COLUMNISTAS

La guerra siempre es una derrota

Destrucción, sufrimiento, muerte. Después de la segunda contienda mundial, la paz siempre ha sido atacada por un país que ha levantado un imperio sobre las ruinas de la añoranza por una vida mejor, un país para el cual la armamentista es fundamental industria y ha sido gestor de la mayoría de las crisis bélicas. Todo el mundo sabe quién es, pero los intereses mezquinos, la cobardía, el miedo, permiten que desde la ONU hasta el impresentable presidente colombiano, suelan arremeter contra las víctimas y no contra el verdadero responsable.

El holocausto de los palestinos a manos del gobierno de Israel, la aniquilación por bombas y hambre de los yemenitas, los asesinatos constantes de defensores de derechos humanos en Colombia, los ataques a Siria durante diez años, la ocupación de Afganistán por veinte, los bombardeos en la exYugoslavia, Irak, Libia, las agresiones económicas contra Irán, Cuba, Venezuela, el cerco de la OTAN a Rusia, los ataques al Donbass desde hace años, no resultan temas centrales para los medios de difusión al servicio de los centros hegemónicos. Y, curiosamente en todos los conflictos E.U está detrás; por delante, apoya o no censura la falta de libertades, de derechos, de democracia, que son sus argumentos favoritos para intervenir en cualquier parte. Pero lo más interesante es que no pueden acusar de comunistas a todos los agredidos como ocurre con Rusia, país capitalista al que han acusado de pretender restaurar a la Unión Soviética.

Lo cierto es que con un gobierno venal como el de Ucrania, dependiente absolutamente de los dictados de E.U y su OTAN, que no cumple acuerdos, al igual que sus mentores, con una Europa asquerosamente subyugada, la perspectiva era que continuaran las sanciones a Rusia, que Ucrania entrara finalmente en la OTAN y que el proceso de asfixiar a Rusia se intensificara porque poco importa el signo ideológico cuando el objetivo de E.U.es no admitir que Rusia y China se hayan convertido en potencias mundiales que le hacen la competencia a su totalitario poder.

Putin podría haber tensado la paciencia ante ocho años de provocaciones y no consagrarse como el malo de una película cuyo guion está escrito , lo culparán de los desastres que se avecinan, porque la situación mundial se complicará más, pero cualquier terrícola de mínimo discernimiento, no nublado por los prejuicios y el torrente publicitario anti ruso, se percatará de quienes son los verdaderos responsables del quebrantamiento de la paz. Y lo ratificarán cuando se intensifiquen las provocaciones contra China.

Objetivamente Putin sólo tenía dos opciones: la guerra o la guerra, aunque la guerra sea siempre una derrota de la esperanza de que este mundo pueda ser un sitio vivible en paz. Las sanciones, los bloqueos, los acosos, no favorecen ni a las personas, ni a los países y a la larga desatan las más peligrosas situaciones, como la que hoy sufre el planeta.

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Soledad Cruz Guerra
Periodista, ensayista y escritora cubana. Trabajó en Juventud Rebelde como una de sus más sobresalientes articulistas. Fue la representante Cuba en la UNESCO.

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