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PERIÓPOLIS

¿Para qué sirve el periodismo de José Martí?

Las repuestas a esta y otras preguntas se basan en una experiencia docente-educativa en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana con estudiantes de primer año de Periodismo.

La figura de José Martí, como tema de estudio, acompaña a los cubanos desde los inicios de su trayectoria escolar. El modo memorístico, repetitivo y doctrinario en el que muchas veces se enseña, ha provocado en los estudiantes un rechazo y una falsa conciencia de que ya conocen todo acerca de su vida y obra.

El dilema de la enseñanza de José Martí se agudiza en el ámbito universitario, especialmente en la carrera de Periodismo, en la cual esta personalidad histórica constituye un paradigma. Enseñar los fundamentos del periodismo desde la praxis periodística de Martí, representa un gran reto que implica, en primera instancia, enseñar a pensar, a debatir, a relacionar fuentes y a integrar el conocimiento.

¿Para qué podría servir una asignatura dedicada al análisis del periodismo de José Martí en el ámbito universitario? ¿Qué escoger de su fecunda obra para no pecar de reiterativo? ¿Por qué enseñar los fundamentos del periodismo tomando como referente a un periodista decimonónico? ¿Cómo concebir un programa atractivo para la enseñanza de José Martí en el siglo XXI?

Estas, y otras interrogantes, me sirvieron de guía para compartir en 2008 una propuesta metodológica para la enseñanza del periodismo de José Martí en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Las preguntas de entonces se han respondido de alguna manera, luego de que en la mencionada institución académica se haya impartido El periodismo de José Martí como una asignatura optativa durante 12 cursos consecutivos en el segundo semestre del primer año de la carrera de Periodismo.

En una sesión de trabajo con colegas del Departamento de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, que tuvo lugar en junio de 2008, expuse los objetivos, la dosificación de contenidos y la bibliografía básica de la asignatura El periodismo de José Martí. A partir de las sugerencias que emanaron de aquel intercambio profesional se concibió el programa analítico de esa materia que comenzó a impartirse en febrero de 2009.

Para ofrecer una visión panorámica del periodismo de José Martí seleccioné un conjunto de gacetillas, semblanzas, reseñas, editoriales, columnas y crónicas que publicó el Maestro en periódicos de Cuba, España, México, Guatemala, Venezuela, Argentina y Estados Unidos entre 1869 y 1895. Aparte de los textos periodísticos, en el programa de estudios se insertaron cartas donde Martí definió y argumentó cuál debía ser la función de la prensa en la sociedad y otras epístolas en las cuales se demuestra de qué modo él dirigía, por ejemplo, el periódico Patria (1892-1895).

Se trata de un periodista atípico que escribió mucho, rápido y bien sobre temas científicos, culturales, políticos y económicos. Y por si esto fuera poco, llegó a ocuparse de la traducción, corrección, edición, gestión de contenidos e imágenes, inclusive de la configuración de la agenda mediática de las publicaciones que dirigió, como por ejemplo, la Revista Venezolana, La América, La Edad de Oro y Patria.

Recorrido por el Memorial José Martí con estudiantes de la asignatura El periodismo de José Martí, en febrero de 2017. En la foto, Pedro García, Premio Nacional de Periodismo Histórico 2021 y profesor también de la asignatura.

No fue hasta el curso 2008-2009 que en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana comenzó a impartirse una asignatura que centrara su análisis en la obra martiana. Sin embargo, en otras carreras de la Universidad de La Habana (UH) sí se enseñaba a Martí. Los estudiantes de Letras de la mencionada academia han cursado durante décadas el Seminario Martiano, impartido por personalidades de la cultura cubana como el poeta Roberto Fernández Retamar (1930-2019) y la profesora Ana Cairo Ballester (1949-2019).

Luego del deceso de Cairo Ballester esta asignatura ha estado a cargo de Lourdes Ocampo Andina, investigadora del Centro de Estudios Martianos. Por su parte, Francisca López Civeira, Profesora Titular de la UH, confirmó que a los alumnos de Historia también se les imparte desde hace años una asignatura que aborda temas martianos.

Volviendo a la asignatura optativa en cuestión, huelga decir que un semestre tampoco es tiempo suficiente para abarcar todo el periodismo de Martí. Pero, sin duda, en ese período sí se puede incentivar en el estudiantado el interés por la investigación de aspectos esenciales o poco divulgados de la obra del Maestro.

Para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje, a los estudiantes de primer año de Periodismo que cursan la asignatura se les entrega una bibliografía básica que incluye las versiones digitales de los números de los periódicos La América y Patria, ambos dirigidos por Martí. Además, se les comparten los PDF de las Obras Completas de José Martí y de la Edición Crítica.

