IDIOMA ESPAÑOL

La riqueza del español

Aunque el término diversidad, del latín diversĭtas, -ātis, significa “variedad, desemejanza, diferencia” y “abundancia, gran cantidad de varias cosas distintas” y lo vemos generalmente asociado a las ciencias de la vida —biodiversidad—, tiene también su aplicación en la lengua que hablamos y así aparece el concepto de diversidad léxica.

Se llama léxico al conjunto de las palabras de un idioma o a las que pertenecen al uso de una región o actividad determinada, de modo que la diversidad léxica se refiere a las diferencias en el uso del léxico, en este caso entre los muchos pueblos hispanohablantes.

La extraordinaria diversidad del español se debe, entre otros factores, al hecho de que este idioma nuestro es lengua en veintitrés países repartidos entre cuatro continentes: la mayor parte de los países de América; España, en Europa; la República Árabe Saharauí y Guinea Ecuatorial, en África, y Filipinas —donde sobrevive a pesar de la imposición del inglés producida con la dominación americana desde 1898—, en Asia.

Precisamente es esa diversidad, la que está revitalizando el idioma y en un flujo que esta vez va de América hacia la madre patria, no solo porque es en Latinoamérica donde se concentra el mayor número de países hispanohablantes, sino porque, además, el español es ya la segunda lengua en Estados Unidos.

Esa diversidad es tal, que un cubano diría socio; un español, colega, y un peruano, pata, para referirse a un amigo. En cuanto al trabajo, el español diría que va al curro; el cubano, a la pincha y el peruano, a la chamba. Pijo en España, sifirno en Venezuela o súticos en la Argentina son términos despectivos para nombrar a los nuevos ricos, lo que, entre nosotros, pudiera hallar su equivalencia en maceta, término que estuvo muy de moda, aunquw ya no se usa mucho. La patineta es monopatín y la suiza, comba en España. El maní, voz taína, es llamado en España, Honduras y México cacahuete y en otros países de Hispanoamérica cacahuate. Los cubanos hablamos de un documento adjunto enviado por correo electrónico, los puertorriqueños, de anejo. El término ausentista en España se mantiene como absentista. Aparcar se usa en España y en la mayoría de los países de América, parquear o estacionar. Para nosotros es auto o carro, pero para los españoles coche, término que en Cuba alude al tirado por caballos. En las Antillas llamamos guagua al “ómnibus o autobús”; pero este término puede hallarse en la zona andina como “niño de pecho” y en Perú da nombre a un “pan dulce con forma de niño”; por otra parte, en México camión y en algunas zonas de Suramérica colectivo significan “autobús”.

En fin, muchos más ejemplos pueden hallarse: el español se caracteriza por una gran diversidad léxica que no entorpece el entendimiento y, por el contrario, enriquece la lengua que hablamos.

María Luisa García Moreno
Profesora de Español e Historia, Licenciada en Lengua y Literatura hispánicas. Periodista, editora y escritora.

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