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Visibilizar a los invisibles

Eleazar Díaz Rangel, periodista venezolano (Foto: Estudios Revolución)
Eleazar Díaz Rangel, periodista venezolano (Foto: Estudios Revolución)

El chavismo co­rre por las venas de José Vicente Rangel. Corre desde hace mucho. Y no solo porque exista una coincidencia de principios políticos, sino porque desde el inicio formó parte de la Revolución Bolivariana y mantuvo un estrecho vínculo con Hugo Chávez, «no solo político, sino afectivo y muy humano».

Fue canciller, ministro de defensa y vicepresidente durante el Gobierno de Chávez, responsabilidades que le permitieron conocer bien de cerca el proyecto social que se venía edificando en Venezuela, el cual ha apoyado y analizado, también como periodista, desde su programa José Vicente Hoy, al aire por dos décadas.

Nos recibe, justamente, en el estudio de televisión, por donde han transitado importantes personalidades, incluyendo al líder bolivariano, a quien, según dice Rangel, entrevistó en 19 oportunidades. Hablamos de la impostergable unidad latinoamericana, de Chávez y Fidel, de su legado, inscrito también en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América–Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA–TCP). Hablamos de Cuba y Venezuela, y de la amistad que sigue consolidándose.

Rangel se toma su tiempo. Pero no da rodeos. Y suena concluyente: «La unidad latinoamericana es fundamental. Y es la única manera de frenar el ascenso de la derecha».

A su juicio, «hay un reflujo aparente del movimiento popular, y hay que reactivarlo con acciones concretas, en lo cual juega un papel determinante un mecanismo regional como el ALBA–TCP, en cuyo nacimiento fueron decisivas las figuras de Fidel y Hugo Chávez».

Si América Latina trabaja unida, reitera, «América Latina, Centroamérica y el Caribe podemos dar una batalla bien importante, sobre todo a Estados Unidos, que se trata de un imperio, pero un imperio declinante».

Cierto es, reconoce, que la unidad latinoamericana tiene grietas. Y en ese sentido menciona, por solo citar dos ejemplos, las situaciones presentadas en Argentina y Brasil. «Todo depende de la toma de conciencia de los gobernantes de esos países. Hay quienes juegan oportunistamente, pues piensan que coqueteando con el imperio pueden sacar provecho. Por esa vía no hay provecho. Hay derrota. La lucha contra el imperio es lo que sigue marcando la política latinoamericana, lo que sigue definiendo todo. Y Venezuela lo está viviendo en carne propia en estos momentos, como también lo ha vivido Cuba.

«O permanecemos unidos, compactados, o el imperio nos liquida a uno por uno. Y ahí estriba la importancia de la reunión celebrada en Caracas, sobre todo por la situación actual que atraviesan Venezuela y la región latinoamericana».

En opinión de José Vicente Rangel, «el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene claras algunas cosas respecto a lo que debe hacer en contra del movimiento popular en América Latina. Lo confirma su gabinete y todos los pasos que está dando. Pero esa arremetida hay que enfrentarla con inteligencia, con creatividad, para hacerle frente a una política incoherente, expresión de la crisis interna que vive Estados Unidos. Que un hombre como Trump ocupe hoy la Casa Blanca, es la mejor demostración de esa crisis».

Entonces para nosotros, alerta, «el desafío es aprovechar esa crisis, sacarle partido. Eso se logra a través de la unidad. No hay otra forma».

Y siempre que se hable de unidad, de integración regional, de defensa de los pobres, habrá que hablar de Fidel y Chávez.

Porque al decir de Vicente Rangel, «lo que fue un presagio para la región en las palabras de Simón Bolívar, cuajó y se materializó con la brillante estrategia de estos dos jefes políticos formidables. Los dos asimilaron ese pensamiento, lo manejaron con mucha habilidad y tacto, con mucho coraje y valor».

En el discurso de ambos, subraya, siempre estuvo presente el tema de la unidad, del diálogo y el entendimiento de las fuerzas progresistas y los sectores democráticos de la región. Pero ello no se quedó en el discurso, añade. «Tanto Fidel como Hugo trabajaron a fondo, metieron la mano en la realidad y sacaron lo más importante, la esencia de ese planteamiento, y lo convirtieron en realidad. Ese es su verdadero legado. De ahí también la importancia de manejar la unidad con habilidad, sin dejarnos provocar, con mucha firmeza. Porque eso es, precisamente, lo que tanto recomendaban Fidel y Chávez».

El analista político no pasa por alto la tensa situación económica que atraviesa Venezuela, condicionada, entre otros factores, por la caída de los precios del petróleo. Pese a ello, y a los episodios electorales de los últimos tiempos, recalca que «el pueblo venezolano sigue siendo chavista. Eso está sembrado en la conciencia. Porque Chávez logró, a través de sus mensajes, convertir a los venezolanos en ciudadanos. Comenzó por popularizar la Constitución. Su gran logro fue visibilizar a los invisibles. Este era un país de ciudadanos invisibles. Y todo eso cambió».

De acuerdo con Rangel, «la oposición se la pasa inventando manifestaciones que resultan totalmente escuálidas y sin fuerzas. No tiene un proyecto de país, sino remiendos de políticas, parches con postulados neoliberales y seudodemocráticos. No tiene liderazgo y está dividida totalmente. No tiene calles, no tiene militares. Todo eso, hoy en día, está en manos del chavismo».

Y antes de finalizar el diálogo, parecen necesarias algunas palabras, aunque sean pocas, sobre Cuba…
«Un pueblo heroico, claramente de­finido. Inspiró mucho a Venezuela. Lo de Cuba es una epopeya y como tal la asumimos los venezolanos, y tenemos relaciones excelentes. Se ve y se percibe a Cuba como un amigo leal y consecuente que nunca nos va a fallar, como nosotros tampoco le fallaremos… Y no se trata de Cuba y Venezuela sino de un proyecto más abarcador, que se expresa, también, en el ALBA–TCP».

Yudy Castro Morales / Periódico Granma

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Redacción Cubaperiodistas
Sitio de la Unión de Periodistas de Cuba

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