Carlos Marx suele ser recordado como filósofo, sociólogo, economista, revolucionario, hombre de ideas, pero es mucho menos frecuente que se atienda a su vocación por las letras, a su faceta como comunicador.

En su juventud, interesado en las artes, en la estética, hizo incursiones en la poesía, la que como él mismo calificara estuvo lejos de ser algo para admirar. Sin embargo, cultivó una prosa que le permitió exponer claramente lo que su cabeza generaba.

Es muy importante apreciar el legado de Marx destacando su labor periodística. Él, como otros grandes pensadores revolucionarios, no solo comprendió, sino que sintió la necesidad de ejercer el periodismo como una forma de vincularse con la realidad de su tiempo, de dialogar con ella desde las páginas de la prensa escrita, participar en los procesos sociopolíticos de su época, hacer política a través del periódico y con ello darse a conocer al gran público como pensador y como político.

Marx escribió en los Anales Franco-alemanes, en el periódico ¡Adelante! De París, en la Gaceta Renana y en la Nueva Gaceta Renana. Su más larga colaboración periodística fue la que sostuvo con el New York Daily Tribune. Fue redactor, columnista, corresponsal, analista.

Su labor como periodista, al exponer verdades que jaqueaban a los poderosos de la época, estuvo  marcada por la persecución política y por la persistencia en su voluntad de difundir su pensamiento. El ejercicio periodístico significó el salto del pensador crítico, al comunicador de ideas, al columnista que busca llegar al gran público, labor que le acompañó el resto de su vida.

Marx encontró en el periodismo el modo de poner en clave diaria las ideas principales de su pensamiento filosófico político. Su periodismo, si bien fue también un modo de ganarse la vida, era en primer lugar la manera de difundir su pensamiento y de intervenir desde sus postulados teóricos, desde su cosmovisión, en los principales acontecimientos y procesos sociales de su época.

Marx cultivó la investigación periodística. Investigó realidades no solo europeas, sino también de otros continentes, y a través de esa labor fue comprendiendo con mayor profundidad al sistema capitalista mundial. Su periodismo reveló sus cualidades de pensador crítico sobre las problemáticas sociales, particularmente las vinculadas con los trabajadores. Lo anterior lo corroboran trabajos que exigieron escudriñar en numerosos documentos, noticias y registros como el muy conocido “El 18 Brumario de Luis Bonaparte” para el cual consultó numerosas fuentes, periódicos, despachos oficiales e incluso cartas recibidas desde el propio París . Cabe señalar también como ejemplo de periodismo de investigación, la serie de textos que publicó entre 1854 y 1857 bajo el título “La España revolucionaria”. A medida que fue compilando información fue publicando un total de 27 trabajos. La flexibilidad con la que analizó los acontecimientos que hubo en España entre 1807 y 1823 ha sido objeto de análisis que califican estos trabajos como un ejemplo de periodismo interpretativo.

En el oficio del periodismo, Marx perfeccionó su estilo de redacción, y con ello el mejor modo de llegar con el mensaje político. La primera oración del Manifiesto Comunista evidencia el estilo atractivo y directo característico del quehacer periodístico:  “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo.”

El poder burgués en todas sus formas combatía ese fantasma, y lo azuzaba para poner al público en contra de quienes compartían ese ideal; y Marx asume el vocablo, la imagen del fantasma volando por todos los países del viejo continente, asustando a los burgueses y movilizando a los proletarios, a la vez que de inmediato convierte el “fantasma” en un programa político concreto: “Que ya es hora de que los comunistas expongan al mundo entero sus ideas, sus fines y sus tendencias; que opongan a la leyenda del fantasma del comunismo un manifiesto del propio partido.”

La relación de Marx con la prensa no se circunscribió exclusivamente a su papel como periodista, también analizó críticamente el propio papel de los medios de comunicación de entonces. Marx era consciente y denunciaba el manejo espurio de la prensa burguesa en contra el movimiento obrero y revolucionario.

En la conocida entrevista que Marx dio a R. Landor, corresponsal del periódico neoyorquino “The Word” apenas dos meses después de reprimida ferozmente la Comuna de París, este le pregunta acerca de la acusación a la Asociación Internacional de Trabajadores de organizar un complot para atentar contra la vida del emperador Napoleón III. En su respuesta, Marx desenmascara tal falacia y  destaca el silencio de los periódicos ingleses cuando los jueces franceses reconocieron que no había pruebas contra la Asociación.

Cuando Landor afirma que Europa difícilmente podía evitar creer en la conspiración cuando todos los periódicos franceses hablaban de ello, Marx respondió:

“¡Todos los periódicos franceses! Vea, aquí está uno de ellos (tomando La Situación), y juzgue por usted mismo el valor de su evidencia en cuanto hechos. (Lee) “El Dr. Karl Marx, de la Internacional, ha sido arrestado en Bélgica, cuando trataba de escapar a Francia. La policía de Londres vigilaba desde hace tiempo la sociedad a la que aquél está vinculado, y ahora está adoptando activas medidas para su supresión”. Dos frases y dos mentiras. Usted ve que en vez de estar en prisión en Bélgica estoy en mi casa en Inglaterra. Usted debe saber también que la policía en Inglaterra es tan impotente para interferir con la Sociedad Internacional, como la Sociedad con ella. Sin embargo, lo más probable en todo esto es que la noticia circulará por toda la prensa continental sin una contradicción, y seguirá haciéndolo aunque yo enviara circulares a cada periódico de Europa desde aquí.”[1]

La dimensión periodística con la que Marx acompañó su obra filosófica y política lo revela como un hábil comunicador. Después de su muerte aparecieron la radio, la televisión, Internet… No tengo duda que Carlos Marx, periodista revolucionario, estaría hoy empleando y analizando las nuevas tecnologías, desentrañando sus dimensiones positivas así como los múltiples ámbitos y las nuevas modalidades de la enajenación que ellas conllevan, participando desde su complejidad en el debate acerca de los sujetos y su  liberación en este tiempo.

[1]   Tomado de Philips S. Foner (Comp.), Karl Marx Remembered, Synthesis Publications, San Francisco, 1983.
Traducción de Ana María Palos). https://es.scribd.com/doc/53272589/Entrevista-a-Karl-Marx-1871

Por Darío Machado Rodríguez

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