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Manolo Pérez Alfaro: Entre animados e historietas, más de la mitad de la vida

 ’¡ 80 AÑOS,SON  80 AÑOS  Y   CUMPLÍ  84!’

(Sumario)

Fue lo primero que me dijo Manolo Pérez Alfaro cuando le dije que no habría más plazo para hacerle una entrevista, postergada en varias ocasiones. En esta oportunidad, coincidiendo con el 500 aniversario de la fundación de La Habana, unos días después, el 29 de noviembre, él arribó a sus 84 años de vida. Pues, aunque nació en Morón, municipio de la actual provincia de Ciego de Ávila, de muy pequeño lo trajeron para La Habana y lo inscribieron aquí.

—Mis padres eran obreros. Estudié en escuelas públicas y privadas de aquellos tiempos. Desde muy joven comencé a trabajar. Tenía un contrato con la Fundación ‘Enrique José Varona’ y con el Hotel Nacional a la vez, después con la emisora radial Onda Hispano Cubana, donde en 1956 tuve plaza fija como programador. Allí escribí mis primeros trabajos periodísticos para el noticiero que diariamente se  trasmitía, asesorado por los ya consagrados José Luis Pérez y Pedro Seuret.

—En la década de los 90 usted era editor y especialista en la publicación de las historietas de la editorial Pablo de la Torriente. ¿Cómo cambió de la radio a las historietas?

—No fue tan rápido. En los años 1960-61 fui para la entonces Isla de Pinos, a acompañar a Fefita, mi esposa, que era maestra rural. Allí fui Divulgador de Prensa del Consejo Nacional de Cultura. Luego participé en la fundación del primer Regional de Cultura en Mayabeque, con sede en Güines, que en aquella época pertenecía a la provincia La Habana. Poco a poco me incorporé en el proyecto cultural que se desarrollaba en ese lugar con una visión totalmente renovadora y diferente a lo que se conocía.

—En 1965, ya en la Delegación Habana Interior del Icaic, empiezan mis vínculos con el mundo de los animados y las historietas. Y en 1970, por los resultados de mi trabajo y los conocimientos adquiridos como graduado de diseño gráfico, paso a dirigir los Estudios  de Animación, donde estuve hasta 1987. En el Icaic, me mantuve por más de 25 años.

— De sus años de labor en el Icaic, ¿qué recuerda?

— ¡Mucho! Figúrate. Gracias al interés y la dedicación del equipo que integraba los Estudios pudimos realizar quince películas, el mayor nivel anual de producción logrado hasta esos momentos; y para nuestra satisfacción, la primera película de  largometraje de dibujos animados, la conocida de Elpidio Valdés, de Juan Padrón. También asumí el cargo de Jefe de Promoción y Divulgación de la Distribuidora Nacional de Películas, última responsabilidad que desempeñé en el Icaic. Después comencé mi vínculo con la Editorial Pablo de la Torriente, de la Unión de Periodistas de Cuba, donde fui editor-redactor, en consideración a mi preparación profesional como guionista y analista de la publicación de historietas.

—Fue una experiencia totalmente renovadora y gratificante que contribuyó, sin dudas, a elevar mis conocimientos. En la Editorial me mantuve hasta mi jubilación nominal, porque nunca he abandonado mi colaboración en cuanta tarea lo ha requerido. Sigo preparando proyectos, revisando y editando historietas, escribiendo guiones, participando en talleres para la formación de los nuevos talentos que deberán continuar el desarrollo de este arte en nuestro país.

—De  los orígenes y la trayectoria de la historieta cubana, ¿qué opinión le merece su estado actual?

