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COLUMNISTAS

Seis décadas de ignominia yanqui

Aquellos cubanos que el 3 de febrero de 1962 teníamos la edad suficiente para conocer y sentir el inicio del bloqueo yanqui, y que sesenta años después todavía vivimos en la Cuba rebelde que resiste, ya no somos la mayoría del pueblo que sufre la más grave y prolongada violación de los derechos humanos en las Américas.

Mis cuatro hijos y ocho nietos padecen el criminal bloqueo desde que nacieron. Y así le ocurre a la mayoría de la población cubana.

Y lo curioso es que fue un Presidente del partido Demócrata, John F. Kennedy, quien firmó, para instaurarlo, la orden ejecutiva el 3 de febrero de 1962, y será otro Presidente de ese mismo Partido, Joe Biden, quien esta semana celebre en la Casa Blanca el 60 aniversario del bloqueo, el cual fue llevado a límites inauditos durante la anterior administración republicana encabezada por Donald Trump.

Puede decírsele a algún cubano que existen diferencias entre republicanos y demócratas en Estados Unidos. ¿Ellos que tanto critican a Cuba por la existencia de un solo Partido?

El fariseísmo yanqui está bien documentado a lo largo de la historia. En Estados Unidos, desde Kennedy hasta Biden, han desfilado 11 administraciones republicanas y demócratas, y todas han sido hostiles a Cuba.

Republicanos y Demócratas han ignorado desde 1992 las 29 resoluciones aprobadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas pidiéndole a Washington el levantamiento del bloqueo.

Republicanos y Demócratas han mantenido una base militar yanqui en el territorio cubano de Guantánamo, contra la voluntad del gobierno y el pueblo de Cuba.

Demócratas y republicanos apoyaron la existencia en esa base de una cárcel para encerrar a personas traídas de lugares distantes, torturar a muchos de ellos y negar a todos el derecho a la defensa.

Republicanos y Demócratas apoyaron la guerra radial y televisiva contra Cuba, que tuvo un momento culminante el 20 de mayo de 1985 con la creación de la llamada Radio Martí, una gran ofensa para todos los cubanos, a la cual se agregó años después, y existe hoy, la mal llamada televisión Martí.

Por eso este domingo miles de cubanos desfilaron en dos ciudades emblemáticas, Bayamo y Santa Clara, para exigir a Washington el levantamiento del bloqueo, y también lo hicieron miles de personas en 38 países del mundo, incluido Estados Unidos.

Bayamo, la ciudad que prefirió ser incenciada en 1868, antes de que fuera recuperada por los colonialistas españoles, y Santa Clara, el último bastión de la dictadura de Fulgencio Batista, liberada por combatientes encabezados por el Che Guevara.

Y el bloqueo no daña solamente a los cubanos. Afecta, por su alcance, a todos los países del mundo. Y también a los propios ciudadanos de los Estados Unidos, quienes no pueden viajar libremente a Cuba, como pueden hacerlo a todas las demás naciones del mundo.

De ahí que esta semana los cubanos celebremos el 3 de febrero como una muestra de lo que pueden lograr los pueblos de Nuestra América cuando se unen para defender su independencia y su soberanía, frente a un imperio que, por cierto, da señales de agotamiento histórico.

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