En la calle que acogió al sur el Cuartel de Artillería, que muchos años después fuera archivo de todas las papelerías de la Isla de Cuba, allí donde en una esquina se asentara a finales de la década de los años 1700, la afamada farmacia La Reunión, de Sarrá, con sus botes de porcelana, sus envases de cristal colorido en el mostrador y las estanterías como preámbulo del cuarto de las alquimias prodigiosas donde se producían las sustancias curativas; el mismo sendero donde abre sus puertas la Iglesia del Santo Ángel Custodio, quedan resquicios de quien fuera el vecino más ilustre: don Diego Evelino de Compostela, Obispo de la Ciudad y a quien debe su nombre la calle poblada de viejos palacios y sobre todo de las iglesias y conventos que su empeño fundó en el lugar.
Eran años de lento ritmo, iluminaciones tenues por luces temblorosas de candiles y teas, años de empinar paredes perdurables, fundar poblaciones y costumbres, jornadas que despertaban y se despedían con el resonar de los campanarios, las oraciones en las pequeñas capillas y altares al interior de los aposentos en las viviendas.
El prelado vivió en el No. 155, al parecer desde el remoto 1686 hasta el año 1704, cuando murió. Había llegado de muy lejos, de la ciudad de Santiago de Compostela, capital gallega, donde nació en 1635 y se formó como sacerdote. Allí en el ámbito de la Universidad ubicada en la Plaza del Obradoiro, que debe su nombre gallego a los talleres de canteros que trabajaron en la fachada de la catedral, recibió el doctorado en derecho civil y canónico.
Tapices, imágenes, piezas arqueológicas, libros, reliquias, pero especialmente tradición y camino, piedras del tiempo, ruta perenne, son reminiscencias inevitables en la mención de Compostela, al evocar una de las urbes que fue y es aún hoy, destino de los peregrinos de toda Europa. Ciudad antigua y mágica que guarda el misterio de la leyenda como sitio sagrado de los despojos del Apóstol Santiago, porque en torno al Milagro se alzaron a los cielos monumentos arquitectónicos de una belleza proverbial como la Catedral de Santiago, el Hostal de los Reyes Católicos, el Hospital de los Peregrinos, el Colegio de San Xerome, recinto de la Universidad y el Palacio de Raxoi, sede actual del Ayuntamiento, como resumen de todo lo que ha sido la vida de una ciudad y una historia milenaria.
(Originalmente publicada en el diario Juventud Rebelde, 2005)
Imagen de portada: Isis de Lázaro.