Uno de los objetivos de la asignatura consiste en familiarizar al estudiante con los resultados científicos del más ambicioso proyecto investigativo del Centro de Estudios Martianos, el cual ha involucrado durante décadas a expertos cubanos y extranjeros en el propósito de conocer todo el tiempo y todo el hombre, según la concepción de Juan Marinello sobre lo que debería ser una verdadera edición crítica. “Una edición crítica es el hombre y su tiempo  ̶ todo el tiempo y todo el hombre, ̶  o es un intento fallido”, valoró Marinello en su prólogo a la edición de las Obras Completas de la Editorial Nacional de Cuba, en 1963.

Como bibliografía complementaria se les recomienda la lectura de los textos Martí, el Apóstol, Destinatario José Martí, El periodismo como misión y José Martí 1853-1895. Cronología. Esta bibliografía se acompaña de la película José Martí: el ojo del canario, la cual ha servido para propiciar el debate a partir de una guía de preguntas relacionadas con el contexto donde Martí definió los rasgos esenciales de su carácter. Esa discusión sirve de preámbulo para analizar las particularidades éticas y estéticas de El presidio político en Cuba, publicado por primera vez en España en 1871, cuando el escritor tenía apenas 18 años.

Impartir una asignatura como la aquí descrita no está exenta de desafíos, como es lógico. El estudiante que ingresa en el nivel superior de educación en Cuba ha cursado ya en niveles precedentes asignaturas, tales como Historia de Cuba, Lengua Española, Lectura, Español Literatura, en las que se han tratado contenidos relacionados con el quehacer profesional de José Martí.

Tal vez lo más significativo sea que cada estudiante se imagina a su Martí a su manera. Carteles del artista cubano Lorenzo Santos (Losama).

Por tal motivo, lo primero que debe enfrentar un profesor universitario que intente “enseñar” a Martí es el posible rechazo que pudiera manifestar un estudiante de 18 o 19 años por asociar la instrucción de contenidos martianos con “lo mismo con lo mismo”, según las propias palabras de algunos de ellos. De ahí la importancia de proponer un programa que resulte ameno y atractivo.

Innovar, motivar y concientizar lo magistral de la enseñanza son acciones fundamentales que un docente debe poner en práctica si asume la responsabilidad de lidiar con los estereotipos, fuertemente arraigados en su imaginario social, con los que llega el estudiante de Periodismo a la universidad en Cuba.

Ninguna materia  ̶ y una enfocada en el análisis de la creación periodística de José Martí no constituye la excepción ̶  puede obviar el contexto social y cultural que atraviesa la mirada de cualquier universitario. Esta premisa nos conduce a pensar en las condiciones de producción y socialización del conocimiento en el ámbito universitario, especialmente entre jóvenes estudiantes de primer año que arriban a la Educación Superior con una “herencia” cognosicitiva y cultural formada en niveles de enseñanza anteriores.

Quien imparta una asignatura como esta debe persuadir a sus alumnos de que no sería una pérdida de tiempo dedicar un semestre al (re)descubrimiento de un periodista paradigmático desde un enfoque comunicológico, cultural, ético e íntimo. ¿Por qué “optar” por el periodismo martiano si en el segundo semestre del segundo año se han ofertado durante los últimos 14 años otras asignaturas optativas como Taller de Estilística Narrativa, Periodismo de Género, Fotografía o El periodismo de Pablo de la Torriente, por solo citar algunas? ¿En qué medida resultaría provechoso el estudio del periodismo decimonónico de José Martí en pleno siglo XXI donde la multimedialidad marca la pauta?

Como otro reto se ha identificado la necesidad de crear una identidad propia de la asignatura, más allá de la relación que guarda con materias afines. Debe entenderse que El periodismo de José Martí no consiste en una clase de Historia de Cuba, ni de Periodismo Impreso, ni de Ética y Deontología del Periodismo.

Vale destacar que ha sido muy útil el aprovechamiento de los vasos comunicantes entre esta asignatura y Periodismo Impreso II y Recursos Gráficos del Periodismo. En ese sentido, se han elaborado diversos ejercicios integradores para que los alumnos apliquen los conocimientos teóricos asimilados en esas materias a la hora de examinar la labor editorial y periodística de Martí. Esas otras dos materias se imparten paralelamente en el segundo semestre de la carrera.

Como se sabe, Martí le prestó especial atención a la coherencia que debía existir entre la materia escrita y la gráfica cuando se desempeñó como director de publicaciones periódicas. En cartas suyas o en la circular de La Edad de Oro, que fue incluida en el reverso de la contraportada de aquella revista fundada en 1889, se evidencia que se preocupaba por la calidad de los textos y de las imágenes para garantizar una comunicación eficaz del mensaje.

