IDIOMA ESPAÑOL

Cuando la solidaridad camina

A veces ocurre que palabras que aparentemente no tienen ninguna relación entre sí, la tienen. Por eso suele ser tan interesante la etimología como ciencia.

Ese es el caso de teatro, teoría y teorema,  por ejemplo. La primera procede del griego théatron, derivado de theáomai, que significa “miro, contemplo” y tiene una raíz común con theöréö, “miro, contemplo, medito, examino, estudio”, de donde nos llega teoría. Por su parte, teorema viene del griego theörëma, “meditación, investigación”. Si usted analiza con cuidado, se dará cuenta de que son parientas muy cercanas.

Algo muy similar ocurre con el término solidaridad, insoslayable en estos días en que los cubanos entregamos bienes, apoyo y sonrisas a los damnificados por el tornado que sufrió la capital del país.

Solidaridad procede del francés solidarité, que a su vez viene del latín solidus, voz técnica del campo de la geometría referida a “los cuerpos de tres dimensiones” y, por tanto, antecedente del adjetivo sólido, “firme, macizo, denso y fuerte”. Por otra parte, la voz latina solidus dio lugar a otras palabras de nuestra lengua, como sueldo y soldado, y es parienta, aunque más lejana, de salud y salvar.

Sueldo era originalmente la “moneda con que se pagaba al soldado”, después “pago del soldado o soldada”, “pago del criado” y “salario”. Como puede apreciarse, esta palabra se usaba en sus inicios en relación con el soldado. Soldado aparece en el siglo xv, como “guerrero, mercenario”, pues en las guerras antiguas era común la participación de grupos de soldados que servían a quien les pagara su soldada.

El soldado pagado se llamó mercenario, palabra derivada de merced, a su vez, del latín merces, -ëdis, —quizás porque merced comparte su raíz con mercado— y mercenario significaba “el que guerrea o trabaja por la paga”, es decir “el que se vende”, en sentido literal. Por entonces, aún no existían las naciones como las entendemos hoy; era una práctica común que determinados grupos de soldados, como los famosos piqueros suizos, se alquilaran para combatir junto a quien les pagaba y, en tiempos de guerra, los ejércitos contrataban mercenarios. Después el concepto de nación se fundió con el de patria y varió el sentido de la palabra mercenario. ¡Bien sabemos nosotros, los cubanos, lo que es hoy un mercenario!

En cuanto a la palabra solidaridad, en el siglo xviii, Diderot la empleó por primera vez con la acepción que aparece hoy en el diccionario: “adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros”. Sin embargo, la definición del diccionario resulta fría, distante; para nosotros, solidaridad es mucho más: es hermandad y disposición de compartir y de entregar hasta nuestra propia sangre. Y esa hermandad anda hoy por las calles de los barrios afectados de La Habana.

María Luisa García Moreno
Profesora de Español e Historia, Licenciada en Lengua y Literatura hispánicas. Periodista, editora y escritora.

One thought on “Cuando la solidaridad camina

  1. Indudablemente el orgullo de Ser cubanos son los principios que nos caracterizan como pueblo el internacionalista, humanismo, solidaridad con los más necesitados, no damos sobra, compartimos lo poco que tenemos.

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