Pico Turquino, o el Turquino, en la Sierra Maestra (Foto: Trababajadores)

Como se sabe, los nombres propios de los accidentes geográficos se escriben con inicial mayúscula; aunque no los sustantivos genéricos que suelen acompañarlos y que se escriben con minúscula: océano Pacífico, mar Caribe, río Cauto, pico Turquino, cabo de San Antonio y muchos otros. Por supuesto, no es obligatorio emplear el genérico y podemos referirnos al Pacífico, el Caribe, el Cauto, el Turquino…

Algunos nombres propios incorporan un sustantivo genérico como parte inherente; en esos casos, este debe escribirse con inicial mayúscula: es el caso de Playa Girón, Sierra Maestra, Bahía Honda, como ejemplos en nuestra geografía.

Por otra parte, existen usos antonomásticos —la antonomasia es un recurso retórico, que consiste en poner el nombre apelativo en vez del propio o viceversa. Por ejemplo, entre nosotros, el Apóstol es José Martí (aunque para los cristianos pueda ser San Pablo)—. De acuerdo con este recurso, a veces el nombre común genérico se emplea por sí solo, escrito con mayúscula, en sustitución del nombre propio. Sin embargo, la referencia de la antonomasia debe ser compartida por una comunidad y resultar, por ello, inequívoca. Así, para los chilenos y quizás otros suramericanos, la Cordillera es la de los Andes; para los mexicanos, el Golfo es el de México y para los españoles, la Península es la ibérica. De igual modo, para nosotros, Isla es Cuba; aunque sabemos que nuestro país no es isla sino archipiélago.

Sin embargo, en Cuba, península puede ser la de Guanahacabibes o la de Zapata y golfo, el de Guacanayabo o el de Batabanó; es decir, que la referencia no resulta inequívoca y, por tanto, ni puede suprimirse el verdadero nombre propio para sustituirlo por el genérico, ni puede escribirse este con mayúscula.

Cuando para referirse a un accidente geográfico se emplea el sustantivo genérico seguido de un adjetivo derivado del topónimo al que dicho accidente corresponde, tanto el genérico como el adjetivo se escriben con minúscula, por ejemplo, cordillera andina, islas caribeñas o británicas, península ibérica.

Sin embargo, suele ocurrir, que en numerosos textos de España se utilizan tanto Península, como Península Ibérica con mayúscula —lo cual resulta válido para ellos, pero no para nosotros— y que las personas que acceden a ellos se confunden por desconocer este recurso retórico.

De modo que ya sabes, lector, incluso sin saber de retórica, hacemos uso de ella, pues sus recursos se han incorporado al idioma. Solo que hay que saber para hacerlo bien.

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