Los ejercicios propuestos para los seminarios y talleres han propiciado que el estudiante de Periodismo desarrolle la argumentación, el pensamiento crítico y la apreciación ética y estética de una parte de la obra periodística martiana. Como una insatisfacción reiterada año tras año, algunos estudiantes señalan que la asignatura debería tener más tiempo.

A las materias optativas ofertadas en la Facultad de Comunicación, incluida la relacionada con el periodismo martiano, se le destinaron 45 horas presenciales desde el curso académico 2008-2009 hasta el 2016-2017. Esto se traducía en un turno presencial a la semana de tres horas clase. Sin embargo, a partir del 2017-2018 ese fondo de tiempo se redujo a dos horas clase a la semana, al entrar en vigencia el plan de estudios “E”.

Un total de 15 turnos, cada uno de 90 minutos presenciales, resulta insuficiente para explicar las particularidades del periodismo de José Martí en distintas etapas de su trayectoria profesional. Lamentablemente, no existe una continuidad de esta asignatura en años ulteriores de la carrera de Periodismo. Esto impide que los estudiantes puedan profundizar en la obra martiana desde miradas más agudas e integradoras. Sus trabajos escritos y orales se enriquecerían si ellos pudieran aplicar los conocimientos asimilados en Comunicación y Sociedad, Teoría de la Comunicación, Ética y Deontología del Periodismo, Arte y Cultura; materias que reciben a partir del segundo año.

Muchos son los ejemplos que pudieran citarse de cómo la producción intelectual de aquel poeta, y especialmente su periodismo, han servido de objeto de estudio a múltiples profesionales de las más diversas disciplinas. El análisis de sus textos periodísticos ha facilitado la interpretación de procesos históricos, políticos y sociales que han tenido resonancia en los siglos XX y XXI.

La carrera de Periodismo se cursa en la Universidad de La Habana, la Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”, la Universidad Central de Las Villas “Marta Abreu”, la Universidad de Camagüey y la Universidad de Oriente.

Acerca de la cultura de la profesión, en el propio plan “E” se subraya que el periodismo cuenta con una historia significativa que se expresa en personalidades internacionales y cubanas como José Martí, John Reed, Ernest Hemingway, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano y Ryzard Kapuscinski.

A continuación se recomienda que Cuba debe aprovechar su larga tradición periodística e intelectual encabezada por la obra del propio Apóstol, y con una continuidad dentro del siglo XX, donde destacan Pablo de la Torriente Brau, Raúl Roa, Enrique de la Osa, Jorge Mañach y Lino Novás Calvo, entre muchos otros. “…El currículo docente favorece la cultura profesional, contribuyendo con asignaturas que abordan la vida y obra de grandes figuras del periodismo y momentos históricos de este, particularmente en Cuba”, se apunta en el plan “E”.

Aunque los matriculados en la asignatura son de primer año, la tendencia a través de los años ha sido que ellos hagan análisis o comentarios profundos y creativos tanto en seminarios, talleres como en trabajos de cursos.

Los seminarios y talleres, las modalidades de transmisión y evaluación del conocimiento más empleadas en la asignatura, se han convertido en una oportunidad para que los estudiantes y profesores aclaren algo que no haya sido suficientemente explicado por los ponentes, para precisar algún aspecto de contexto que se haya obviado o se haya mencionado de soslayo durante la intervención de los integrantes del equipo.

Ese espacio de intercambio de ideas también ha servido para enriquecer la visión del profesor sobre los estudios martianos. Cuando se orienta cada seminario o taller se les pide a todos que investiguen en otras fuentes, aparte de las que forman parte de la bibliografía básica y complementaria de la asignatura. Siempre se les recuerda que deben verificar la verosimilitud de lo que lean al respecto en determinados sitios de Internet. En esa red abundan los ejemplos de frases inventadas, mutiladas o tergiversadas que se le atribuyen al Apóstol de la independencia de Cuba.

Como premisa, se busca despertar en los estudiantes el interés investigativo para que analicen los textos periodísticos de José Martí en su contexto. No se trata de traerlo a la fuerza al presente ni de citarlo indiscriminadamente, sino de estudiar su obra a fondo para comprender su dimensión múltiple como divulgador científico, periodista sociocultural o estratega político, por ejemplo.

De manera habitual, en la última clase se les pregunta a los alumnos si la asignatura ha cumplido sus expectativas y qué recomiendan para perfeccionarla. De esta retroalimentación han surgido ideas que han ayudado a repensar la materia.

Algunos estudiantes han considerado provechoso el análisis de La América desde el punto de vista gráfico y textual. Otros han reconocido que el seminario de La Edad de Oro les ayudó a advertir cuestiones intrínsecas en poemas y textos que antes consideraban triviales o no habían comprendido del todo. Señalaron que la lectura del El terremoto de Charleston y La Exposición de París les permitió valorar la habilidad que tenía Martí para recrear un suceso a partir de lo que leía en otras fuentes periodísticas.

