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Las trazadoras de Cuba en ese campo de batalla llamado Twitter

“Bueno, para empezar a cumplir los mandatos del Congreso y apoyar a (el Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Ricardo) Ronquillo,  y a la nueva dirección, antes de diciembre estoy en Twitter”. Esas fueron las palabras con que inició su intervención en la clausura del X Congreso de la UPEC el Presidente Miguel Díaz-Canel. No hubo que esperar a diciembre, el 10 de octubre de 2018 y desde el mismo lugar en que los cubanos se fueron a iniciar la guerra por su independencia, el Presidente inició su uso de la red social más politizada y confrontacional.

Desde entonces, la cuenta @DiazCanelB ha emitido un promedio diario de 3,31 tuits con los que, en lo fundamental, ha informado de su agenda, se ha pronunciado sobre acontecimientos de la vida internacional y cubana, y ha recordado ideas de Fidel siempre muy relacionadas con la actualidad de Cuba y el mundo.

Pero Twitter, como la comunicación contemporánea, no es unidireccional, da la posibilidad a sus usuarios de pronunciarse sobre lo que leen o ven. En un período caracterizado por el incremento de la agresividad estadounidense contra Cuba y Venezuela, los tuits del Presidente cubano más compartidos y gustados han sido los que se han pronunciado sobre actos injerencistas del gobierno norteamericano contra estos dos países.

Por ello, las etiquetas que más han acompañado sus mensajes han estado relacionadas con tres países (Cuba, Venezuela y Estados Unidos), el fin del bloqueo económico (#NoMasbloqueo), las apelaciones a la unidad nacional (#somoscuba) y transgeneracional (#Fidel y #SomosContinuidad), junto al uso de #US para dirigirse, en inglés, al público estadounidense. El intenso debate sobre la nueva Constitución cubana que abarcó las primeras semanas del año 2019 también se reflejó en la etiqueta #YoVotoSí.

Con poco más de 170 000 seguidores acumulados en estos doce meses, los retuits a mensajes del Presidente ya suelen estar por encima de los mil, dos mil y a veces hasta tres mil, lo que al compararlo con cuentas de más seguidores que apenas alcanzan 30 o 40 retuits por mensaje habla de la autenticidad de las cuentas que lo siguen, contrario al llamado ciberacarreo, común en la práctica política en internet, que infla de seguidores falsos comprados por miles para crear liderazgos artificiales.

La posibilidad de “hablarle” al Presidente, aun cuando no es representativa la cantidad de cubanos que hacen uso de Twitter, ha permitido retroalimentar al gobierno. Los mensajes leídos en intervenciones en el programa de televisión Mesa Redonda, para enfrentar situaciones como las provocadas por las acciones estadounidenses para impedir la llegada de combustibles al país, o el anuncio del control de precios asociado al incremento salarial, muestran que se toman en cuenta denuncias y sugerencias llegadas por esa vía. Pero más que eso, los dos recientes artículos dados a conocer por el propio Presidente, comentando y dando respuesta a las reacciones a su intervención televisiva sobre la ya aludida contingencia energética y su llamado a “pensar como país” revelan un modo de responder con la profundidad y matices que los 280 caracteres de Twitter no permiten pero sin dejar de tomar en cuenta lo que allí se ha dicho.

Tal vez lo más significativo, es que tras la cuenta del presidente en Twitter y estimulado por su ejemplo personal, se ha ido erigiendo un ecosistema comunicacional de gobierno que ha incorporado el sitio web de la Presidencia https://www.presidencia.gob.cu, con cuentas en las principales redes sociales, incluyendo un canal de video en YouTube , cuentas de los ministros, integrando los preexistentes sitios web de los ministerios y los gobiernos territoriales, a lo que se suma una nueva aplicación para móviles -titulada Participación ciudadana y aún en fase de puesta a punto- que busca facilitar el control popular sobre aquellos aspectos cotidianos que más afectan la vida de los cubanos.

La insuficiente cultura sobre el uso creativo, crítico y participativo de internet, junto a lo caro que aún resulta la conectividad para las mayorías, a pesar de los crecimientos alcanzados, de los esfuerzos realizados y de las facilidades de conectividad institucional, son factores que lastran a todos los niveles la efectividad de ese ecosistema. En un contexto de guerra comunicacional donde las noticias falsas, el uso de troles, y el financiamiento a lo que el gobierno de Donald Trump en las recomendaciones de su Cuba Internet TaskForce llama “medios independientes”, obligan a que el ejemplo del Presidente, capaz -con un método fidelista- de dar un enfoque comunicacional, ideológico y sistémico a cada asunto por pedestre que parezca se multiplique en revolucionario cubano con acceso a la red de redes. Hacer realidad su insistencia en que todas las soluciones para serlo deben incluir la investigación científica, la comunicación social y la informatización necesita constituirse en una sólida cultura de dirección socialista. El desafío no es tecnológico, sino que se encuentra en la generación de contenidos efectivos y capaces de convencer desde una realidad muy compleja y demonizada en un escenario controlado por un adversario sin ética pero muy poderoso.

Desde la “primera revuelta Twitter” en 2009 en Irán, donde según Blommberg sólo uno de cada cien tuiteros se encontraba en el país persa pero el mundo veía una “revolución verde”, Twitter es un campo de batalla. Hillary Clinton confesaría poco después la mano del State Department actuando contra Teherán a través de la empresa del pajarito azul. Un gigante como Hugo Chávez no creyó en ello y la utilizó a su favor. Porque Twitter es como un tiroteo nocturno, donde sólo las balas trazadoras logran verse y guiar el fuego de los nuestros.

Eso ha sido la cuenta del Presidente Díaz-Canel en este primer año de combate en Twitter: la bala trazadora que guía a los revolucionarios cubanos en el campo de batalla mediático, pero con un sólo tirador por bueno que sea no se ganan combates, más cuando tienes enfrente al que inventó el fusil y los proyectiles y controla su distribución.

Si, como nos pide el Presidente, pensamos como país, este primer año debe servirnos para reflexionar críticamente. Porque estamos muy lejos de lo que se necesita en términos de articulación, generación de contenidos, innovación y cultura masiva sobre internet y redes sociales. Sin embargo, sabido es que la oligarquía respeta las reglas de su democracia mientras triunfe con ellas y que cuando deja de ser así, entonces da un golpe de estado.

De la euforia del genocida senador Marco Rubio, tuiteando desde la frontera colombo-venezolana imágenes con los momentos finales de Ceaucescu y Ghadafi, al fracaso resonante de su cuenta para Cuba con apenas cuatro mil seguidores en cuatro meses, hasta las mentiras sobre Cuba desinfladas en Twitter por el Ministro de Economía y la Ministra de Finanzas, algo ha cambiado -como me decía recientemente el mismo Ronquillo- cuando, a pesar de todo lo que debemos mejorar, en vísperas de una intervención del Presidente para explicar el enfrentamiento a las nuevas agresiones económicas, los dueños de internet han optado por acallar más de doscientas cuentas de medios de comunicación, periodistas e instituciones cubanas en la red social. Sin dudas, una señal de lo que hemos logrado los revolucionarios cubanos en Twitter desde que @DiazCanelB habla allí a nombre de Cuba y su pueblo, y de que el imperio se lo ha sentido.

(Publicado en página de la Presidencia de Cuba)
Iroel Sánchez
Iroel Sánchez
Ingeniero y periodista cubano. Trabaja en la Oficina para la Informatización de la Sociedad cubana. Fue Presidente del Instituto Cubano del Libro.

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