero en los Paralímpicos!:

“La cultura física es una ruta importante para incorporar a los discapacitados a la sociedad, complemento de la atención recibida. No podemos limitarnos a lo alcanzado en la cúspide a pesar de su belleza. Indispensable: ir a las raíces. Hace varios años escribí: antes de 1959, las escuelas especiales para ellos en Cuba solo eran 8; hemos llegado a 366 con 38 133 alumnos sobre una base científica, pedagógica, admirable. Ahora, pese al incremento del bloqueo, que golpea doble a este sector, han crecido. Refulgimos en la cima a partir de esa correcta atención y del apoyo al titánico esfuerzo de sus atletas ya desde la base”.

One thought on “Omara Durand, ¿milagro de las pistas?

  1. Estamos de acuerdo con su comentario, pero Omara duran es fruto de la revolucion cubana, de la disposicion y la del gobierno revolucionario a defender y garantizar los derechos humanos de todos los ciudadanos, la cacareda mafia norteamericana y el gobierno del imperialismo yanqui quieren opacar, pero nuestros deportistas han demostrado la atecnion que se le brinda, !felicidades a Omara y a todos los participantes, ganadores o no,! solo con participar y representar a Cuba, ya han ganado la mayor medalla de la historia, la medalla de la Gloria, la dignidad!

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