Los términos eficacia, eficiencia y efectividad, aunque parientes cercanos tienen diferentes significados y, con relativa frecuencia, se emplean de modo inadecuado.

Eficacia, del latín efficacĭa, es la “capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera”. Se refiere al resultado de un proceso o actividad. Cuanto más eficaz, más capacidad de conseguir el resultado deseado. El adjetivo eficaz significa “que tiene eficacia” y su antónimo es ineficaz.

Por otra parte, eficiencia, del latín efficientĭa, es la “capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado”. Se refiere a los medios y el desarrollo de un proceso o actividad, y está asociado al rendimiento. Cuanta más eficiencia, más capacidad de valerse de alguien o algo. El adjetivo eficiente significa “que tiene eficiencia.

En el Panhispánico, se dice que eficiente es “competente, que rinde en su actividad” cuando se refiere a persona; pero eficaz cuando se refiere a cosas.

Lo cierto es que no siempre lo eficaz es eficiente, por ejemplo, el sistema de iluminación es eficaz si cumple su cometido de iluminar bien y es eficiente si al valerse bien de la electricidad u otra fuente de energía y consume poco: las lámparas o bombillos que emplean la tecnología led —término que ha sido incluido en el Diccionario de la lengua española (2014) y que se ha ido lexicalizando; surgió a partir de la sigla (LED), en inglés, de light emitting diode, nombre que se da a la tecnología de diodos
emisores de luz— son eficaces y eficientes, mientras que los bombillos incandescentes pueden ser eficaces; pero no eficientes, porque aunque consiguen su objetivo, no hacen el uso más adecuado de los medios.

En cuanto a efectividad es la “capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera” y, en esta acepción, puede ser sinónimo de eficacia. Ahora bien, efectivo significa, en primer término, “real o verdadero” y equivale a eficaz; pero no debe usarse referido a personas, como sinónimo de eficiente.

Como sustantivo se emplea también con el significado de “dinero en monedas o billetes”; debe evitarse la voz inglesa cash.

En el lenguaje militar, suele emplearse como colectivo y significa el número de hombres que tiene en un momento determinado una unidad militar, en contraposición con la plantilla que le corresponde: El batallón tiene actualmente un efectivo de 300 hombres, aunque su plantilla sea de 356.

Puede que sean diferencias sutiles; pero son diferencias al fin, y revelan nuestro dominio de la lengua materna.