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Atahualpa Recio: el último periodista asesinado en Cuba

No todos los ecuatorianos saben que en el Cementerio Cristóbal Colón de La Habana reposan desde hace sesenta y dos años los restos de un joven periodista ecuatoriano, Carlos Bastidas Argüello, quien estuvo como reportero durante dos meses en la Sierra Maestra, en la región oriental de Cuba, y terminó admirando a los guerrilleros que combatían a la dictadura de Fulgencio Batista.

La solidaridad hacia los guerrilleros que luchaban bajo el mando de Fidel Castro, patentizada por el periodista ecuatoriano en sus intervenciones en la Radio Rebelde con el seudónimo de Atahualpa Recio, fue tal vez el elemento de que se valieron los servicios de inteligencia de la dictadura para organizar su asesinato cuando regresara desde la Sierra Maestra a La Habana e impedir que diera a conocer en Ecuador y otros países del mundo la justa causa de los rebeldes cubanos.

Bastidas, de apenas 23 años de edad, pero ya un experimentado periodista, tomó algunas precauciones, y días antes de su asesinato el 13 de mayo de 1958 en La Habana a manos de un sicario de la dictadura de Batista, se entrevistó en la capital cubana con el Embajador de su país, Virgilio Chiriboga, y, según me relató Edmundo, hermano de Carlos Bastidas, este le entregó al diplomático algunos documentos y un rollo con fotografías, una de las cuales lo muestra en la Sierra Maestra junto al Comandante Fidel Castro.

Yo tuve la oportunidad de entrevistar en su casa de La Habana al joven cubano Otto Suárez Saravia, técnico en comunicaciones ya fallecido, a quien le dieron la tarea de indagar sobre el pensamiento político de Carlos Bastidas, y saber por qué el joven periodista ecuatoriano había decidido arriesgar su vida al pretender entrevistar a Fidel en la Sierra Maestra. El testimonio a Radio Habana Cuba de Otto Pérez Saravia, es sumamente valioso.

“Se aparece en la Sierra Maestra un periodista ecuatoriano, que viene de la zona del Ché, lo mandó la gente del clandestinaje y llega con el aval haber hecho una comunicación por Radio Rebelde con el nombre de Atahualpa Recio. Cuando él llega estamos en la zona de El Naranjo. Habíamos orientado las antenas hacia la ciudad de Santiago de Cuba. En el maremágnum de la huelga del 9 de abril y con la llegada de Bastidas vimos los cielos abiertos: un periodista que sepa brindar noticias, una gente que sepa. Yo tenía 18 años y el Bachillerato a la mitad, o sea, tenía un barniz cultural, algún conocimiento de política, pero no era un profesional ni de las comunicaciones ni de las letras. Bastidas, antes de que yo le dijera nada, se entusiasmó porque podría colaborar con la radio. Estaba en la Sierra Maestra Guillermo Sardiñas, el padre de la sotana verde olivo, con quien contactó Bastidas, así como con varios guajiros de allí, e inmediatamente hicimos una programación por Radio Rebelde que duró cuatro días. Por la huelga de abril se acabó la gasolina y Fidel no llegaba porque estaba esperando el avión con armas que vendría de Costa Rica. Fidel decide con esas nuevas armas, que incluía una ametralladora calibre 50, atacar San Ramón para apoyar la huelga de abril y al mismo tiempo probar las nuevas armas. En esos días yo todavía no había podido ver a Fidel. Estaba esperando que él pase por El Naranjo o que me digan si debo ir a Las Vegas. Entonces el compañero Crespo me dice: este periodista quiere entrevistar a Fidel, ahora, hay un problema, yo le puedo poner un guía, pero nadie sabe de dónde vino él. O sea, que no sabemos, puede ser muy buena gente, puede ser revolucionario, etcétera, pero hace falta alguien de confianza y que tenga determinado nivel cultural para que se relacione con él”.

“Luego de estar algunos días con Bastidas –agrega Otto– comprobé que Carlos fue un compañero que nos impresionó enormemente por su disposición de venir desde Ecuador a colaborar con nuestra lucha, su decisión pública de ir al combate de San Ramón, lo que nos enseñó sobre los indios ecuatorianos, así como el internacionalismo que despertó, poco a poco, en nosotros”.

Al finalizar la entrevista para Radio Habana Cuba Otto Suárez Saravia dijo sentir “no haber podido conservar una amistad” con el periodista Bastidas, pues fue asesinado en La Habana, “pero pienso que en homenaje a él alguna brigada médica cubana que trabaje en zonas indígenas de Ecuador debería llevar su nombre”

Otra persona que siendo una joven guerrillera conoció a Carlos Bastidas en la Sierra Maestra, es la hoy Generala de Brigada Delsa Esther Puebla, conocida como Teté Puebla, quien brindó a Radio Habana Cuba un testimonio de altísimo valor.

