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La Crítica a debate en el Caracol de la UNEAC

Aunque a nadie le gusta que señalen manchas, ineficacias, poco edificantes resultados en su obra, existe un gran reclamo sobre la ausencia, tibieza, poca visibilidad o cuestionable rigor en las valoraciones de los “productos” artísticos, y las exigencias  aumentan respecto a lo que se trasmite por radio, y sobre todo por  la televisión que es la diana que más dardos recibe.

En realidad se escuchan opiniones de espectáculos danzarios y musicales, conciertos, libros, exposiciones de las artes visuales, videos click signados por juicios favorables que haría pensar aquí “todo el mundo es bueno” menos la programación televisiva. Y que pululan los maestros en todas las especialidades.

En la década del 80 prácticamente todos los periódicos y revistas dedicaban espacios a las producciones de la TV y un poco a la radio, que lamentablemente no ha tenido la atención que merece como medio que mantiene su influencias en amplios sectores de públicos en municipios, provincias y en la capital del país a pesar de la emigración hacia las nuevas tecnologías.

En el vendaval de los 90 esos espacios prioritarios fueron desdibujándose y sólo el cine mantuvo  presencia en los llamados medios tradicionales, a pesar de la disminución de estrenos de películas, pero sin dudas los festivales, los múltiples eventos dedicados a esta expresión, una emergente producción independiente han contribuido a mantener el culto al llamado Séptimo Arte que se ha ido renovando con las nuevos recursos tecnológicos.

Sin embargo, los numerosos filmes  cubanos que se pueden agrupar en la tendencia jocosamente llamada “pornomiseria” no tuvieron análisis que alertaran sobre reiteraciones, frivolidades, poco profundidad en la recreación festinada de los indudables problemas que confronta la sociedad cubana desde la década delos 90.

La crítica despiadada  a las notables contradicciones sociales desde la crisis de los 90 ha sido también  signo de buena parte de la literatura, pero al igual que en el cine los juicios sobre los valores de cómo se construían esas realidades literarias tampoco abundan, como si los posibles analistas estuvieran también bajo el shock de los dramas que indudablemente creo el llamado Período Especial en tiempo de paz.

¿Podría  ser ese unos de los factores de la falta de crítica reflexiva, profunda, reveladora de los códigos del arte y la época? Pero también habría que tomar en cuenta las posibilidades que ofrecen las redes sociales para que cada cual ofrezca su opinión, – y vaya que se ve crítica en esas plataformas-. y el hecho cierto de que los medios tradicionales se ven como asunto de otros tiempos, sin olvidar los efectos de las teorías post modernas de que todo vale .

Sin dudas, pueden ser muchas las condicionantes en un universo comunicacional y artístico que ha cambiado extraordinariamente a escala mundial, en el cual se vulneran los pilares básicos ofrecidos por la historia del arte, los géneros, los principios dramatúrgicos.

Hurgar en esos asuntos es justa la intención  del panel sobre la crítica que tendrá como escenario el Evento teórico del Caracol, del 13 al 15 de noviembre 2019, porque es un reclamo y porque las valoraciones de las obras, los comentarios, la opiniones tienen el mérito indiscutible de mover reflexiones, provocar  análisis, estimular pensamientos,  elementos que parecen muy necesarios frente a la amenaza de idiotización colectiva de las delirantes nuevas tecnologías cuando se utilizan para manipular, confundir, y doblegar el viejo sueño de la emancipación de cualquier esclavitud.

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