Hubo quienes destacaron que la singular manera de describir y narrar de Martí constituye una guía para superarse. Les impactó, dijeron, la habilidad que tenía para contar lo que no se veía a simple vista y para profundizar en asuntos de interés humano. Al respecto, mencionaron textos como Fiestas de la estatua de la Libertad, El 10 de abril, Una novela en el Central Park, El General Grant, Emerson y Mariana Maceo, entre otros.

Varios aseguraron que la dimensión humana, sensible e íntima de Martí les permitió entender que su obra creadora no se puede reducir a un busto en la esquina de un aula ni a una estatua de mármol. En ese sentido, subrayaron que la lectura de algunas de las cartas que envió a sus padres, amigos y enamoradas les ayudó a comprenderlo en su dimensión humana.

Desde una perspectiva ética, un estudiante dijo que acercarse a pasajes complejos de la biografía de Martí le enseña que hay que trabajar duro para lograr lo que uno quiere. “Releer a Martí me ha permitido interiorizar la importancia de aprovechar cada instante al máximo”.

Agradecieron que el director del filme José Martí: el ojo del canario, Fernando Pérez, conversara con ellos sobre el sentido de la vida, la importancia de la prensa como fuente documental y explicara cuál era su Martí. En los encuentros sostenidos con el multipremiado cineasta en 2011 y 2019 los estudiantes le preguntaron sobre algunas interioridades de esa película y su experiencia cinematográfica de manera general.

El cineasta Fernando Pérez dialoga con estudiantes y profesores de Periodismo sobre su película José Martí: el ojo del canario. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, febrero de 2019.

No pocos fueron los que dijeron que, en la medida que fueron escuchados y respetados por sus disímiles criterios acerca de lo que pensaban de Martí y su periodismo, se sintieron más confiados para desarrollar sus iniciativas en los seminarios, talleres y trabajos de curso.

Si todo hubiera sido positivo durante estos años, nada se habría cambiado en esta materia. Sería ingenuo creer que por impartir una signatura sobre Martí  ̶ la inmensa mayoría de las veces en el último turno de clases de la tarde ̶  se logra que los estudiantes opinen favorablemente.

Revelar lo menos conocido y las dudas de las personalidades despierta el interés humano, como han comprobado tantos educadores en cualquier época. El público universitario, tan exigente, necesita pensar con cabeza propia y enamorarse de lo que estudia. Pretender “automatizar” el pensamiento ajeno es una tarea sin sentido.

Proponer una asignatura centrada en el periodismo de José Martí ha sido un gran reto, sobre todo, si se toman en cuentan las mediaciones en el ámbito de la educación, la cultura y la sociedad con las que arriban los estudiantes a su primer año de la universidad. A ellos les han enseñado más a venerar a Martí que a interpretarlo. Esta circunstancia específica les impide muchas veces lograr un diálogo fluido y creador con su obra.

Sobre la base de lo experimentado en los años de docencia en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, se constató que el joven universitario prefiere que las clases no se reduzcan a la mera transmisión de hechos, fechas y datos, sino que sirvan para intercambiar documentos históricos, apuntes y cartas poco conocidas, que les ayude a demostrar, por ejemplo, las contradicciones que tuvo Martí con su padre, su madre, su esposa, incluso con otros patriotas.

Los profesores Glenis Garcés y Max Barbosa no quisieron perderse el encuentro con Fernando Pérez del 2019, aunque ellos habían participado en otro encuentro similar en el 2011 cuando cursaban la optativa El periodismo de José Martí.

De esa manera se conmueve y se convence. Martí no se debería utilizar, bajo ningún pretexto, para “robotizar” a los otros sino para demostrarles que tienen derecho a discrepar y el deber de respetar el pensamiento ajeno.

Se puede afirmar que la enseñanza del periodismo de José Martí en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana ha servido para que el estudiante desarrolle el pensamiento crítico, se motive a redescubrir al Apóstol de Cuba como un hombre, vea en Martí un referente de buen periodismo y sensibilidad poética, integre conocimientos teóricos de otras asignaturas y potencie su creatividad a partir del análisis de textos martianos y la realización de ejercicios integradores, talleres y seminarios.

(Foto de portada: Martí defendía la idea de que cada palabra debía llevar ala y color. Obra situada en las escaleras de la Biblioteca Nacional José Martí. Fotos del autor)

Randy Saborit Mora
Randy Saborit Mora
MCs. Randy Saborit Mora. Editor en la Editorial Ciencias Médicas y profesor en el Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas-Infomed. Profesor Asistente Adjunto de la asignatura El periodismo de José Martí, en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

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