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EFEMÉRIDES

Carta a José Julián

Hoy, al cabo de tanto y tanto, sigues reivindicando “el derecho de tu pueblo a ser independiente, y (…) a “un programa de amplias transformaciones sociales encaminado a hacer realidad los derechos de sus compatriotas a una vida mejor y más digna”…, atestigua Fina García Marruz, conocedora de tus quehaceres y sabiduría.

Ah, qué oportuno sería tenerte en los medios de comunicación, en especial en las redes sociales, porque seguramente, estarías en la batalla contra las noticias falsas, usarías la velocidad y amplitud del recurso comunicativo para el reclamo al derecho social, no como mercancía o vereda para amplificar mentiras y vulgaridades, ni pretensiones contra tu pueblo, que sigue venerándote, porque en cada cosa estás y eres arte entre las artes, contra las injusticias y discriminaciones.

Fuiste capaz de alertar contra el monstruo y sus malas entrañas,  y advertir desde tu tiempo los peligros que llegarían. Victorioso en la epopeya de tu centenario y en todas las batallas en las que has cabalgado junto a nosotros existe, “una revolución mundial y eviterna, que se va realizando a través de la historia de las naciones, y existen otras parciales a la otra, a esta que él intenta”. Así te recuerda el reconocido ensayista   Roberto Fernández Retamar, Premio Nacional de Literatura 1989.

Hoy, con total seguridad, tu pasión y sabiduría estarían frente a los incautos que perdieron el rumbo, o decidieron dejarlo.

Querido José Julián, sabrás disculparnos si te invocamos, aun cuando “debe ser terrible / soportar cada día / tanta cita difusa, / tanta literatura” y, también mucha afrenta en tu nombre de astutos y desmemoriados.  Por eso traigo a Nicolás Guillén, que en apretados versos defendió, en el epigrama XXI de su libro ¨La rueda dentada¨ (1972), tu pensamiento y obra, para que no la utilicen con espurios propósitos.

En ti “…llegamos al colmo de la invasión del sentimiento por el pensamiento, y viceversa. A José Martí lo vemos mirándose pensar y lo pensamos en su sentimiento”, según Cintio Vitier, uno de los más eruditos de tu obra, además de   poeta, narrador y crítico literario, figura subrayada entre los primeros en el continente latinoamericano.

Porque, es cierto: “Martí puso al servicio de su causa los recursos más cautivadores del arte y de la inteligencia…”, síntesis fecunda sobre ti de uno de los imprescindibles en la literatura hispanoamericana, José Lezama Lima.

Y si tus “… ideas verdaderamente cristianas y marxistas hubieran triunfado a la altura en que lo merecían, otro sería el estado de la humanidad”, y se hubiese frenado a tiempo la extensión de los Estados Unidos hacia naciones de nuestro continente, tal y como lo corrobora en innumerables escritos y tesis uno de tus fervientes discípulos, el escritor y periodista Luis Toledo Sande.

José  Julián:   los  neo anexionistas  tratan de  confundir a novatos  y frívolos en la esfera de  las artes para arrastrarlos a la decadencia. Como dijiste a tu amigo el General Máximo Gómez, “¿Cómo evitar que se vayan tras ellos todos los aficionados a una libertad cómoda, que creen que con esa solución salvan a la par su fortuna y su conciencia? Ese es el riesgo grave. Por eso es llegada la hora de ponernos en pie”.

Precisamente: “…Y visto ya en perspectiva, como hombre y como revolucionario, tiene muy pocos pares legítimos en la historia. Honrarlo, honra. Evocarlo, enaltece. Pero esta evocación y esta honra no pueden enmascararse en los senos recónditos de un culto abstracto. Ha de ser, tiene que ser, un culto vivo, pugnaz, beligerante”. Así te sintió  el vehemente orador, escritor, ensayista y diplomático Raúl Roa García, quien se ganó el honroso título de Canciller de la Dignidad  por defender  la independencia de los pueblos oprimidos  y  luchar contra los deseos del imperio estadounidense de retrotraer a Cuba como satélite de sus intereses.

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