“Yo tuve el honor de conocer a Carlos Bastidas cuando llegó a la Sierra para entrevistar a nuestro Comandante. Yo tenía 17 años de edad y estaba atendiendo los talleres de costura y también el de las bombas. Él pudo darse cuenta que las bombas que tiraba el enemigo decían “Made in USA”, y que los soldados de Batista asesinaban a muchos campesinos, violaban mujeres, quemaban sus caseríos. Y Carlos Bastidas habló con nuestros campesinos, visitó las escuelas, visitó el taller donde las bombas se convertían en minas para la defensa de los guerrilleros, y se enamoró de nuestra Revolución”.

Luego de comentar que el joven periodista ecuatoriano estuvo dos meses en la Sierra Maestra, la generala de brigada Teté Puebla reveló que Carlos Bastidas la entrevistó a ella “para demostrar que en la Sierra había mujeres que defendíamos la verdadera Revolución del pueblo, y por eso puedo decir que era una persona humilde, una persona sencilla, y que él pensaba publicar un documental y regresar a Cuba para seguir en nuestra guerrilla”.´

También conoció a Carlos Bastidas en la Sierra Maestra el guatemalteco Mario Augusto Carranza Rivera, quien integró la Columna Uno al mando del Comandante Fidel Castro.

En uno de los actos para rendir homenaje a Carlos Bastidas, que cada año realiza en su sede de La Habana la ACNU, Asociación Cubana de las Naciones Unidas, el guatemalteco Carranza recordó la conducta ejemplar y la modestia del periodista ecuatoriano en la Sierra Maestra, así como su valiosa contribución a las transmisiones de Radio Rebelde para dar a conocer la verdad de la lucha contra la tiranía batistiana.

En los actos organizados por la Comisión de Prensa, que presido en la ACNU desde el 28 de enero de 1999, han comparecido otras personas de alguna forma vinculadas al asesinato de Carlos Bastidas, entre ellas el médico forense René Guardaluse, quien reveló los intentos de los sicarios de la dictadura batistiana de secuestrar en la morgue, para desaparecerlo, el cuerpo sin vida del periodista ecuatoriano.

El libro del colega Juan Marrero González, que lleva por título ANDANZAS DE ATAHUALPA RECIO, contiene una amplia información sobre el periodista Carlos Bastidas Argüello. La primera edición de esta valiosa obra se publicó en Ecuador gracias a la solidaridad del profesor y periodista ecuatoriano Alberto Maldonado Salazar, quien fue Decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad Central de Quito.

El libro de la autoría de Marrero, fallecido hace cuatro años en La Habana, fue reeditado por la editorial Pablo de la Torriente Brau de la Unión de Periodistas de Cuba, así como por la Universidad Técnica de Cotopaxi.

Recuerdo haber estado en las dos presentaciones, la del 7 de mayo de 2008 en la ciudad de Latacunga, capital de la provincia de Cotopaxi, cuando tuve el privilegio de acompañar al periodista Juan Marrero y a Edmundo Bastidas Argüello, el único hermano de Carlos.

La presentación en La Habana se realizó en la sede del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, durante la jornada organizada por la Unión de Periodistas de Cuba, del 12 al 14 de mayo de 2008, con motivo del aniversario cincuenta del asesinato de Carlos Bastidas. En este acto estuvieron presentes familiares del último periodista asesinado en Cuba, así como varios ecuatorianos que viajaron especialmente para participar en la jornada de recordación, entre ellos el poeta Pepe Regato, quien recitó sus décimas dedicadas al mártir ecuatoriano.

Hace dos años, en el sesenta aniversario del crimen, se sumaron al homenaje a Carlos Bastidas la Asamblea Nacional del Poder Popular, la Unión de Periodistas de Cuba, el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, la Asociación Cubana de las Naciones Unidas y Radio Habana Cuba.

Se realizaron actos en el Cementerio Cristóbal Colón de La Habana, en el Mausoleo que guarda los restos de Carlos Bastidas, así como en la sede del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, donde fue colocada una placa que recuerda al joven periodista ecuatoriano.

Tuve el honor de hablar en el acto en que fue develada la placa en homenaje a Bastidas en la entrada del Instituto de Periodismo, y recuerdo entre el público asistente a la Generala de Brigada Teté Puebla, a la entonces embajadora de Ecuador en Cuba, María Augusta Calle, así como al colega Ariel Terrero, Director del centro.

Un aporte muy destacado sobre la repercusión del asesinato de Bastidas en el Comandante Fidel Castro lo entregó en la ACNU el destacado colega Tubal Páez Hernández, Presidente de Honor de la Unión de Periodistas de Cuba.

Tubal, quien promovió en el Parlamento cubano la solidaridad con Bastidas, llevó a la ACNU el texto de la alocución de Fidel Castro que fue leída por Radio Rebelde nueve días después del crimen.

“En días pasados llegó la noticia que nos sumió a todos en profunda pena –dijo Fidel Castro–: el asesinato del periodista ecuatoriano Carlos Bastidas por las fuerzas represivas de la dictadura de Batista en la capital de la República”.

“La versión oficial, agregó el Comandante guerrillero, fue que el periodista Bastidas cayó abatido por un agente de la policía cuando, borracho, corría tras una mujer”.

