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Sobre la propuesta del Nobel de la Paz para el Patán Donald

El autor de esta nota suscribió y volvería a suscribir la propuesta de que se otorgue el Nobel de la Paz a las ejemplares brigadas Henry Reeve. Lo hizo con entusiasmo, porque veía en ella intenciones justicieras, y al menos un modo de molestar a quienes se sienten dueños del mundo y manipulan a sus anchas ese Nobel, como tantas otras cosas.

Pero, además de suscribir la propuesta, expresó reticencias: insistió en que el Premio se honraría con los médicos internacionalistas cubanos, no a la inversa. Ellos tienen un lauro mucho más importante, y limpio: la admiración de su pueblo, y en general de las personas honradas del mundo, que los han visto salvando vidas a riesgo de la suya, o han sabido de ese hecho.

No está lejos en el tiempo el otorgamiento del Nobel de la Paz a Barak Obama, recién electo presidente. Fue una patente de corso para quien pronto haría o prolongaría varias guerras, en lo que largamente aventajó de antemano al Patán Donald, como lo aventajó quizás en el número de inmigrantes deportados y, sobre todo, en ser más hipócrita. Mientras intentaba camelar a Cuba orquestaba contra la Venezuela bolivariana las criminales maniobras que tan gustosamente heredó su desfachatado, grosero, inmundo sucesor.

Recientemente Obama apareció en fotos de familia con George W. Bush, su predecesor, frente a quien se suponía que representaba un cambio: sí, esencialmente en lo relativo a tácticas para conseguir los mismos fines. Son lobos de la misma manada representativa del imperio, aunque tengan características que los diferencien. Ahora el Patán Donald, “republicano”, y Joseph Biden, “demócrata”, no pelean “a lo púgil, sino a lo serpiente”, con lo que corroboran juicios y previsiones de José Martí.

Aunque no se le otorgase —algo que de ninguna manera es sensato descartar—, la mera nominación al Premio concede un aval a Trump en sus enfermizas ansias de reelección. Quienes piensen que por fanfarrón, mentiroso, violador de las leyes, expresión de la conducta propia de matones, responsable y cómplice de crímenes está invalidado para ser reelecto césar, pasan por alto un dato elemental: esas características son virtudes básicas para un representante orgánico del imperio, máxime de un imperio en franca decadencia.

Por eso mismo pudiera permanecer en la Casa Blanca unos años más, hasta que lo sustituya otra serpiente. Sí, otra serpiente, porque una paloma no puede representar un sistema como aquel.

La Habana, 10 de septiembre de 2020

(Tomado de Cubasí)

Luis Toledo Sande
Luis Toledo Sande
Escritor, investigador y periodista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas por la Universidad de La Habana. Autor de varios libros de distintos géneros. Ha ejercido la docencia universitaria y ha sido director del Centro de Estudios Martianos y subdirector de la revista Casa de las Américas. En la diplomacia se ha desempeñado como consejero cultural de la Embajada de Cuba en España. Entre otros reconocimientos ha recibido la Distinción Por la Cultura Nacional y el Premio de la Crítica de Ciencias Sociales, este último por su libro Cesto de llamas. Biografía de José Martí. (Velasco, Holguín, 1950).

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