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Elogio de Pedro Pablo

Un buen editor es una persona que dispone de la suficiente cultura como para saber lo que no sabe y la curiosidad necesaria para no conformarse con lo aparentemente correcto. Es un investigador permanente. Respeta y ausculta la obra ajena para reparar errores, que en los textos clásicos suelen aparecer por la abulia del tiempo, y las sucesivas manipulaciones de buena o mala fe.

Es un restaurador de obras de arte que devuelve al original los colores primigenios. Su misión no es brillar, sino hacer que la luz del autor no merme, despejar, aclarar, acercar al lector contemporáneo, eliminar los añadidos y las inexactitudes.

Pedro Pablo Rodríguez. Premio Nacional de Edición 2025

Pedro Pablo no es solo un historiador de datos, un ordenador de hechos pasados. Su condición intelectual múltiple —historiador, pensador al estilo del transterrado José Gaos, escritor (no es una casualidad que ostente los máximos galardones nacionales de Historia y de Ciencias Sociales y Humanidades)— le permiten aunar saberes para enfrentar la edición crítica de José Martí, un autor con una obra múltiple, fundacional, sustento espiritual de la Patria, que es verbo y acción, una vida escrita, una escritura vivida. Premiar a su editor, en el año del Centenario de Fidel, líder de una generación que rescató de la muerte a José Martí y lo situó como autor intelectual de la Revolución, es un homenaje y un recordatorio de lo que somos.

Los primeros tomos de este colosal esfuerzo editorial estuvieron bajo el cuidado de Cintio Vitier y Fina García Marruz. En el pórtico del primer tomo, aparecido en 1983, escribió Fidel:

“Este primer tomo, que ahora sale a la luz, permite apreciar la envergadura del esfuerzo iniciado. Lo hemos revisado y advertimos en él la minuciosidad con que se labora para que cada carta, cada artículo, cada obra literaria, cada documento, en fin, de Martí, no solo se corresponda con escrupulosa exactitud a las fuentes originales, sino —y esto es lo principal— para ofrecer a los lectores y estudiosos, mediante anotaciones, índices, y otros medios, una información precisa de las diferentes personas, instituciones, lugares y acontecimientos mencionados por el Maestro en sus escritos”.

Trabajó Pedro Pablo muy cerca de Cintio y de Fina, con ellos seguramente entendió mejor el significado de una misión a la que consagró sus mejores años y que ha logrado rescatar lo mínimo y lo máximo, lo circunstancial y lo imperecedero, lo visible y lo invisible del legado martiano. Es difícil no amar a Martí, es difícil no amar a Cuba, y aquella pareja de luz lo hacía imposible.

Quizás este Premio pueda compartirlo con ellos y con quienes hoy aprenden de Pedro Pablo, de sus afanes y angustias investigativas. Hace más de treinta años, cuando lo conocí, ya era una figura respetada del mundo martiano, con una obra personal de gran significación; pero sin dudas, su obra mayor han sido estos tomos —apenas hace unos minutos se presentó el tomo 30, pero ya han sido concluidos el 31 y el 32— que aparecen con la lentitud propia de los grandes acontecimientos. Cada tomo es una contribución imperecedera.

Enrique Ubieta. Ensayista

Creo que pocos editores podrían tener ese privilegio. No pretendo mencionar cada título, honor, o distinción alcanzados por Pedro Pablo Rodríguez, Premio Nacional de Edición 2025 por la obra de la vida. Ninguno de esos logros curriculares puede sustituir el mérito de haber dedicado tantos años de vida a la conformación de la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí.

Su nombre quedará asociado a esa obra mayor, en la que estudiantes y profesores, martianos de todas las edades y profesiones, hallarán las bases del pensamiento revolucionario de Fidel y la Revolución cubana. Gracias Pedro, por tu constancia y tu fidelidad, por tu sapiencia.

13 de agosto de 2026

Palabras de elogio del ensayista Enrique Ubieta por el otorgamiento del Premio Nacional de Edición 2025 a Pedro Pablo Rodríguez.

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Enrique Ubieta Gómez.
Ensayista e investigador cubano. Fue director del Centro de Estudios Martianos. Dirige Contracorriente, revista de Ciencias Sociales y está al frente de la Cinemateca de Cuba. Autor de varios libros, entre ellos Ensayos de identidad (1993); De la historia, los mitos y los hombres (1999) y La utopía rearmada, que mereció el premio EPO-Abril en su primera edición de 2001. Compiló el libro Vivir y pensar en Cuba. Es colaborador de varias revistas nacionales entre las que destacan Temas, La Jiribilla, El Caimán Barbudo y Revolución y Cultura. (La Habana, 1958)

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