“Lo de siempre –comentó Fidel–: encima del asesinato, la vil calumnia; tanto como el asesinato indigna la infame imputación. La familia de Bastidas, sus compañeros de profesión, sus amigos, sus compatriotas del Ecuador, los que lo conocieron en la escuela como alumno brillante e inteligente, tienen que haber sufrido, además del impacto terrible de su trágica muerte, el dolor impotente de escuchar en los propios labios de sus victimarios la canallesca versión de que se asesinaba a un delincuente, a un vicioso, a un sádico”.

Más adelante la declaración de Fidel dada a conocer por Radio Rebelde, añadía que “los que conocen la proverbial gratitud de los cubanos hacia los hombres que en todas nuestras epopeyas libertadoras han venido de lejanas tierras a dar su sangre y su vida, comprenderán nuestro dolor”.

Y finalizó Fidel Castro su alocución con estas palabras: “Desde aquí, hoy, nada podemos hacer por castigar a los criminales, pero prometemos solemnemente a los periodistas de todo el Continente y al pueblo del Ecuador que los culpables pagarán el crimen, y trasmitimos a ese pueblo noble, tantas veces golpeado y que tanto ha tenido que luchar por su libertad, nuestras condolencias y nuestra indignación de hermanos por el bofetón dado a esa nación, que es un bofetón a toda América”.

Y antes de que transcurriera un año de la denuncia y la promesa de Fidel, se produjo el triunfo de las Revolución el primero de enero de 1959.

El asesino de Carlos Bastidas y otros batistianos se refugiaron en la ciudad de Miami, donde algunos o sus descendientes siguen gozando de la protección del imperio.

En mayo de 1959 el joven Jacinto Vázquez de la Garza, quien había sido el representante en el exilio del Movimiento 26 de Julio en Ecuador, recibió la encomienda de Fidel Castro de viajar a Quito y entregar una modesta ayuda económica a los padres de Carlos Bastidas Argüello.

Jacinto Vázquez cumplió la misión encomendada por Fidel y participó en el acto efectuado en Quito el 13 de mayo de 1959, al cumplirse el primer aniversario del asesinato de Carlos Bastidas.

Así me lo contó Jacinto Vázquez, quien me mostró periódicos ecuatorianos de la época en uno de los actos celebrados en la ACNU en homenaje al periodista ecuatoriano, cuando destacamos también la trayectoria revolucionaria de Vázquez de la Garza, jefe del Batallón 180 de las Milicias Nacionales Revolucionarias que combatió heroicamente en Playa Girón, Embajador de Cuba en varias naciones del Medio Oriente y amigo y compañero entrañable del ex canciller Ricardo Alarcón de Quesada.

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A lo largo de los años, y por mis relaciones históricas con el pueblo de Ecuador, he desarrollado una permanente labor para que los estudiantes de periodismo, así como los profesionales de la palabra en ejercicio, conozcan la gesta del joven Carlos Bastidas Argüello.

Así, logré que amigos músicos del Ecuador hicieran dos canciones dedicadas al último periodista asesinado en Cuba. La primera de ellas la pedí a Camilo, hermano del músico Ataulfo Tobar, y fue estrenada con la presencia del pintor Oswaldo Guayasamín en la sede de la Unión de Periodistas de Ecuador, en Quito. La segunda la solicité a los amigos integrantes del Grupo Son País, quienes se destacaron por su apoyo a la Revolución Ciudadana encabezada por el ex presidente Rafael Correa Delgado.

Y fue precisamente Correa, quien en su histórico discurso en La Habana el 8 de enero de 2009, recordó “que la Revolución Cubana contó con un mártir ecuatoriano, el periodista y patriota Carlos Bastidas Argüello, asesinado en mayo de 1958 por los sicarios de Batista”

Correa fue el orador en el acto por el 50 aniversario de la llegada de Fidel Castro a La Habana, y habló en el mismo lugar que lo hizo cinco décadas antes el Comandante guerrillero, en un hermoso acto en que se posaron palomas blancas en los hombros del joven guerrillero, quien en ese acto estuvo acompañado por el también Comandante Camilo Cienfuegos.

En su intervención Rafael Correa, con emoción y orgullo recalcó que “A Carlos Bastidas rendimos hoy tributo, por ser digno representante de la altivez y sacrificio de nuestros pueblos”.

Y aunque estaba en el plan que aprobamos para este año 2020 no podremos en la sede de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas, en La Habana, realizar el próximo 13 de mayo, como hacemos cada año, el homenaje a Carlos Bastidas Argüello, el último periodista asesinado en Cuba. Así lo aconsejan las medidas para enfrentar la pandemia, pero los periodistas cubanos recordaremos al valiente joven ecuatoriano que entregó su vida por la Revolución Cubana.

Prohibido olvidar al periodista que entrevistó a Fidel Castro y colaboró con el seudónimo de Atahualpa Recio en varias emisiones de la radio creada por el Comandante Ernesto Che Guevara en la Sierra Maestra.

La Habana, 7 de mayo de 2020.

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