EFEMÉRIDES

Luis Casas Romero inició en su hogar de La Habana la primera trasmisión de radio en Cuba

En la historiografía de la radiodifusión cubana se inscribe con orgullo el maravilloso invento  de la emisora pionera, la 2LC, del notable flautista, compositor, creador de la criolla, director de bandas y licenciado del Ejército Libertador Luis Casas Romero.

Era 22 de agosto de 1922. Poco antes de las nueve de la noche la 2LC abrió su señal con un toque de atención dado por una corneta de juguete, a lo cual siguieron golpecitos sobre el metal del instrumento (semejantes al tic tac del reloj), y a continuación se escuchó el cañonazo de las nueve, desde La Cabaña.  Después,  Casas Romeo ofreció en su voz el pronóstico del tiempo: “Buen tiempo esta noche… Temperaturas terrales y brisas”.

Así nació el primer noticiero de nuestra radio: solo con la hora y el estado del tiempo; luego se añadieron los resultados de los deportes celebrados en La Habana y números musicales que presentaba Zoila, hija de Casa Romero. Además, ella fue la primera narradora de cuentos infantiles en la radio (el primero fue Pinocho).

Dos años atrás, Casas Romero y su hijo Luis, habían construido la planta radioaficionada Q-2LC, de 5 watts.  La Q era la letra asignada a Cuba por convenio internacional, el 2 identificaba a La Habana y las iniciales L y C correspondían al nombre y primer apellido de los propietarios, Luis Casas.

La pequeña Q-2LC, estaba ubicada en el hogar paterno de la calle Ánimas No. 99, y tuvo 10 watts cuando logró mayor potencia  el 16 de abril de 1923, y trasmitió hasta 1928.

La impronta en la radio de los Casas Romero también se halla en la inauguración en 1933  de la primera señal de la onda corta en la Isla, con las siglas COC, devenida COCO, donde  se inició como locutor bilingüe Ernesto, otro hijo de  Casas Romeo, quien más tarde fundó   la CMCK.  A través de sus emisoras Casas Romeo difundió ampliamente la mejor música de Cuba.

El camagüeyano Luis casa Romero fue músico de atril, director de bandas, virtuoso flautista y uno de los compositores cubanos más fecundos.  Nació el 24 de mayo de 1882, en la calle de los Pobres, marcada con el número 95, en la llamada Ciudad de los Tinajones.  Falleció el 30 de octubre de 1950.

Fueron sus padres el tabaquero Luis Casas Puga y Adelina Romero García, también camagüeyanos y de extracción humildes.  No hubo en su familia músicos hasta su nacimiento.  Cuentan que a los cuatro años de edad le regalaron un acordeón, su juguete preferido, con el cual pronto llegó a tocar todas las canciones más gustadas del momento.  A los nueve años inició las clases de solfeo y antes de cumplir once años, ya tocaba la flauta en las fiestas de las Escuelas Pías de Camagüey, así como en bailes y teatros.

A los 13 ejecutaba obras de conciertos y a los 14 fue nombrado miembro de Mérito de la Sociedad Popular de Santa Cecilia y formaba parte de la orquesta de esa sociedad.

Interrumpió la carrera artística para incorporarse al Ejército Libertador, bajo el mando del general Lope Recio Loynaz, donde fue nombrado corneta de orden.  Al finalizar la guerra del 95, regresó a hogar con una profunda herida en la pierna derecha.  En 1901, el padre muere y él queda como cabeza de familia, compuesta por la madre, tres hermanos y una tía.

Por esos años laboró como tipógrafo, cajista de obra y corrector de pruebas del diario Las Dos Repúblicas, mientras escribía críticas de música para dos periódicos, e impartía clases de música, tocaba la flauta en bailes y fiestas, además de estudiar por las noches.

Asimismo, logró fundar y dirigir la Banda de Música Infantil de Camagüey, con retretas en el Parque Agramonte. Es creador de la criolla (la primera fue Carmela), y  autor de piezas de gran popularidad como el Mambí y de Símbolo, devenida en marcha del INDER.

En Camagüey  se casó la primera vez, el 17 de abril de 1902, con Rosalía Hernández, y en La Habana contrajo segundas nupcias con María Esther Lamelo.  De su primer matrimonio tuvo seis hijos, una de ellos fue Zoila, considerada la primea mujer en ejercer la locución en Cuba y posiblemente en América Latina.

Como director fungió en varios teatros de La Habana y por largo período vio crecer su fama como flautista del Teatro Martí y de compañías de ópera italiana que actuaban en Cuba.  Cultivó todos los géneros musicales y compuso veintitrés zarzuelas, claves guajiras, guarachas, oberturas y marchas militares, hasta sumar unas quinientas partituras.  Trabajó treinta años en la dirección de la Banda de Música del Estado Mayor del Ejército, para cuyo género compuso innumerables obras.

Fuente consultada: Luis Casas Romero. Libro de Oscar Luis López. 1982. Ediciones Unión.

La Onda de la Radio. Artículo de esta autora. Bohemia. 19-12-1997.

 

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