—En los últimos años se ha incrementado la publicación de historietas por editoriales que antes no las  habían  incluído en sus planes de producción, pero creo que aún no es suficiente. En este sentido, es importante destacar el esfuerzo sostenido de la editorial Pablo de la Torriente desde su fundación en el año 1985, no solo  incluyendo en sus planes la impresión de tres publicaciones periódicas con perfiles diferentes, dedicados de manera íntegra al género. Estoy hablando de Comicos, Pablo y el Muñe, además de títulos de historietistas y humoristas con una obra destacada, de entretenimiento y para colorear. Fue una época dorada, cuando era difícil ver en los numerosos estanquillos de venta una historieta que no tuviera el sello que distigue a la Pablo. La producción de nuestros títulos colmaban esos lugares con diversas propuestas de contenido.

—La Editorial no solo se ha preocupado por la impresión, promoción y comercialización de la historieta cubana; también por la creación de talleres formativos y por la preparación de los futuros continuadores, que son muchos de los valiosos y capacitados profesionales que le dan vida hoy en distintas editoriales y órganos de prensa, incluso algunos con una obra reconocida en el  extranjero.

— ¿Qué factores garantizan la permanencia de un profesional en la labor que desempeña?

—La superación constante. A nuestro alrededor todo evoluciona continuamente.Tenemos que mantenernos a tono con los adelantos de las nuevas tendencias de las artes gráficas, de las tecnologías de la comunicación, la cultura y la política. Por esa razón me gradué de Diseñador Gráfico en 1970 y cinco años después obtuve la Licenciatura en Artes en la Universidad de La Habana, a  partir de ahí asistí a varios cursos de postgrado sobre Teoría de la Comunicación; incluso recibí preparación en  la Escuela Superior de Economía, de donde me gradué en 1986.

En cuanto a la promoción de la cultura y la historia cubana, tanto en el Icaic como en la Editorial Pablo, Manolo Pérez Alfaro representó a Cuba en varias delegaciones artísticas. Visitó Rusia (Moscú), Bulgaria, Polonia y España. En Sao Paulo, Brasil participó en la organización y montaje de la Primera Exposición de Historietas Cubanas, además de coordinar la participación de nuestras delegaciones a la I y II Bienal de Historietas de Río de Janeiro, que en 1992 se presentó en Lucca, Italia y en 1993, en México. Cinco años después regresé a México representando a la Editorial en la Feria Internacional del Libro, en Guadalajara.

Como profesor, Manolo Pérez Alfaro ha impartido conferencias sobre la historia del dibujo animado en cursos y talleres organizados por la Upec y la Editorial Pablo en 1987, y en el Intituto Internacional de Periodismo José Martí sobre la Historieta Gráfica y la Digital. En la actualidad se mantiene activo en el Taller Recreativo de Artes Plásticas Imagen 3, que dirige el maestro de las artes gráficas e historietista Cecilio Avilés, desde su fundación.

Es autor de los libros La necesidad del guión y El guión, la ruta de la idea al argumento y colabora en la edición italiana de la historia de la historieta cubana, Fumetti  a Cuba, patrocinada gracias a la solidaridad de editores milaneses, coordinada por Dario Mogno, gran amigo de Cuba y colaborador de la Editorial, con  quien posteriormente editó la Revista Latinoamericana de Estudios sobre la Historieta, creada como órgano del Observatorio Permanente de la Historieta Latinoaméricana, de la que se publicaron 34 números.

De los innumerables guiones que ha escrito se recuerdan los de su personaje Fefo el cuentero. Y para títulos especiales dedicados a la historia de Cuba, La epopeya del Granma, Un titán llamado Maceo y La batalla del Che.

Sus artículos, dedicados a reflejar la actualidad, desarrollo y necesidades de la historieta y sus creadores en nuestro país, aparecieron en numerosas publicaciones periódicas nacionales y extranjeras, entre ellas, C-Línea, de Prensa Latina, El Espectador (Colombia), Pásalo, Sepmi, Mi Barrio, El Wendigo (Asturias, España) y, por supuesto, El Muñe,Comicos y Pablo, que publicaba la Editorial Pablo de la Upec.

Recientemente entregó una selección de historietas dedicadas a Pablo con el título Pablo de la Torriente, letra y acción, por los aniversarios 120 de su natalicio y 85 de su muerte.

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