COVID-19. LOS PERIODISTAS REPORTAN

El regreso de una estudiante de periodismo en medio de la COVID-19

La incertidumbre es el peor de los destinos y el único consuelo que todos me dan por las redes sociales es: “No importa, ya estás en Cuba”. No sé cuál será mi próximo viaje, solo espero que sea ese regreso feliz con el que he soñado tanto: hacia el abrazo de mi madre.

Así terminaba el texto en el que la estudiante de Periodismo Legna Caballero Pérez narró, desde un centro de aislamiento en Las Tunas, tras la angustia por estar en México cuando se agudizaba la pandemia por la COVID-19 en todo el mundo y muchas aerolíneas cancelaban sus vuelos. Gracias a los esfuerzos de las autoridades cubanas y de varias naciones involucradas, tanto esta joven como otros cientos de compatriotas han podido retornar a sus hogares.

La universitaria tunera ya está entre los suyos, en ese regazo de paz donde los malos recuerdos se difuminan.

“Estudio el tercer año de Periodismo y fui a México como parte de una movilidad estudiantil entre la Universidad de Camagüey y la Enrique Díaz de León de Guadalajara, nos cuenta. Fue una experiencia académica muy interesante porque adquirí nuevas perspectivas sobre la investigación y la comunicación.

“A partir de la contingencia provocada por el nuevo coronavirus, la educación superior en México pasó de ser presencial a la modalidad en línea. A través de videoconferencias y actividades en la Plataforma Moodle de la Universidad recibimos todos los contenidos con calidad. Pero la situación en el mundo por la Covid-19 comenzó a ser más preocupante.

“A ese intercambio fuimos cuatro estudiantes, dos de periodismo y dos de la carrera Ciencias de la Información. De conjunto con nuestra familia, nuestra Universidad y la Embajada tomamos la decisión del regreso a Cuba. Así comenzaron los esfuerzos inagotables de mi rector y mi Universidad, con el apoyo del Ministerio de Educación Superior cubano y de la Embajada para que retornáramos a nuestro país.

“Un día me despierto con la notificación en mi teléfono de un correo de Cuba,  algo muy común, porque siempre estuvieron pendientes de nosotros, pero esta vez era para decirnos que ya estaba confirmado que volveríamos en un vuelo Cancún-Habana.

“El viaje fue agotador pero yo venía con la alegría de quien vuelve. Tomamos todas las precauciones y aun así el riesgo era muy grande. Pero felizmente no nos contagiamos”.

Una vez en Las Tunas, Legna debió permanecer en dos centros de aislamiento, primero en el Cerro de Caisimú, destinado a los viajeros que llegan del exterior donde recibió, según asegura un trato excelente. Luego, desarrolló una amigdalitis y la trasladaron hacia Los Cocos, donde también tuvo una  atención y cariño esmerados por parte de todo el personal.

“Ya finalmente la incertidumbre terminó, tuve la dicha de dar negativo al PCR y de estar en casa al lado de mi familia, bajo una estricta vigilancia médica y las medidas con las que debemos cumplir”.

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