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Hacer un mejor periodismo cultural no depende únicamente de las formas

El nuevo contexto provocado por la COVID-19 indudablemente ha originado cambios en el ejercicio periodístico de manera general, incluido el relacionado con el arte, la literatura…, ese que denominamos cultural, pero muchos de sus retos se mantienen.

Han variado las rutinas productivas y surgido iniciativas que deben mantenerse siempre. Los teatros, las peñas literarias, los escenarios, las coreografías… se trasladaron a los espacios digitales y también han tenido una presencia más frecuente de lo habitual en medios tradicionales, incluidas algunas propuestas en horarios o espacios estelares, pero desfavorablemente no todo ha tenido un alto valor.

En medio de la variedad ha sido escasa la crítica periodística, capaz de alertar, orientar y contribuir a una jerarquización cada vez más coherente. Hay aspectos esenciales que no dependerán únicamente de cambios de contextos o readaptaciones en las maneras de hacer.

Quienes aspiramos a verdaderamente cultivar el periodismo cultural debemos mantener siempre la superación como prioridad indispensable, para analizar las obras desde la profesionalidad y la voluntad de contribuir verdaderamente al crecimiento de sus autores y a una apreciación más acertada en los públicos.

En todo esto influyen muchos factores, incluida la formación en las universidades y ciertas realidades al interior de algunos medios.

Tampoco se trata de lanzarse solamente con voluntad a ese propósito que puede ser peligroso, si no poseemos las herramientas y conocimientos necesarios.

Sería favorable que existan cada vez más alianzas entre periodistas y otros profesionales como musicólogos, teatrólogos, críticos literarios…

Con total sinceridad, reconocemos que desde la Asociación Hermanos Saíz, a pesar de tener secciones como la de Crítica e investigación y otras con presencia de periodistas, tampoco hemos logrado fomentar todo lo deseado ese ejercicio analítico, más allá de algunos pasos.

Debemos construir una mayor articulación entre todos nuestros eventos, especialmente los relacionados con el periodismo y la labor desde los medios de comunicación, incluidos el Taller y Concurso Rubén Martínez Villena y este mismo Coloquio, el encuentro nacional y concurso para jóvenes radialistas La Vuelta Abajo en Pinar del Río, el Antonio Lloga In Memoriam en Santiago de Cuba y el Voces Cruzadas en Sancti Spíritus.

Resulta esencial seguir potenciando la superación y también premiar y contribuir a la divulgación de las mejores obras. Tenemos que ser cada vez más un equipo o familia creativa con una hermandad creciente, en la cual la crítica constructiva siga siendo esencial para mejorar siempre.

Es fundamental el trabajo armónico entre jóvenes y profesionales de más experiencia, en el que todos aprendamos y desarrollemos competencias, tanto para el análisis y la redacción como para el dominio de nuevos códigos y particularidades, por ejemplo, del mundo digital.

La AHS, la UPEC, la UNEAC y otras organizaciones podemos lograr mucho más de manera conjunta. Ya existen experiencias muy favorables.

Más allá del periodismo en este tiempo de pandemia, resulta justo aplaudir la actitud de muchos creadores que desde las casas brindan su arte, y también la colaboración en proyectos conjuntos de diversas instituciones, incluidas el Instituto Cubano de la Radio y la Televisión, el Instituto de la Música, el Ministerio de Cultura, la propia AHS y la UNEAC, que han favorecido las transmisiones en vivo de conciertos, eventos on-line de gran alcance y otras iniciativas.

(Intervención en el forodebate “Tocar la cultura en tiempos de pandemia”, como parte del Tercer Coloquio Nacional de Periodismo Cultural)

https://mirajovencuba.wordpress.com/…/un-mejor-periodismo-…/

One thought on “Hacer un mejor periodismo cultural no depende únicamente de las formas

  1. Nuestra concepción del periodismo cultural es muy limitada. En nuestro mundo periodístico se confunde el periodismo cultural con la divulgación de eventos y la crítica de un hecho cultural (una película, un concierto, un libro). Pero cuando un periodista hace crítica destinada a un lector no especializado o francamente ajeno a la cultura, solo le traspasa su propia opinión (en el mejor de los casos). El periodismo cultural no puede funcionar a su máximo alcance y potencial formador y forjador si no hace una labor de culturización masiva, si no ayuda a crear un estado de cultura en las personas, un clima espiritual, una expansión del conocimiento, para después poder hablarles de la cultura y ayudarlas a pensar por sí mismas. No solo tenemos poos buenos periodistas culturales (en países como España es una especialización de posgrado), sino que estamos atados al periodismo como concepto de inmediatez. Para la mentalidad del periodismo cubano, un artículo sobre la última función del Ballet Nacional es periodismo cultural, pero la historia breve de como el único país del mundo que, a pesar de tener una historia de lucha sangrienta por su independencia, ostenta como emblema de su bandera un arpa y venera la poesía por encima de la guerra…, ¡no, qué va!, eso no es periodismo cultural. Creo que el periodismo cultural cubano tiene que repensarse, replantearse y reinventarse, y sobre todo, tiene que preparar mucho mejor a sus periodistas para que tengan una verdadera cultura general y una expansión de conciencia profesional, y renuncien a una visión tan reduccionista (y local) como la que tenemos ahora. Hemos olvidado que “el mundo es ancho y ajeno”. Hoy, en el mundo, el periodismo cultural es mucho más.

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