Foto: Estudios Revolución

Hemos refrendado algo más que una Constitución. Una nueva etapa comienza en Cuba, conducidos por un Presidente de Ley

En un acto de desesperación que inspiraba lástima, escribas de oposición se enredaron antes del referendo constitucional con cuestionamientos del ejercicio democrático con que el pueblo cubano renovó su brújula magna. Por criticar, hasta se sorprendieron porque las guaguas llevaran letreros –¡¿!- y, en un acto francamente sórdido, alguna se dedicó a manipular y atacar en las redes el pensamiento y el voto de un héroe.

Intolerantes ante la diversidad si abre puertas al modelo socialista, se enredan ahora con interpretaciones risibles del 86,8 por ciento de votos con que el pueblo de Cuba ratificó la nueva Constitución y el socialismo. No merece respeto manera tan tonta y baja de asumir el debate.

Más atractiva y a la vez difícil es la pelea que hemos asumido ahora cubanos y cubanas con una Ley de leyes que apunta hacia un horizonte político, económico, jurídico y cultural más osado. El pica-pica que le produce este documento a los enemigos quizás sea una de las mejores señales de la solidez, modernidad y osadía del mismo.

Sin renunciar a principios de continuidad y unidad, claves inteligentes de nuestra resistencia como nación y Revolución, tendremos que acelerar las transformaciones del modelo político y económico, mediante una actividad legislativa más intensa que lo que ha sido nuestro hábito. Hemos refrendado algo más que una Constitución. Una nueva etapa comienza en Cuba, conducidos por un Presidente de Ley.

(Tomado del Facebook del autor)