LA CÁMARA LÚCIDA

El arte y la amistad

El Premio Internacional Tomás Gutiérrez Alea de la UNEAC no se instituyó para tomarse fotos junto a personajes famosos que pasen ocasionalmente por La Habana como el cometa Halley por el cielo, sino como reconocimiento de los artistas y creadores cubanos a la amistad sincera y sostenida de grandes artistas del mundo.

Tiene ese doble requisito: el reconocimiento al artista por la obra destacada, y la celebración de una probada amistad y solidaridad, dos palabras que suelen venir en un mismo frasco. Hay que decir, entonces, que el Premio le viene como anillo al dedo a Manuel Gutiérrez Aragón, «Manolo», quien en el área del cine debió ser el primero en recibirlo.

Para muchos de los que estamos aquí el galardón que se entrega es un viejo anhelo que se hace realidad esta tarde gracias a la nueva dirección de la UNEAC, que ha emprendido un trabajo serio, y a la nueva presidenta de la Asociación de Cine, Radio y Televisión, persona que conoce y siente el cine en sus venas. Pero es, sobre todo, mérito del premiado.

La relevancia artística de Manolo se puede establecer entresacando al azar líneas de su currículo: «Miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Premio Nacional de Cinematografía, Medalla de Oro de la Academia de las Artes y las Ciencias cinematográficas de España, Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, Medalla de Cinematografía de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo», por citar datos que lo establecen como una de las figuras principales del arte en su país y en el ámbito iberoamericano. Estas condecoraciones no han determinado su obra, sino que la han coronado tras largos años de trabajo como creador y también como gestor y difusor de la cultura.

Su obra cinematográfica es amplia, conocida del público cubano desde sus primeros títulos y muy valorada internacionalmente, con muchos filmes inolvidables no por sus numerosos premios sino por su excelencia y gracia, su poesía, su embrujo, en la que cabe mencionar, para citar una pieza, la serie sobre El Quijote de Televisión Española, que es lo más hermoso, inspirado y fiel que se haya filmado sobre el insigne caballero y su escudero. Faltaría subrayar que la obra de Manolo incluye un importante capítulo cubano: dos largometrajes de ficción, un largometraje de tema musical, lo que nos habla del amor y la implicación de Gutiérrez Aragón con nuestra Isla, su gente y su historia.

Manolo siempre fue escritor. Se aprecia claramente en sus películas. Ha cometido el pecado de la poesía, y es autor o coautor de muchos de los guiones de sus filmes o de la de otros directores. Parece haberse pasado por completo a las letras y en los últimos años nos ha entregado cuatro novelas de muy buena acogida de público y crítica, en las que muestra que su mano para escribir es tan segura como su ojo para filmar. Ha incursionado también en el ensayo y en géneros inclasificables. Estamos premiando a un tiempo a un cineasta y a un escritor. Además, ha escrito y dirigido teatro, como la versión teatral de Peter Weiss sobre El proceso, de Kafka. No menos artista de mérito es en el arte del buen comer, el arte de caminar y el arte de la conversación.

Como es menos conocida su obra literaria y le debemos una edición cubana de algunos de sus títulos, cito las novelas, todas editadas por Anagrama: La vida antes de marzo, 2009, Premio Herralde; Gloria mía, 2012; Cuando el frío llegue al corazón, 2013; y El ojo del cielo, 2018. Tramas y personajes que se corresponden con su pericia de cineasta, y prosa encantada y encantadora.

Manolo tiene una larga trayectoria de amistad y solidaridad con nuestra cultura que acredita por igual sus méritos para este premio. Sería extenso enumerar sus apoyos, sus acciones puntuales en el plano personal o como directivo de importantes instituciones españolas como la SGAE, las veces que nos ha echado la mano. Ha estado siempre a nuestro lado, y nos ha criticado con honestidad e, incluso, dureza cada vez que lo ha considerado necesario, como corresponde a los que te quieren de veras. Nos ha acompañado incontables veces en nuestros eventos de cine, al extremo de ser probablemente uno de los más asiduos participantes del Festival, en el que ha actuado como jurado, y nos ha visitado por puro placer, al extremo de que es difícil encontrar algún año sin que haya venido. Como tantos españoles, tiene su veta familiar cubana, desde Santiago de Cuba, que ha cultivado tanto en su memoria como en su fantasía.

Si de algún país, al menos en el área cinematográfica, los cubanos hemos recibido solidaridad y amistad, ese es España. Al reconocer a Manolo reconocemos también ese gesto coral, de grandes nombres de las artes en general y el cine en particular de España, coro en el que Gutiérrez Aragón siempre ha cantado alto y en primera fila.

Es por todas estas razones, Manolo, que es un honor para mí, en nombre de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC, saludarte por este Premio que nos honra entregarte, y agradecerte tu larga amistad. Me atrevo a aventurar que Tomás Gutiérrez Alea, que conoció tu obra y tu labor, estaría feliz este día, entusiasmado con nuestra decisión, y que te aplaudiría y felicitaría como pocos.

Muchas gracias a ti, muchas gracias a la Asociación.

Publicado en habanafilmfestival.com. Tomado de Cinereverso.org

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